BORRONES


Las
fatales coincidencias mencionadas que no detuvieron los borrones para nada, han
echado las bases para que se sigan acumulando en dieciocho años de “revolución
bolivariana”, porque siempre hay público
dispuesto a celebrar al régimen. La mayoría recibe muy poco para satisfacer sus
necesidades de alimento, medicinas y servicios básicos de vivienda, luz y agua,
y sin embargo se alegra la vida con tantos borrones. Precisamente, en sentido
opuesto al reclamo desconsolado de Guillermo Castillo Bustamante, mientras
componía la canción “Escríbeme”, cantada de seguida por la gloria del bolero,
Lucho Gatica, próximo a cumplir 90 años, en 2018; en versión posterior a la de su primer interprete
el tenor Alfredo Sadel, y de la que habrá ampliaciones al finalizar el tema.
“
Escríbeme”
─ya se mencionó─, es obra del músico, compositor y pianista venezolano Guillermo
Castillo Bustamante, realizada mientras estuvo detenido en la cárcel de la isla de
Guasina, en el Delta Amacuro, por
persecución de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, a mediados del siglo
anterior.
Desde
allí el recluso dedicó la canción a su hija Inés de quien
había dejado de tener noticias, utilizando como mensajero al tenor
Alfredo Sadel, de popularidad creciente en todo el país, comprometido con la
clandestinidad, capaz de lograr gran difusión de su ruego, y de despertar el eco
de famosos como Lucho Gatica, Juan Arvizu, Roberto Yanes, Javier Solís, Luis
Miguel…
Un
nuevo cargamento de borrones, la vía preferida de imponer verdades exclusivas para
el régimen bolivariano, se viene desarrollando en la semana que está por
terminar, con el asunto de la ligera disminución de los centenares de presos
políticos del doloroso capítulo dictatorial siglo XXI, con liberaciones
engordadas en su número con delincuentes de las mismas filas oficiales, y
excarcelaciones que no pasan de injustas libertades condicionales, sumadas a la
puesta en práctica de la llamada “puerta giratoria” por la que salen algunos, y
se buscan adicionales reos en la oposición para llenar los vacíos que irían
quedando en las celdas.
Con
un pretendido borrón a la inteligencia colectiva, al menos ya no se utiliza el
término genérico de “privados de libertad” para esconder la existencia de
encarcelados por razones estrictamente políticas, con lo cual se calculaba el
engaño a la comunidad internacional, cada vez con mayor actividad en el terreno
de sanciones a los infractores de derechos humanos de la “Revolución
Bolivariana”. Al parecer, ni en el otro mundo hallarán una nube de la memoria
que les facilite el borrón del olvido, como se le escucha a Ricardo Montaner,
acompañado a la guitarra por Juanes, en “Échame a mi la culpa”.
Audio completo del suplemento "Experiencias Mayores", en la voz del autor, Josué D. Fernández en: https://youtu.be/L9b5iWjPHNw

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