PATRAÑAs.21
En sano juicio “de lado y
lado”, como les gusta puntualizar a los que dicen no ser ni de aquí ni de allá,
es bastante improbable el encontrarse en medio de un derrumbe completo, tal
cual se extiende en Venezuela, y creer
que algún provecho se aproxima; o que saben de algo oculto quienes causan la
mayor destrucción jamás imaginada de un país, más allá de la ruina propia, la
de sus familiares, amigos, arrastrando con ellos a cualquier otro obligado a
permanecer en ese territorio. Patraña pura es el coro nacional e internacional
de tramposos s.21 de que existiría un socialismo bueno, lejos del comunismo, en
el que todos deberíamos sufrir primero, para luego alcanzar la gloria y la
dicha de la riqueza pareja.
Poblaciones empobrecidas y enfermas con células malignas es el gigantesco saldo visible de la
ignorancia e incapacidad para atender exigencias del bien común, de parte
de grupos siempre empeñados en quedarse indefinidamente en lo alto del poder,
bien a la fuerza, o mediante simulaciones de consultas populares. Pero, en lo
que respecta a América Latina, allí sí gozan de frecuencia los hallazgos externos
de expedientes de dirigentes con fortunas por debajo de cuerda en Cuba, Venezuela,
Bolivia, Brasil, Ecuador, Nicaragua, y en administraciones viejas de Argentina,
Perú, Uruguay y Chile.

De acuerdo con el
trovador de “Si yo fuera rico”, el asunto se limita a hablar en el raro e incomprensible idioma del “bidi-bidi-bum”, así como en “no matarse en
trabajar”. Dos conclusiones que apuntan directamente al blanco del quehacer
rutinario del grueso del pelaje político activo en la Venezuela s.21. El resto
se agota en patrañas de amor desinteresado por la patria, equivalente al del ratón por el queso, el sacrificio por los
pobres, y cuanta promesa encaje con fantasías de la nación de héroes
invencibles, y de tesoros inagotables que prodigarán techo, comida y educación
para todos, con ningún esfuerzo.
Las patrañas resultarán
incontables mientras quede público para tragarlas, en brebajes mágicos dizque para
salir de abajo. La experiencia enseña a cualquier edad que la vida se sufre o
disfruta unos pocos minutos a la vez, porque solo estamos seguros del “aquí y
ahora”. Sin embargo, de lado y lado, la dedicación de hoy es en la insistencia
en pedir apoyo para ganar elecciones municipales y blindar su particular
beneficio como de costumbre. Luego tocaría esperar el 10 de enero por el segundo
periodo ilegal del actual mandato −otorgado en consulta fraudulenta en mayo-, con planes agregados para sobrepasar dos
décadas de desgracias. El cuento remanente, es que el continuismo tendría bloqueo externo por organismos que no reconocerán esa prórroga “chimba”.
La suerte de Venezuela se
juega hoy, entre tahúres, básicamente, en partida de dominó trancada, después de colocar sin
remedio las últimas piedras de igual número, en cada punta, obligando a salir
de los perdedores y a cambiar de jugadores, para continuar el juego, de ser esa la idea. En caso
contrario, la alternativa ya fue cantada en “El juego de la vida”, que perturba
a mucha gente, y por lo que prefieren taparse los oídos. No obstante, quizás
como tormento para infortunados, y advertencia para ganadores, ese recuerdo regresa reeditado en fragmento de Daniel Santos y la “Sonora Matancera” . Hasta el sábado, Dios
mediante, chao.
Ensayo audiovisual para público
de pregrado, disponible en la voz del autor, en colección de Josué D.
Fernández, con temas musicales editados, más cortos, al pinchar en:



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