Capítulos

21 de noviembre de 2018

¡GANAS!


Es súper-sabido que los mejores, y peores, acontecimientos casi siempre ocurren en medio de un sobresalto de emoción, natural de niños, en el cual se afloja totalmente el freno racional, sin saber muy bien al final porqué surgió el aplauso frenético a lo hecho, o la visible censura a una tal vez inapropiada conducta. Coincidentemente, el destino de los pueblos suele pendular luego en la madurez entre ambos extremos, y explicaría su gloria o perdición posterior con pocos matices, según registros de extendida difusión. Es así que, en 2018, Venezuela padece las graves consecuencias de haber  reventado la escala emocional hace dos décadas, al desoír variadas advertencias sobre el inmenso daño a la vuelta de la esquina, de concretarse el encumbramiento de un militar golpista, convicto agresor de las instituciones democráticas, y simpatizante de revueltas populistas y radicales patentes en la furia de su insistencia verbal de cortar cabezas por todos lados, tomadas como gracias y ocurrencias por un numeroso sector.  

La conducta o la acción que distingue a cada persona es la muestra final en vidriera, de una secuencia que comenzó con la información sobre el tema, luego cedió al filtro de las llamadas ganas activando emociones, individuales o de grupo, que también impactarían la probabilidad  de respaldo a la proposición flotante en el aire. En los hechos, los venezolanos presenciaron los delitos del militar golpista pero le redimieron debido a su delirante oferta contra el agotado sistema de partidos, de imaginación menguada tras 40 años de alternabilidad entre dos. La voz, y los gestos del desconocido hasta entonces, ahogaron las razones para detener el voto del 56 por ciento de los venezolanos, que abriría la puerta al despilfarro, la corrupción, la violación de derechos humanos y la subordinación al castro-comunismo cubano.

La tragedia de Venezuela podría aparecer entre las mayores que lamentar, causada por descalabro mayúsculo por emociones descontroladas, sordas a la razón. Queda claro sin embargo, que el dictamen  sobre acciones o conductas prioritarias no es otro que la emoción −las ganas−, a las que habría que apelar o requerir su permiso para intentar el enfoque racional. Un nuevo capítulo se escribe ahora en tiempos decisivos, agotados por una terapia toxica y continuada de desencantos y frustraciones, las cuales detonan múltiples razones, aunque poquísimas emociones para superarla, quizás por embotamiento  puntual. De dispararse esas ganas, tampoco solucionarían mucho en ausencia de asideros racionales y algo adicional, como le falta a “Tengo derecho a ser feliz”, en el estribillo inútil de José Luis Rodríguez, carente de un agregado tangible a ese supuesto derecho.


https://www.youtube.com/watch?v=AdGLvc4i4TI

Trasladado a la actualidad, el estribillo de “Tengo derecho a ser feliz” resultaría equivalente a la  espera de la salida del régimen entronizado en Venezuela,  simplemente porque los daños que ha ocasionado por veinte años, ya escapan a cualquier medida existente. Nadie dudaría de ese argumento racional indiscutible, pero al cual le faltaría fuerza, recursos y emoción para sumar los respaldos definitivos de la población entera que materialicen esa aspiración en acciones directas que fragüen el inaplazable objetivo, escurriendo titubeos que hasta hoy demoran el cierre del ciclo información-razón-emoción.


En esta esquina sabatina, sí sobran las razones y las emociones para agradecer con virtual apretón de manos, a las personas que han dado respaldo a estas notas de catarsis o desahogos −tal fueron bautizadas−, como audiencias consecuentes del programa “Estamos en el Aire”, transmitido por Radio Rumbos, y de su sección “Experiencias Mayores”, o por el canal de YouTube de su autor Josué Fernández. Con vigor similar, va el sacudón de afecto a anunciantes de esos espacios y a los seguidores de las páginas de Expresión Libre, de la Asociación Iberoamericana de la Comunicación, la Agencia Carabobeña de Noticias, el Pabellón Venezolano, Linkedin, WhatsApp, Tweeter, Google mail y comunidades; y en Facebook a través de los Porteñísimos, Retos de la Comunicación Corporativa y Comunicador Corporativo.

“Experiencias Mayores” acumulan enormes ganas de volver en enero de 2019, auxiliadas por la Luz clave sobre el camino, consintiendo más páginas a estas catarsis. Va el “hasta luego” con el clásico “Faltan 5 pa’ las 12”, interpretado por Néstor Zavarce. Composición cargada de la emoción de las formidables ganas de los abrazos en casa con mamá, igualmente ajena a peligros de la delincuencia en acecho, completamente desbordada a medianoche, sin autobuses, libres, o por puesto como se les llamaba en aquella época, o al volante con el añadido de bebidas en celebraciones que empezaron temprano. Cerramos con la esperanza porque 2019 traiga a los venezolanos la reposición de horizontes promisores, y que el fin de año sirva para revivir alegrías casi olvidadas. ¡Nos vemos!



Ensayo audiovisual para público de pregrado, disponible en la voz del autor, en colección de Josué D. Fernández, con temas musicales editados, más cortos, al pinchar en:


El artículo adosado forma parte de “Experiencias Mayores”, encartado del programa “Estamos en el Aire”, a las 4:30 de la tarde, cada sábado. Breve espacio editorial ligero, canal de catarsis del desconcierto de su autor, con música a propósito del asunto que trata y  gotas de humor.  Por http://www.radiorumbos670am.com.ve/, en cuya discusión los interesados pueden tomar parte por los teléfonos +58 212 284.04.94 y 285.27.35, o mediante mensajes directos por Twitter, a Josué Fernández, @jodofeal, por https://www.youtube.com/user/fernandezjosue, o aquí en  www.comunicadorcorporativo.blogspot.com

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16 de noviembre de 2018

PATRAÑAs.21



























En sano juicio “de lado y lado”, como les gusta puntualizar a los que dicen no ser ni de aquí ni de allá, es bastante improbable el encontrarse en medio de un derrumbe completo, tal cual se extiende en Venezuela,  y creer que algún provecho se aproxima; o que saben de algo oculto quienes causan la mayor destrucción jamás imaginada de un país, más allá de la ruina propia, la de sus familiares, amigos, arrastrando con ellos a cualquier otro obligado a permanecer en ese territorio. Patraña pura es el coro nacional e internacional de tramposos s.21 de que existiría un socialismo bueno, lejos del comunismo, en el que todos deberíamos sufrir primero, para luego alcanzar la gloria y la dicha de la riqueza pareja.

Poblaciones empobrecidas y enfermas con células malignas es el gigantesco saldo visible de la ignorancia e incapacidad para atender exigencias del bien común, de parte de grupos siempre empeñados en quedarse indefinidamente en lo alto del poder, bien a la fuerza, o mediante simulaciones de consultas populares. Pero, en lo que respecta a América Latina, allí sí gozan de frecuencia los hallazgos externos de expedientes de dirigentes con fortunas por debajo de cuerda en Cuba, Venezuela, Bolivia, Brasil, Ecuador, Nicaragua, y en administraciones viejas de Argentina, Perú, Uruguay  y Chile. 

De lado y lado, como se anotó al comienzo, en alcaldías, gobernaciones, entes autónomos, empresas públicas, cajas de ahorros, fondos de pensiones,  nunca hay dineros para atender servicios que deben a sus comunidades, aunque sobra presupuesto para vehículos, viáticos, restaurantes caros, lujo en aviones y demás embarcaciones para descendientes y allegados también, trajes y relojes de marca, guardaespaldas, y vacaciones imperdibles en paraísos extranjeros. En resumen el sueño realizado a través del atajo de la corrupción, ajeno por principios morales para el pueblo honrado,  por lo que este se conforma con la trova de “Si yo fuera rico” según se oyó en “El Violinista en el Tejado”, a continuación en pieza de un montaje de la obra en México, en 2005…


De acuerdo con el trovador de “Si yo fuera rico”, el asunto se limita a  hablar en el raro e incomprensible idioma del  “bidi-bidi-bum”, así como en “no matarse en trabajar”. Dos conclusiones que apuntan directamente al blanco del quehacer rutinario del grueso del pelaje político activo en la Venezuela s.21. El resto se agota en patrañas de amor desinteresado por la patria, equivalente al del ratón por el queso, el sacrificio por los pobres, y cuanta promesa encaje con fantasías de la nación de héroes invencibles, y de tesoros inagotables que prodigarán techo, comida y educación para todos, con ningún esfuerzo.

Las patrañas resultarán incontables mientras quede público para tragarlas, en brebajes mágicos dizque para salir de abajo. La experiencia enseña a cualquier edad que la vida se sufre o disfruta unos pocos minutos a la vez, porque solo estamos seguros del “aquí y ahora”. Sin embargo, de lado y lado, la dedicación de hoy es en la insistencia en pedir apoyo para ganar elecciones municipales y blindar su particular beneficio como de costumbre. Luego tocaría esperar el 10 de enero por el segundo periodo ilegal del actual mandato −otorgado en consulta fraudulenta en mayo-,  con planes agregados para sobrepasar dos décadas de desgracias. El cuento remanente, es que el continuismo tendría bloqueo externo por organismos que no reconocerán esa prórroga “chimba”.

La suerte de Venezuela se juega hoy, entre tahúres, básicamente, en partida de dominó trancada, después de colocar sin remedio las últimas piedras de igual número, en cada punta, obligando a salir de los perdedores y a cambiar de jugadores, para continuar el juego, de ser esa la idea. En caso contrario, la alternativa ya fue cantada en “El juego de la vida”, que perturba a mucha gente, y por lo que prefieren taparse los oídos. No obstante, quizás como tormento para infortunados, y advertencia para ganadores, ese recuerdo regresa reeditado en fragmento de Daniel Santos y la “Sonora Matancera” . Hasta el sábado, Dios mediante, chao.



















Ensayo audiovisual para público de pregrado, disponible en la voz del autor, en colección de Josué D. Fernández, con temas musicales editados, más cortos, al pinchar en:


El artículo adosado forma parte de “Experiencias Mayores”, encartado del programa “Estamos en el Aire”, a las 4:30 de la tarde, cada sábado. Breve espacio editorial ligero, canal de catarsis del desconcierto de su autor, con música a propósito del asunto que trata, entrevista y  gotas de humor.  Por http://www.radiorumbos670am.com.ve/, en cuya discusión los interesados pueden tomar parte por los teléfonos +58 212 284.04.94 y 285.27.35, o mediante mensajes directos por Twitter, a Josué Fernández, @jodofeal, por canal personal de YouTube, o aquí en  www.comunicadorcorporativo.blogspot.com


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9 de noviembre de 2018

PÁTINAS DEGRADADAS

De mayor o menor familiaridad con la palabra pátina, este término quizás resulta asociado en general con  la huella que deja por todas partes el curso del tiempo. El vocablo pátina viene del latín, y quiere decir plato, de donde tomó significado por el barniz de que están revestidos tales objetos. Hoy sería de gran aceptación, incluida la de las autoridades del idioma,  que ciertas cosas adquieren carácter indefinible o sello tras los años, para bien o mal. En Rusia por ejemplo, con conveniente visión, surgió la virtual degradación de la pátina de las piezas de la fábrica de porcelana de San Petersburgo, proveedor de ediciones exclusivas para la corte rusa, para proyectar el mensaje bolchevique en el extranjero, y mostrar un apego revolucionario inesperado a valiosas tradiciones del pasado. 

Sin embargo, aquella positiva experiencia comunista rusa de la pátina de su cerámica pareciera irrelevante al menos en Cuba y Venezuela, dos de los seguidores más escandalosos al replicar sus enseñanzas ideológicas en América Latina, que en la práctica han preferido la destrucción final de estos dos países, ya con casi nada en pie.  El estrago se oculta en la cadena de medios impresos y audiovisuales con mordazas pagadas a través de recompensas oficiales, o ahogados con expropiaciones, persecuciones y cárcel, exilio forzado, bloqueo de insumos clave; por lo que el tormento  colectivo se  sufre en la intimidad, y se comparte entre un reducido grupo de personas con acceso a redes sociales, o en filas de calles de racionamiento de alimentos, medicinas y servicios bancarios























En su desesperación, la gente se pregunta quién se está beneficiando con la riqueza desaparecida, porque la pista no se encuentran entre el pueblo oprimido, improbable en la oscuridad informativa, y apenas se sospecha de capitales resguardado en paraísos fiscales, y propiedades de multimillonarios a nombre de testaferros de altos encumbrados de la tiranía. A Venezuela, se le sufre adentro, mientras por fuera se siente compasión por ella,  como ocurriría con el disminuido personaje  de la cumbia colombiana “Si la Vieran”, a continuación en la voz del cantante y compositor Lisandro Meza.



Estar más flaca, famélica, es corriente para la población venezolana de 2018 que sufre el daño de una mala suerte de veneno químico −flotando en el aire durante dos décadas de dominación comunista−, y capaz de provocar síntomas de la anorexia y la infelicidad propia de los abandonados; y ni medicinas, ni hospitales para dar abasto al inmenso número de enfermos. El asunto representa una tragedia en extremo dolorosa porque azota a un conglomerado que se acostumbró a vivir cómodamente y sin gran esfuerzo por la renta salvadora de los precios altos de petróleo, perdiendo aptitudes para sobreponerse a crisis sin favores populistas provenientes de alguna autoridad civil o militar, loterías o apuestas baratas.



La misma ropa con la que anda Venezuela a punto de terminar en harapos, como en la canción de la mujer engreída, es vestigio de épocas boyantes en las que el sobrante del enriquecimiento ilícito fue de tal magnitud que alcanzó para mejorar el semblante al país.  Sin embargo, como la pátina ruinosa de la Cuba castro-comunista, extendida a los cómplices ideológicos, también se multiplican cementerios urbano de edificaciones que decaen por mantenimientos demorados, el cierre de centros y paseos comerciales por quiebra de inquilinos o propietarios, las vías defectuosas a causa del deterioro del pavimento, y la negrura de avenidas y autopistas por fallas sin corrección del alumbrado público. 



Quedaría por añadir que el traje raído de Venezuela crece asimismo con un vandalismo  de excesiva tolerancia policial en el robo de cables eléctricos, de Internet, de televisión por suscripción,  tapas metálicas de cloacas y acueductos, y todo lo que tenga precio en el mercado negro. El principio para dar fin a cualquier pesadilla,  a menudo se percibe al “Sentir de pronto amanecer con una inmensa claridad, y dejar atrás lo que era gris para descubrir lo que es verdad”. Esa recomendación quedó escrita así en la composición musical “El Despertar”, que cantó el llamado Bolerista de América, Felipe Pirela, sonando de seguida. Hasta el sábado que viene, gracias por su atención…

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