“Zarandeados”

“Zarandeados”, por
llamarlo de alguna manera, sería el resultado de vueltas y vueltas a la
cabeza, a altas revoluciones sin perder
el pescuezo del todo, quizás propias del uso voluntario de psicotrópicos, se diría
para tratar de entender lo que ahora se mira y se oye. Si la masacre de Oscar Pérez no fue
suficiente para desvelar la calaña incorregible de los autores del crimen, ya
se sabía que muchos menos contarían para el repudio general las fechorías del
régimen en el tráfico del hambre y la salud del pueblo, el respaldo a la
delincuencia, el secuestro de la justicia y demás instituciones del estado, la
ruina de pequeñas y grandes empresas de todos los ramos, la destrucción del
empleo, y los robos continuados al tesoro público.

Es frecuente escuchar
de personas que no creen en brujerías ni en brujas, aunque luego hacen la
salvedad de que estas “de que vuelvan, vuelan”. En tal sentido, probablemente
el asunto de la indolencia generalizada y de la credulidad llevada a extremos
propios de idiotas es el producto de torturas psicológicas fríamente
administradas, terapias prolongadas de embobamiento, shocks mediáticos, y otras
prácticas. Todas incluidas en tratamientos probados por 60 años con
“conejillos” no de Indias sino de la dictadura cubana, admirada en el mundo
enfermo como la envidiable fórmula “castro-comunista”.
Va quedando claro, sin
embargo, que los privilegios de los enchufados en el régimen causan celos y
rivalidades entre muchos que están peleando “para quitarte y ponerme yo”, con
igual excusa del “sacrificio por la patria”. Una receta ganadora por anticipado
porque cuenta con la aceptación de quienes no se quejan de su desgracia y hasta
la gozan. Así, “esto tiene solución”,
pero de continuidad por otros seis años. Las promesas que parten triunfantes
son la de mayor escasez de alimentos y medicinas, aumento de secuestros y
atracos, falta de billetes, bolsillos vacíos, precios disparados más allá de la
luna, toque de queda de supervivencia, reunidas en paquete de garantía hasta
el 2025, en medio de la consulta
apadrinada con la ilegalidad de la fraudulenta asamblea nacional constituyente,
y los incondicionales a cargo de los escrutinios de los votos, hasta torcer
cualquier resultado desfavorable a su determinación continuista.
Los cerebros están
tostados ¿quién lo duda?... pero de “la sopita en botella” para caraduras
también se agota la última reserva que sobrevivió a Celia Cruz, por embalsamiento, y la cual se halla en
supremo estado de descomposición.
¡Dígalo ahí Celia!

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