¡MEJOR QUE GANAR LA LOTERIA! Trabajar dejaría de ser un castigo.
La globalización y la
tecnología están revolucionando el mundo laboral. El experimento que empieza en Finlandia cuestiona el paradigma de trabajar básicamente a cambio de dinero.
La globalización y la
tecnología están revolucionando el mundo laboral. El experimento que empieza en
finlandia cuestiona el paradigma de trabajar básicamente a cambio de dinero.
(Publicado en El
Comercio de Ecuador, Enero 8 2017, pág. 7, cuerpo Tendencias.)
SI TRABAJAR FUERA OPCIONAL
Los cambios estructurales que provoca la tecnología pueden
reducir las opciones laborales
César Augusto Sosa Macroeditor (O)

Esa propuesta también busca
afinar la idea del Estado del Bienestar, donde todo ser humano consigue
satisfacer sus necesidades mínimas. Y para alcanzar ese objetivo existe la
oferta de entregar una renta básica universal (RBU) a los ciudadanos. La idea
no es nueva pero está ganando adeptos alrededor del mundo, sobre todo a medida
que aumentan el número de desplazados por el ingreso de la robótica y la
inteligencia artificial.
La renta básica universal es una
asignación monetaria incondicional a toda la población solamente por el hecho
de existir, de estar viva. Para acceder a ella no se necesita demostrar nada,
pues tienen derecho tanto pobres como ricos, trabajadores o desempleados,
religiosos o ateos, blancos, negros o amarillos.
Esta propuesta se puso en marcha
este mes en Finlandia, a manera de experimento. Ha despertado interés
internacional porque se trata del primer país del mundo que ensaya a nivel
nacional la posibilidad de conceder una renta básica a sus ciudadanos.
A partir del 1 de enero, en
Finlandia, 2 000 personas recibirán en sus cuentas bancarias y durante los
próximos dos años, una renta básica de 560 euros, libres de impuestos. Los
beneficiarios de este experimento son personas de entre 25 y 58 años,
seleccionados aleatoriamente entre 175 000 habitantes de todo el país y que
percibían algún tipo de subsidio por desempleo.
Para los responsables de este
ensayo, el objetivo principal es modernizar el sistema de seguridad social para
beneficiar a los sectores más desfavorecidos. Por eso, al final del
experimento, es poco probable que la medida tenga una aplicación generalizada.
La razón: dar 560 euros al mes a todos los ciudadanos es demasiado caro para el
Estado, dijo a la agencia Efe la responsable jurídica de la Seguridad Social de
Finlandia, Marjukka Turunen. Sin embargo, cree posible que pueda aplicarse a
ciertos grupos de personas con bajos ingresos.
De hecho, el grupo de expertos
que diseñó este ensayo propuso que se extienda a partir de 2019 a otros grupos,
como los estudiantes, los trabajadores autónomos y los empleados a tiempo
parcial, aunque el Gobierno aún no se ha pronunciado sobre esta posibilidad.
La idea de contar con un ingreso
mínimo sin necesidad de trabajar puede generar diversas reacciones en una
sociedad. Unos creen que sería el mundo ideal, ya que las personas no tendrían
ninguna justificación para hacer lo que realmente quieren, ya que no deben
preocuparse de trabajar para llevar el pan a la casa.
Incluso cambiaría algunos
conceptos religiosos arraigados, donde el salario o cualquier remuneración está
íntimamente relacionado al esfuerzo de las personas: "Te ganarás el pan
con el sudor de tu frente...".
En un mundo que camina hacia la
automatización del trabajo y donde los robots se encargarían de hacer tareas
simples y complejas, es fácil creer que los humanos pueden disponer de más
tiempo libre para cumplir todos los deseos postergados de quienes se lamentan
de pasar demasiado tiempo en la oficina.
Bajo ese escenario, por ejemplo,
las personas podrían pasar más tiempo con su familia, con los amigos, podrían
dedicarle más tiempo al deporte, a leer libros o simplemente a ver las
estrellas y filosofar.
Para que eso suceda hay que
asegurarse que alguien trabaje. Y los robots pueden cumplir perfectamente esa
tarea. En la actualidad ya se los encuentra en el mundo laboral, en las
fábricas ensambladoras de autos, en los 'call center' y próximamente en los
vehículos autónomos, que desplazarán a los taxistas y al mismo Uber.
En Japón, la aseguradora Fukoku
Mutual Life ha reemplazado 34 empleados de oficinas por un sistema de
inteligencia artificial que calcula los pagos a los asegurados, según una nota
del Diario El País de esta semana. Cerca de la mitad de los trabajos en Japón
podrán ser realizados por robots en el 2035, señala un informe del Instituto de
Investigación Nomura del año pasado.
La renta básica universal parece
adelantarse a ese escenario, pero también pudiera mejorar las condiciones
laborales en la actualidad. Si toda la gente dispusiera de un salario mínimo,
podría elegir no aceptar los trabajos mal remunerados. En un artículo de la
revista española MIT Technology, la investigadora del Instituto para el Futuro
y el Instituto para la Nueva América en California (EE.UU.) Natalie Foster,
dice que nadie tendría que ser adicto al trabajo solo por el temor a no tener
nada en caso de dejarlo. Según este punto de vista, aumentarían los sueldos, la
igualdad económica y la felicidad.
Pero ese mundo que parece ideal
también tiene sus detractores, pues el pago de un salario sin ningún
condicionamiento puede fomentar la pereza, la vagancia y sobre todo sería una
carga impagable para los Estados.
De eso están conscientes los
suizos, quienes el domingo pasado, en un referéndum, rechazaron la propuesta de
introducir una renta básica de 2 250 euros mensuales para todos los adultos que
vivan en este país.
Un 77% de los votantes dijo no a
una iniciativa que nació del propietario de un café en Basilea, Daniel Haeni,
quien consiguió poner a votación su propuesta bajo el sistema de democracia
directa suizo, generando así un debate sobre el futuro del trabajo en un
momento de creciente automatización.
Iniciativas de este tipo se han
puesto en marcha en varios países, pero no a escala nacional como en Finlandia.
A partir de este mes empezará un
experimento de dos años en Holanda, donde los ciudadanos de Utrecht y otras
ciudades cercanas recibirán USD 1 000 al mes.
Asimismo, en la primavera boreal
de este año, en Ontario (Canadá), se implementará un plan piloto de renta
básica universal que demandará USD 18 millones. Según una publicación de la
BBC, Canadá ya ha sido escenario de uno de los experimentos más grandes y
ambiciosos en Norteamérica sobre este tema. En 1974 los 10 000 habitantes de
una pequeña ciudad de agrícola llamada Dauphin recibieron pagos mensuales
incondicionales. El experimento no duró los cuatro años planeados pero cuando
analizaron los datos recogidos, encontraron que el resultado era prometedor.
Asimismo, en Alaska, desde 1982,
existe una renta básica universal parcial llamada Alaska Permanent Fund. La
cantidad que recibe cada uno de sus 700 000 habitantes varía cada año y en el
2016 fue de USD 1 022 mensuales.
El experimento en Finlandia es el
más ambicioso de este tipo y pondrá a prueba a sus ciudadanos. Las autoridades
quieren comprobar si la renta básica anima a los participantes a buscar trabajo
o a emprender, aunque los críticos auguran que la gente se volverá más pasiva
por recibir 560 euros gratis todos los meses.
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