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13 de julio de 2018

CHAMPÁN ORO





























Una señal del final que se acerca para cualquier cosa, es la comprobación de la ruptura gradual de la secuencia que traían, con aceleración acentuada, descubriendo a su vez el tesoro que se mantuvo oculto en principio.  A veces trágico, pruebas del aparente desenlace de  la calamidad que padece Venezuela encerraría la explotación a muerte, epidemias, violencia y represión militar en el llamado “Arco Minero del Orinoco”, en pos de riquezas al sur del estado Bolívar, tras décadas de tira y encoge con mineras canadienses, rusas y chinas, y añadidos de apetitosos yacimientos de coltán en esas trochas de exterminios. Lo demuestran igualmente los viajes sin regreso conocido de los lingotes de oro de las reservas del Banco Central,  y la fiebre generalizada de compra-venta de morocotas y prendas atesoradas debajo de colchones, e imposibles de exhibir ahora en las calles, por riesgos de perder la vida en asaltos armados a la vuelta de la esquina.


Los momentos culminantes del Arco Minero del Orinoco, en lo que va de 2018, registran en febrero pasado los asesinatos de 17 hombres y una mujer, durante un operativo atribuido al Ejército Nacional en la mina Cicapra de Guasipati, en el municipio Roscio del estado Bolívar. La prensa reportó el hecho como acción de la quincuagésima primera (51) Brigada de Infantería de Selva. El diputado Américo De Grazia, ha llevado cuenta de las sucesivas irregularidades en el lugar, las que también incluyen violaciones sexuales, deforestaciones a diestra y siniestra, e invasión de territorios  pertenecientes a los indígenas de la zona. 


Un capítulo sangriento, adicional,  incluiría réplicas de lo que ocurre en República Democrática del Congo, donde la esclavitud, miseria y muerte de millones de personas, se asociaría a la explotación del “Coltán”, llamado asimismo el “oro azul”. Estudios del Ministerio del Poder Popular para las Industrias Básicas y Minería establecieron en 2010, que las riquezas venezolanas del tal “oro azul” estarían en el orden de los cien mil millones de dólares. Se trata de un compuesto de colombita y tantalita, de color negro o marrón muy oscuro, que se utiliza en microelectrónica, telecomunicaciones y en la industria aeroespacial. El periodista, escritor e inventor nacido en Santa Cruz de Tenerife, Alberto Vázquez-Figueroa, autor del libro “Coltán” publicado en 2010, afirma que “si el siglo XX ha sido el del petróleo, el siglo XXI es el del coltán. Quien posea el coltán dominará el mundo”.

Para refrescar la tarde, antes de que llegue el temido final advertido al principio, mejor es una pausa para escuchar “La Última Copa”, composición de J.A. Caruso e I. Canaro,  con el puertorriqueño Andy Montañez, y el grupo “Bellavista”, en versión en vivo del 2014.


Se escucha decir que de la última copa de champán, ni del oro,  tampoco quedaría nada para el final inevitable en el Banco Central de Venezuela (BCV), de donde se esfumó junto a los lingotes de las reservas, sacados al exterior con destinos de ida y vuelta desconocidos con exactitud, bajo la  mordaza del régimen a la prensa libre. No obstante, Javier Ignacio Mayorca, periodista y miembro del Observatorio Venezolano del Crimen Organizado, reveló en marzo de este año que del país salieron dos toneladas cien (2,1) de oro guardado en el BCV hacia Emiratos Árabes Unidos, dentro de cincuenta y siete (57) cajas, enviadas en un Airbus A6-RRJ desde el Aeropuerto Internacional de Maiquetía.



De otro lado, para Marzo de 2017, según la agencia “Reuters”, el oro que mantendría BCV en sus reservas internacionales se redujo en 14 por ciento en valor al cierre de 2017, de acuerdo con los estados financieros que difundió la propia entidad. El informe mostró una reducción de dieciséis (16) por ciento del volumen que posee en reserva, al pasar de unos seis (6) millones de onzas troy en 2016 a cinco millones doscientos (5,2) de onzas troy al finalizar 2017. En el período completo la cantidad de oro disminuyó treinta y un (31) por ciento. El BCV comenzó en 2014 a realizar canjes de su oro monetario para obtener liquidez con la que hacer frente a la aguda crisis económica, y ya habría dejado vencer al menos uno de esos contratos, según denunció un diputado opositor. Autoridades del BCV impulsan la tarea de invertir más en oro que extraen productores locales y para entonces tendrían adquiridas unas cuatro toneladas y media (4,5) de oro y diamantes en el país. La cifra representó casi la mitad del metal precioso que compró el instituto para todo el lapso. El gran misterio es saber a qué bolsillos o cuentas bancarias del extranjero están llegando los frutos del botín criollo.


En épocas anteriores, fue costumbre ir a Guayana para traer unos “cochanitos”, azabaches, peonías y pepas de zamuro montadas en oro, como gran riqueza popular. Con la competencia desleal de las autoridades que hasta el repele es de su exclusividad, en el estado Bolívar solo queda en recuerdos folclóricos la grandeza de “Guayana Es” a continuación, cantada por Carlos Baute, y la cual hasta nuevo aviso la tendremos como “Guayana fue”. 



Audio completo del suplemento "Experiencias Mayores", en la voz del autor, Josué D. Fernández en:   https://youtu.be/G2FnA5fGh6Y  


El artículo adosado forma parte de “Experiencias Mayores”, encartado del programa “Estamos en el Aire”, a las 4:30 de la tarde, cada sábado. Breve espacio editorial ligero, canal de catarsis del desconcierto de su autor, con música a propósito del asunto que trata, entrevista y  gotas de humor.  Por http://www.radiorumbos670am.com.ve/, en cuya discusión los interesados pueden tomar parte por los teléfonos +58 212 284.04.94 y 285.27.35, o mediante mensajes directos por Twitter, a Josué Fernández, @jodofeal, por canal personal de YouTube, o aquí en  www.comunicadorcorporativo.blogspot.com
 












6 de julio de 2018

CARIBES




Son tantas las alusiones a ciertas características supuestamente predominantes de la fisonomía o de la personalidad de grupos humanos,  o de una porción representativa de sus integrantes, que esas repeticiones mediante tradiciones orales, escritas, o por cualquier otro medio, terminan por convertirse en fama, en etiquetas que muchas veces llevan a horrorosas justificaciones, en la práctica. Es el caso de los descendientes o repobladores de los territorios de los ocupantes originales de parte de lo que se conoce ahora como las Antillas, y que llegó a extenderse por el norte de América del Sur, con la presencia protagónica de los indios Caribes, según se les bautizó oficialmente después de la llegada de Cristóbal Colón al nuevo mundo”.




Las historias de terror de agresivos y guerreros Caribes, comenzarían en carta del 24 de marzo de 1493 de Colón para su amigo Luis de Santángel, y siguieron por la propagación de acusaciones de caníbales, que para algunos historiadores fue inmerecida porque estos indígenas solo se engullirían ocasionalmente el corazón de sus enemigos una vez derrotados, como señal del triunfo definitivo; y en algunos ritos excepcionales. Sería como decir, que los caribes eran caníbales, pero por ratitos nada más, sin que hubiera quedado cuenta verdadera de las veces que se repetían esas exageraciones.  Para colmo de infortunio de la reputación de los Caribes, el título cinematográfico del “Cofre de la Muerte”, en el 2006, se volvería a insistir con el mismo tema, teniendo en el papel estelar a Johnny Depp, en segundo éxito.



En 2018, el término “Caribe” y su connotación peligrosa se refieren igualmente a una hormiga roja, que a donde llega acaba con las otras variedades de insectos parecidos; también se le recordaría como sobrenombre del pez carnívoro conocido como piraña, o palometa, en latitudes donde abundaría en aguas dulces. Adicionalmente, “Caribe” es motivo de orgullo para la gente que se identifica hoy con la vecindad del mar de la misma denominación, y distingue a la reconocida Serie de Beisbol regional. La pertenencia al “Caribe” explota cuando se trata de ese deporte, y deja famosas referencias como la del manager Omar Malavé, al asumir en su momento ese rol a tiempo completo con el equipo “Magallanes”, y declarar al periódico “Meridiano” que La "Pelota Caribe", sería su ideología de dirección: “me gusta la agresividad en la pelota, como se juega en el Caribe” –dijo entonces Malavé−.

Con letra y música, en la versión de “Caribe Soy” del Conjunto Daiquiri, se añaden pistas complementarias, según se oye de seguida: 






Nadie duda que, si el tema es de mujeres hermosas, playa y sol, la versión de “Caribe Soy” de Daiquiri es una invitación a la eterna rumba, si todavía abundara energía para excesos. Es lógico suponer del mismo modo que con tantos placeres, cualquiera desee haber nacido “Caribe”. Sin embargo, el Diccionario de la Lengua Española advierte que “Caribe” podría ser asimismo el remoquete para una “persona cruel e inhumana”; o como admitirían en 
Venezuela, el significado le calzaría a cualquier individuo astuto, audaz, agresivo, de conducta reincidente para recibir tal calificativo. "A mi no me vas a caribear", es una expresión popular.

En los dos sentidos, la “revolución bolivariana” se ha venido llenando durante dos décadas de genuinas especies “Caribe”, que tienen repletas las páginas de su expediente de violaciones de derechos humanos, ampliamente conocido en tribunales internacionales, y a la espera de las correspondientes sentencias condenatorias que saldrán tarde o temprano. La “hormiga roja”, ya mencionada al principio, no se detiene en la ocupación de todos los espacios a su alcance, para sobrevivir sin competencia, como le viene de herencia de la colonia enclavada en la también isla caribeña de Cuba, bajo dominio castro comunista por 60 años.

A los indios caribes se les tuvo por guerreros, cazadores y pescadores por excelencia, polígamos, separados en sus tribus por hombres de un lado y las mujeres del otro, estas dedicadas a la cría de la descendencia, labores domésticas, y a la cosecha de la yuca en reducidas parcelas. La agricultura no era el fuerte de los “Caribe” que se sepa con claridad, tampoco el amor a la tierra, ni el respeto a la Pachamama, la madre naturaleza tenida muy en cuenta por aborígenes de la cordilla de los Andes, por ejemplo, con hábitos sedentarios y una cultura legendaria de la que todavía se hallan rastros que enorgullecen a su raza, sin grandes controversias.

La “Oración Caribe” escrita por Agustín Lara, e interpretada a continuación por Toña “La Negra”, constituye un ruego de “piedad para el que sufre”, y “para el que llora”, en tierras desfavorecidas por siglo,s de tiranos y de penurias. 

























Audio completo del suplemento "Experiencias Mayores", en la voz del autor, Josué D. Fernández en:  https://youtu.be/kC3ocq7vK8k 


El artículo adosado forma parte de “Experiencias Mayores”, encartado del programa “Estamos en el Aire”, a las 4:30 de la tarde, cada sábado. Breve espacio editorial ligero, canal de catarsis del desconcierto de su autor, con música a propósito del asunto que trata, entrevista y  gotas de humor.  Por http://www.radiorumbos670am.com.ve/, en cuya discusión los interesados pueden tomar parte por los teléfonos +58 212 284.04.94 y 285.27.35, o mediante mensajes directos por Twitter, a Josué Fernández, @jodofeal, por canal personal de YouTube, o aquí en  www.comunicadorcorporativo.blogspot.com









22 de junio de 2018

"¿A dónde va el barco?..."


La sensación de estar perdido es tan angustiante, insoportable, que una de las herramientas de localización en el espacio de  mayor uso por cualquier humano, desde su aparición, ha sido el "G.P.S."  Con tales iniciales se identifica al Sistema de Posicionamiento Global, que ha reducido a cifra muy baja el número de despistados en el mundo, los cuales ahora se perderían por extrema ignorancia, sospechoso simple gusto, o por total idiotez. En el pasado, con origen probable en tradiciones rurales, era popular una especie de estribillo infantil que,  a falta de  brújula para orientaciones rudimentarias, se preguntaba  y respondía a la vez, ¿A dónde va el barco?..p'a San Mateo... ¿Quién lo gobierna?... cachucha 'e peo...

El juego quedó como referencia hasta hoy, pero como señal de incertidumbre sobre destinos colectivos en manos de pocos, especialmente de tiranos, o de mediocres gobernantes, completamente sordos a  diagnósticos y prescripciones especializadas para rectificar rumbos, en las pantallas gigantes de la opinión pública, suerte de sustitutas  de "G.P.S." para evitar dolorosos extravíos masivos. En escenario de probabilidades con variables como las ya mencionadas,  el barco del cuento difícilmente atracará en  San Mateo, ni en ningún otro puerto seguro, y su opción inevitable sería la del "Titanic", también sin "G.P.S." hace más de un siglo, mientras esta vez tocaría la orquesta de la "anc" con su nuevo director, una desafinada partitura en remedo de son cubano.


Para "experiencias mayores" de hoy y la preservación de la audiencia, mucho mejor sería escuchar a Celine Dionne, con un fragmento del tema de la película del Titanic.






Incierta es igualmente la llegada a salvo  del barco que salió para San Mateo, y equivocó el destino durante su travesía desorientada por 18 años. La irresponsabilidad del capitán, no ameritaría explicaciones porque sus resultados están a la vista. El nombre quizás le vendría de la volatilidad con la cual esconde su autoridad, bajo designios del componente armado, de fracciones que le disputan el mando, y de la injerencia continuada del castro comunismo cubano.

En lo concerniente al equivalente de la palabra que denota el estado de  ciertos borrachos y de borracheras, y de líos armados, en especial de estos últimos, ese capitán de la cachucha, por propia cuenta y riesgo, se ha metido en el callejón inflacionario progresivo de mayor gravedad; en el encarcelamiento de cualquiera con ideas opuestas; el rechazo de la comunidad internacional; la acumulación de ilícitos que terminan en sanciones de organismos y países extranjeros; eventos electorales e instituciones fuera de las previsiones constitucionales, y una descalificación general para ejercer el puesto de comando. 

Otro sinónimo se referiría a los resultados de camorras, en los cuales se involucran de manera pendenciera algunos personajes, que dejan huella en insultos reiterados, descalificaciones, particularmente de jefes de estado y acreditadas instituciones mundiales que pudieran  brindar ayudas o sugerencias para resolver problemas críticos de la falta de rumbo del barco a la deriva.


De la oportunidad perdida por cerca de dos décadas, con la tragedia a la que ha arrastrado a una nación entera, solo quedaría por ahora la esperanza y el consuelo de que “todo tiene su final”, tal cual lo cantaba Héctor Lavoe. Volveremos en una semana, Dios mediante…


Audio completo del suplemento "Experiencias Mayores", en la voz del autor, Josué D. Fernández en:  https://youtu.be/YjiBUx4f3qM 
  

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15 de junio de 2018

BORRONES


Con solo pulsar "renombrar" existen aplicaciones de computadoras que convierten en tarea sencilla la acción de cambiar, una imagen o texto completo almacenado, por algo equivalente, aunque sea distinto del original, y sin dejar grandes huellas que delaten tales borrones. La permisividad de hoy se ha extendido peligrosamente a cualquier área, por desestimaciones de sus graves daños, ocasionando la destrucción de preciadas memorias originales, para enmascarar errores o alterar historias auténticas. Al voltearse al ayer, las adulteraciones salían de  borrones con gomas o “tipex” en el campo comercial, con riesgos de cárcel; pero en política ociosa, al contrario, merecerían reconocimientos al ingenio como el episodio del "caballo indómito” dizque repotenciado, una gran “marramucia” en el escudo de República Bolivariana (“RB”) en Sudamérica, alrededor de una década atrás.

Con anterioridad, en 1999, otros borrones de categoría similar, con la sorpresiva muerte de sus promotores tiempo después, se consumaron en la alteración del nombre tradicional de la nación, y a principios de 2006 en el añadido de una estrella a la franja azul de la bandera. A falta de justificaciones gloriosas para ese proceder de la tiranía creciente, se dijo que “el cambio de nombre era esencial para la revolución”, según el funcionario Eliécer Otaiza, hallado muerto en 2014 con cuatro impactos de balas.  Luis Tascón, fallecido en 2010, fue un personaje oficialista en esta trama, reconocido por cosas peores,  al igual que como impulsador de la modificación de los símbolos patrios al sostener que "la revolución debe acompañarse de una nueva  iconografía". Para 2006, entonces, la Asamblea Nacional venezolana aprobaría el agregado de una estrella a la bandera, y virar a la izquierda la mirada del caballo del escudo, por petición del presidente Hugo Chávez, fallecido no se sabe aun si a finales de 2012 o principios de 2013.


Las fatales coincidencias mencionadas que no detuvieron los borrones para nada, han echado las bases para que se sigan acumulando en dieciocho años de “revolución bolivariana”,  porque siempre hay público dispuesto a celebrar al régimen. La mayoría recibe muy poco para satisfacer sus necesidades de alimento, medicinas y servicios básicos de vivienda, luz y agua, y sin embargo se alegra la vida con tantos borrones. Precisamente, en sentido opuesto al reclamo desconsolado de Guillermo Castillo Bustamante, mientras componía la canción “Escríbeme”, cantada de seguida por la gloria del bolero, Lucho Gatica, próximo a cumplir 90 años, en 2018;  en versión posterior a la de su primer interprete el tenor Alfredo Sadel, y de la que habrá ampliaciones al finalizar el tema.



Escríbeme” ─ya se mencionó─, es obra del músico, compositor y pianista venezolano Guillermo Castillo Bustamante, realizada mientras estuvo detenido en la cárcel de la isla de Guasina, en el Delta Amacuro,  por persecución de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, a mediados del siglo anterior.
Desde allí el recluso dedicó la canción a su hija Inés de quien  había dejado de tener noticias, utilizando como mensajero al tenor Alfredo Sadel, de popularidad creciente en todo el país, comprometido con la clandestinidad, capaz de lograr gran difusión de su ruego, y de despertar el eco de famosos como Lucho Gatica, Juan Arvizu, Roberto Yanes, Javier Solís, Luis Miguel…

Un nuevo cargamento de borrones, la vía preferida de imponer verdades exclusivas para el régimen bolivariano, se viene desarrollando en la semana que está por terminar, con el asunto de la ligera disminución de los centenares de presos políticos del doloroso capítulo dictatorial siglo XXI, con liberaciones engordadas en su número con delincuentes de las mismas filas oficiales, y excarcelaciones que no pasan de injustas libertades condicionales, sumadas a la puesta en práctica de la llamada “puerta giratoria” por la que salen algunos, y se buscan adicionales reos en la oposición para llenar los vacíos que irían quedando en las celdas.



Con un pretendido borrón a la inteligencia colectiva, al menos ya no se utiliza el término genérico de “privados de libertad” para esconder la existencia de encarcelados por razones estrictamente políticas, con lo cual se calculaba el engaño a la comunidad internacional, cada vez con mayor actividad en el terreno de sanciones a los infractores de derechos humanos de la “Revolución Bolivariana”. Al parecer, ni en el otro mundo hallarán una nube de la memoria que les facilite el borrón del olvido, como se le escucha a Ricardo Montaner, acompañado a la guitarra por Juanes, en “Échame a mi la culpa”.
  


Audio completo del suplemento "Experiencias Mayores", en la voz del autor, Josué D. Fernández en: https://youtu.be/L9b5iWjPHNw



El artículo adosado forma parte de “Experiencias Mayores”, encartado del programa “Estamos en el Aire”, a las 4:30 de la tarde, cada sábado. Breve espacio editorial ligero, canal de catarsis del desconcierto de su autor, con música a propósito del asunto que trata, entrevista y  gotas de humor.  Por http://www.radiorumbos670am.com.ve/, en cuya discusión los interesados pueden tomar parte por los teléfonos +58 212 284.04.94 y 285.27.35, o mediante mensajes directos por Twitter, a Josué Fernández, @jodofeal, por canal personal de YouTube, o aquí en  www.comunicadorcorporativo.blogspot.com