RENUNCIA Y EMPODERAMIENTO FALLIDO
Muestra reciente de
empoderamiento fallido, derivación del incumplimiento de compromisos confiados
y contraídos, surgiría de la ruptura de
raíz de la gestión mediadora que dejaría inconclusa el ex presidente José Luis
Rodríguez Zapatero. La respuesta lógica al regaño público del mandamás criollo,
agravado por una pretendida sumisión expresa del español, casi mercenaria entre
jefe y subordinado, con reproche por “inconsulto” del comunicado conciliador
del 30 de julio.
La descalificación de
Rodríguez Zapatero entraría en los cuentos de adultos tratados como si fueran
niños de pecho, y sepultaría el recuerdo que se tenía en Venezuela y España de
su famosa y digna intervención en Santiago de Chile, casi una década atrás, en
la clausura de la “Décimo Séptima Cumbre Iberoamericana”.
En estas latitudes, Rodríguez Zapatero vivía en la mente de
muchos como el noble personaje que estuvo al lado del rey Juan Carlos I, en el
momento en que se dirigió a Hugo Chávez,
señalándole con la mano, al grito de "¿Por qué no te callas?". Vale
recordar que, en el estilo descalificador del difunto Chávez, dejado como
testamento de camorrero a su sucesor Maduro, la afrenta que ocasionó el repudio
del Rey iba contra el ex presidente José
María Aznar, del que Chávez se mofaba y acusaba de "fascista". La
perorata desbordada del que aún es llamado por aduladores como “comandante
galáctico, universal y celestial”, o sea Chávez, igualmente culparía a Juan
Carlos I de pasividad en 2002, tras su renuncia a la presidencia “bolivariana”
según manifiesto de los militares. La paradoja del antes y del ahora, está en
que Rodríguez Zapatero habría descendido en estos años de la cima política de España, al foso de los colaboracionistas de la última
dictadura caribeña, retribuidos tal vez con fondos petroleros de dudosa
procedencia.

De regreso al asunto del
empoderamiento fallido, lo correcto era y es la renuncia, cuando interna o externamente, se perciben
incumplidos los compromisos asignados. Si se le pusiera música, ese episodio posiblemente
sonaría como “Fallaste Corazón”, según se le oyó entre otros al mexicano Antonio Aguilar ( https://www.youtube.com/watch?v=SZC9njtZ5D0
). Así sería además, por elemental
dignidad, un eventual retiro de estos confines de José Luis Rodríguez Zapatero,
después de la desautorización de su método mediador por el lado gubernamental
que requirió sus oficios.
Otra esperada renuncia sería la
del propio conductor del régimen bolivariano,
al aumentar evidencias de alteración de resultados de la reciente
votación nacional, denunciada hasta por la empresa “Smartmatic”, la cual es señalada en la calle como el aval de
chanchullos electorales anteriores. Dura disidencia manifiesta que disolvería
la excusa para legitimar a la fuerza una asamblea nacional constituyente, fuera
de la carta magna vigente.
Ciertamente, el empoderamiento fallido aconseja la renuncia
voluntaria o involuntaria a encargos
asumidos, según testimonió en “La Renuncia” el poeta Andrés Eloy Blanco, el mismo
venezolano célebre en el mundo por sus “Angelitos Negros”, recordado
oportunamente hoy a pocos días del 6 de
agosto, fecha en que nació en 1896. En dos estrofas de ese poema, Blanco
escribió:
“He renunciado a ti. No era
posible.
Fueron vapores de la fantasía;
son ficciones que a veces dan a
lo inaccesible
una proximidad de lejanía…
He renunciado a ti, y a cada
instante
renunciamos un poco de lo que
antes quisimos
y al final ¡Cuántas veces el
anhelo menguante
pide un pedazo de lo que antes
fuimos!
El artículo adosado forma parte de “Experiencias Mayores”, suplemento en el programa “Estamos en el Aire”, a las 4:30 de la tarde, cada sábado, por http://www.radiorumbos670am.com.ve/, en cuya discusión los interesados pueden tomar parte por los teléfonos +58 212 284.04.94 y 285.27.35, o mediante mensajes directos por Twitter, a Josué Fernández, @jodofeal, o aquí en www.comunicadorcorporativo.blogspot.com


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