TAPARRABOS DE HOY
Dentro de las carencias de este
siglo, los taparrabos podrían aparecer de pronto en alguna colección de prendas
de vestir femeninas y masculinas tercermundista, pero sin méritos para ser
desfiladas en pasarelas, tampoco con diseñadores de fama, y menos aún con competencia
de modelos para exhibirlas. Esa especie de baja costura de actualidad, para
mayores, vendría a ser un sucesor remozado de aquel recurso de eras tempranas,
en retazos vegetales y de pieles, usados para cubrir las tenidas como partes
íntimas del cuerpo humano.
Pero esta vez, el taparrabos no
se impondría por decoro, que pareciera abolido hace tiempo por mandamases despóticos
que ofenden a diario con arbitrariedades para igualar a la fuerza, a niveles
primitivos a pueblos enteros, en particular bajo cartillas comunistas,
socialistas, de izquierda, es lo mismo (*).
Las groserías de tiranos llegan a la burla cuando sugieren a la mayoría
desasistida que pague los errores del régimen con la abstención de comer pan,
carne, medicinas, de parir hijos, que renuncien a estudios medios y superiores,
o se abstengan de consumir agua y luz para sus necesidades esenciales, o en casos
peores que imiten al hombre de las cavernas que fue suficientemente creativo
para sobrevivir.
Los estragos por abandonos
pasionales, corrientes en pérdidas de autoestima, ahora representan el estado
común de mucha gente que sigue esperando que sean otros los que resuelvan,
según promesas sin pagar para llegar al poder. La única opción de sacarle el
mayor kilometraje a lo que hay que llevar encima, dejó de ser exclusiva de la
figura central del estribillo “Con la misma ropa anda”, “Si la vieran”, o “La Ingrata”,
que suena de seguida en ritmo de cumbia a cargo del colombiano Lisandro Meza…
En efecto, los nuevos promotores
de tiendas de trapos viejos son dirigentes de tendencias ideológicas
minimalistas, pero de cerebros principalmente, que se hallan entre los
estrategas que venden fiados los paquetes de bienestar pasajeros mediante
aumentos de pensiones, salarios mínimos, reducciones de impuestos, y subsidios
de cuanto haga falta, para luego caer en bancarrota por deudas internas y
externas impagables, y embargos del patrimonio de los inocentes, porque los
culpables están protegidos con botines robados.
La gravedad del asunto sobrepasa cualquier límite imaginado porque esa
historia se repite con facilidad en muchos lugares donde corruptos e incapaces
gobernantes tienen que salir por el desastre causado, pero los remedios
posteriores son para tratamientos largos, acorde con los daños, y así se reabre
la puerta a los viejos fracasos, por impaciencias esta vez completamente injustificadas. Cuba es la pionera de la desgracia, seguida
por Venezuela, Argentina en la lista pendiente de añadidos, así como Ecuador en
plena ebullición, y eventualmente España con un eventual triunfo de Pedro Sánchez, empeñado
en repartir lo que sea para dirigir el probable desatino español.
El fuerte círculo vicioso solo se romperá cuando la educación en casa y en
la escuela se base en el valor del emprendimiento, en la búsqueda de soluciones
que dependan mucho más del esfuerzo individual y mucho menos de loterías, o de
esclavitudes permitidas saboreando dulcitos envenenados. Mientras tanto, hará
falta cuidar cada cosa para evitar otros derrumbes, y el triste y lamentable final
de Manacho y sus zapatos, que se escucha a continuación con El Combo de Puerto
Rico y Andy Montañez, para despedir los saldos de este sábado. Volvemos en una
semana. Dios mediante.
Narración completa y temas musicales editados,
en grabación por:

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