Postergada
La super-merecida valoración completa de la mujer de todos los tiempos ha tardado siglos, porque esa pieza clave ha sido ignorada sistemáticamente, así como sus exigencias de igualdad sin importar el género. Cuando un fruto común a dos resulta de esfuerzos indispensables de lado y lado, tampoco cabe distinción en la repartición equitativa de beneficios, a causa de una diferencia física circunstancial.
En Grecia y su diosa
Afrodita, en Roma su equivalente Venus, ambas ocuparon tronos únicos en
los rituales eróticos propios del milagro original de perpetuar la especie.
Nada de sus grandes hazañas civicas, las cuales terminaban relegadas del mas
alto sitial, y del agradecimiento imperecedero.
Antes
La ruta se torció de aquellos míticos tronos a los fregaderos, en sus
similares descendientes obligadas a severas responsabilidades, arrancando con
la alimentacion de sus recién nacidos. Luego les serían impuestas mil calamidades de la familia entera, mientras llegaba la manutención del "llave" ausente en tareas de calle. Con suerte quizás, cierto cariño adicional que
trascendiera a la condición de fábricar la descendencia.
Ahora
Aquella resolución de la ONU sin embargo no tuvo carácter de exclusividad sino
de adosada a los "Derechos por la Paz", aumentando el retraso y
desproporción que entonces no pasaría de un simple apuro incompleto. Inmerecido
empate a cero.
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Clara Zetkin
y Rosa Luxemburg no sospecharon que sus logros de 1911 terminarían siendo
burlados por sus propios camaradas socialistas-comunistas de Venezuela y de distintos
lugares. |
Adelante
En un escenario en el que prevalece la gran concesión hecha a la mujer en el
otorgamiento de la libertad de nacimiento a los hijos de esclavas, aparece un cigoto
concebido sin cadenas de orígenes. Un buen aliento en las infinitas e
incesantes luchas femeninas.
En el horizonte hay indicios de mayores progresos, al observar a la Iglesia Anglicana en Inglaterra, que pronto decidirá, después de todo, que su Dios no es hombre ni mujer, solo de genero neutro que obliga a un tratamiento de centro. ¡Empate celestial al menos!
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