SUEÑOS DE FORTUNA

Una
alegría que se desea que dure por siglos, es la que surge de mirar una
instantánea de bienes particulares en un momento dado, sin ninguna otra
consideración adicional. En la macro-fotografía de un país, equivaldría a tasar
sus ríos, mares, valles, bosques y montañas, y hacer cálculos luego sobre
cuánto correspondería como ganancia a cada nativo del lugar, si tuvieran
etiquetas de precio como en supermercado.
Sin
embargo, lo más cercano a estos sueños de fortuna colectiva se hallaría lejos
de esos lugares, para el manejo privilegiado de unos pocos celosos
guardianes -honrados o corruptos- de los bancos de los tesoros nacionales. Allí,
las riquezas se convertirían en papeles negociables por los que se
reciben monedas duras a cambio, para sufragar supuestamente bienes y servicios
de los pueblos, pero con extras de deudas garantizadas además con
lingotes de oro, o valiosas reservas como las petroleras por ejemplo
Lo
cierto es que, según estimaciones del analista Luis Vicente León, para el
cierre del 2018, “solo en deuda soberana hay unos 175 mil millones de dólares”.
Tal cantidad entre 31 millones de venezolanos representaría a valor Dicom una
cuota superior a los 5 mil dólares americanos en obligación monetaria que
saldaría cada habitante a acreedores que vengan a recuperar sus
préstamos. Esta cuenta supera los 16 millones en bolívares soberanos como
amenaza de embargo individual. Habrá suerte de sobra mientras no se escuche el
tema de "paga lo que debes" que cantó Nat King Cole:
Para
el hombre y la mujer comunes, la única cifra que le acecha en verdad es
la de esa deuda de la que le pasan factura de diversas formas, aunque no
parezca. No se la cobran en cuotas mensuales pero la sufren con los
castigos de pésimos servicios de luz, agua, transporte, hospitales, medicinas,
alimentos y escuelas, por gobernantes que se burlan y roban a los pueblos.
Los
corruptos en el poder y sus despilfarros en excesos para militares que los
sostienen, familiares y amigos, al final obligan a los otros a pedir
limosnas o cajas "clap", al rendirse al chantaje de la tiranía; o a
recibir ayuda humanitaria solidaria de la comunidad internacional, por
tragedia agravada, mediante
recursos de emergencia para socorrer a los extremadamente necesitados.



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