PICADURAS Y MORDEDURAS
En especial las de diminutos insectos, forman
parte de las molestias que ocasionan gran incomodidad, con sol o con luna, y en
algunos lugares con subida intensidad según ubicación o
estación del año. Las picaduras y
las mordeduras, tendrían fines distintos de parte de los pequeños seres aludidos;
en unos casos como mecanismos anticipados a supuestos ataques de agentes raros,
o para nutrirse con un poco de plasma de otros vivos apetecibles que se les
atravesaran. A veces, en ellas recaerían
culpas como propagadoras involuntarias de epidemias tales como “Zika” y
“Dengue”. En la práctica sin embargo, igualmente es recurso de algunos humanos de
cerebros reducidos, que así encabezarían malsanas jugarretas.
En la categoría de quienes perdieron la
racionalidad correspondiente a su don original, los más aborrecibles son
aquellos cuyos fracasos para sobrevivir dignamente les haría recurrir a
picaduras y mordeduras del prójimo. Prefieren
la oscuridad de terrenos resbalosos de la desinformción política -por ejemplo de mayor
frecuencia-, en los que reinciden a menudo con argumentos descalificados de perdedores, pero con saldos de mercancía
barata para promover descréditos contra oponentes, especialmente de los dueños
del dinero de la corrupción que reciben por cada encargo.
Hay veces en que mordeduras y picaduras de
la última categoría -aunque no menos graves-, resultan de ambiciones
insatisfechas en cualquier examen de talentos, o de rebatiña de cargos públicos
de las que siempre son parte individual o en comparsa, o de falta de planes
para convencer a los demás, de desconfianzas generalizadas, o de mediocres
calificaciones para superar a los rivales. Las plagas de las que se habla ahora,
son peores a los que sorpresivamente, el grupo norteamericano de rock The
Doors, famoso en los 60, le dedicó “No me molestes mosquito”.
La ponzoña de procedencia humana no tiene
tratamiento fácil, porque su veneno
hace estragos azuzando a bandos
contrarios, con poco espacio para entendimientos y convivencias, o soluciones
comunes. El ejemplo en la política venezolana es de fracciones que convalidaron
la reelección fraudulenta del tirano, y todavía hoy reclaman méritos de su
pifia de entonces, la cual extendió plazos de tolerancia a la dictadura, como todos lo sabemos.
No obstante, la desfachatez de tales picaduras y
mordeduras de cierta gente auténticamente degenerada en sentido biológico, se
contrarrestaría con medicina natural, a falta de patentados. La salvación temporal consistiría en la sordera
y ceguera selectivas para mitigar ell padecimiento, mediante el empleo de móviles exclusivamente para fotos, juegos y
llamadas, además de la cancelación de visitas a páginas web y redes sociales,
invadidas de manipulaciones y tergiversaciones de la información.
Para picaduras y mordeduras de los
verdaderos inocentes insectos, también habría cura en las medicinas naturales,
alternativas o tradicionales, con el zumo de tres hojas silvestre estrujadas
sobre la lesión. Sin embargo ese remedio no está registrado en el recetario del
“Yerbatero Moderno”, a continuación por Marc Anthony sobre el éxito
indiscutible de Celia Cruz. Hasta el otro sábado, Dios mediante.

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