DOMINGO 7: PROPIETARIO MENOS CERO (-0)
La verdadera novedad es que ya no
es novedad alguna la reincidencia en despojos de derechos a los pobladores de
República Bolivariana (“RB”), ni motivo de alarma extraordinaria, la reciente negativa
oficial a reivindicar con posesión formal y legal a los adjudicatarios de
unidades habitacionales de la “Gran Misión Vivienda” (GMV). Noticia hubiese
sido que, al contrario, el régimen calcado de la dictadura comunista cubana rompiera
aquí la tradición del propietario cero, impuesta allá en la Isla.
Sin embargo, es constatable que
el caso de la “RB” empeora porque esta sufre del atropello del mandamás mayor, sus ministros,
gobernadores, alcaldes, comandos militares y tropa, con la orden ventajista de aplicar chantajes y
censos compulsivos de apoyos incondicionales, además del castigo a desertores
que mal agradezcan la distribución de engaños a los pobres. Encima de un gran cero sobre la posibilidad de
tener algo propio con la “GMV”, adicionales riesgos han corrido muchos por
persecuciones de guachimanes armados, en grupos de retaliación llamados
“colectivos”.
El
engatusamiento predomina en esta política bolivariana, incluyendo el ridículo
extremo. La prensa destacó la decisión del presidente Nicolás Maduro de llamar
a la ciudadanía a movilizarse contra el proyecto de ley de otorgamiento de
títulos de propiedad a beneficiarios de la Misión Vivienda, aprobada en primera
instancia por la Asamblea Nacional. El mandatario la calificó de “ley capitalista”. “Solo con
la unión pueblo-gobierno defenderemos el derecho a la vivienda. La Gran Misión
Vivienda Venezuela no se privatiza”, manifestó en Twitter.
En
“RB” tiene tiempo el sufrimiento por el plan del propietario cero, que va de prisa hacia la escala negativa de
menos cero, con el aliento del recorte persistente de libertades en 17 años de
tiranía, y la ausencia de un claro horizonte alterno como el levantado convenientemente
por la dictadura comunista cubana, al hacer paces con el imperio norteamericano
que, por cierto, no sería ahora tan de derecha. De este lado, con los días se
diluye la esperanza de contar con un
firme contrapeso en la Asamblea Nacional en funciones desde principios de enero
pasado, debido a arbitrariedades sectarias naturales de esta izquierda singular,
convertidas en obstáculos de hecho para impedir la aplicación de la
Constitución y las leyes.
La
mayoría se encuentra en condiciones de sobrevivencia bastante precarias. Para los
más necesitados, todavía sin techo, la propiedad es una quimera prescindible,
cuando la población tiene perdido el
acceso a alimentos básicos y medicinas, por altos precios y dificultad para
hallarlos por escasez indetenible. De las casas se sale temeroso de asaltos en
transporte público, secuestros o asesinatos callejeros después de las 6 de la
tarde. La gente en automóviles tampoco estaciona en avenidas de donde se llevan
cauchos, baterías y otros repuestos. De
no producirse un cambio, lo que aguarda al país es el seguro tránsito de la
escala menos cero a la menos-menos-cero.
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