HALUROS DE PLATA
Los sueños de cualquier delincuente,
dictador, esbirro, criminal, cogen cuerpo entre reacciones químicas de haluros
y sales de plata, que permiten oscurecer la claridad, y hacer brillar hasta los
fondos de las bocas de los lobos. Esa pesadilla para mayorías normales,
dulce sueño para agentes de la maldad, viene de las primeras películas
fotográficas expuestas a la luz mediante los llamados negativos. Ese medio casi
desconocido por la generación sucesora de “Millennials” ya bautizada “Z”, fue
dejada a un lado por fanáticos de imágenes digitales, quienes empujaron a la
empresa Kodak a la bancarrota en 2012, después de puntear en los mercados desde
el siglo XIX.
No obstante, el convertir lo blanco en
negro, y al revés lo negro en blanco de manera permanente, sería ahora una
anormalidad cerebral por efecto semejante al de sales de plata sobre rollos de
negativos. Allí radicaría una explicación clínica tal vez, del empeño de hacer
creer lo contrario por parte de enfermos psicópatas ejerciendo como
estafadores, y de sus similares en la propagación de credos e
ideologías extremistas, sectas de inspiración neonazi, curtidos comunistas
extremistas, y cultos terroristas.
Es tanta la predilección de esos tipos
por el negro intenso de la completa oscuridad, que, en el ejercicio de cargos
públicos, casi siempre por usurpación, son provocadores irresponsables de
interrupciones diarias de electricidad, daños a personas atrapadas en
ascensores, paralización de quirófanos y emergencias hospitalarias, podredumbre
de alimentos perdidos por falta de refrigeración, deterioro de costosos
artefactos, y suspensión del transporte de los más necesitados. Aunque cueste
creerlo, sus fechorías tendrían de fondo musical el tema titulado “A lo
Oscuro”, en versión del dominicano Francisco Alberto Simó Damirón y Los
Alegres Tres, a continuación…
Es difícil pensar que a la maldad se le
pueda colocar un fondo musical, pero casi nada es imposible para las mentes
trastornadas. Así se cuenta del caso de Nerón en el año 64, Emperador de Roma,
quien tocaba su arpa mientras la ciudad echaba fuego, siendo registrado por
historiadores posteriores como Suetonio y Dión Casio, al contar que mientras Roma ardía, Nerón
cantó, vestido para la ocasión, el Iliou persis (el Saqueo de
Troya). A orillas del mar Caribe hay otras comprobaciones de fechas cercanas,
sobre dictadores que bailan salsa y celebran con distintos saraos y jolgorios
la destrucción de prósperos países de antes como Cuba y Venezuela.
La realidad que se vive hoy asombra y
hiere a muerte la tranquilidad de todo el mundo, principalmente por la frialdad
criminal en el ambiente doméstico que afecta a niños, parejas, y a escolares
asesinados a tiros por sus propios compañeros de clases, y recientes hechos
contra inmigrantes en varios lugares. Hay diferentes precedentes en
Latino-américa, en Argentina, por referencia actualizada, donde se tiene memoria de homicidios premeditados
y alevoso, hasta en serie, a cargo de Carlos Eduardo Robledo Puch, un joven de
19 años, hijo de una familia acomodada y capaz de hablar en tres idiomas, que
había matado a once personas cuando fue apresado en 1972. La prensa y la
Policía lo llamó el ángel negro, el ángel de la muerte.
Los depredadores del género humano,
emparentados a través de regímenes genocidas y ocultos desarreglos mentales y
nerviosos individuales, sin tratamientos oportunos, exigen grandes precauciones
de la población indefensa, mientras llegue el milagro de leyes y procedimientos
efectivos para regenerar infractores o condenar a la cárcel. La respuesta
inmediata se encuentra en las propias familias que deben vigilar bastante de
cerca a sus miembros para evitar grandes calamidades, y también para librarse
de culpas como las expresadas en La Casa del Sol Naciente, de la película sobre
Robledo Puch “El Ángel”, de 2018, en la voz de los famosos artistas Palito
Ortega y el acompañamiento de Fito Páez.
Narración completa y temas musicales
editados, en grabación por:

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