DOMINGO 7: Ruines, ruinas
La Tierra cuenta con lugares de excepción que
serían constancias de grandes desarrollos de civilizaciones anteriores, los cuales quedarían truncados por erupciones
volcánicas, terremotos, deslaves, inundaciones, y su enterramiento por
sedimentación de suelos hasta emerger de nuevo
por empeños expedicionarios, bien remunerados. Más recientemente,
también se podrían contar ruinas de
guerras expansionistas en sitios abusados por invasores, pisoteando
derechos humanos.
En el siglo XXI, sin embargo, se consolida una
insólita categoría de depredadores que menosprecia la hermandad y legado común con
sus presas. Constituyen los casos de dictaduras al estilo cubano y afines,
afincadas en un comodín para espoliar
riquezas, luego de acallar críticas y la
información libre, así como esclavizar y empobrecer por la fuerza a naciones
enteras. Resultan de frentes parasitarios
sobre pelotones ruines, propagadores de ruinas hechas chatarras,
solo apetecidas después por
especuladores que pagarían barato rescate, muy por debajo de precios de gangas.
La visible soga al cuello de
República Bolivariana (“RB”) a causa de malversación, despilfarro y corrupción
por quince años, daría pistas sobre la parte que salió perdiendo, quizás hasta
la poca dignidad que le quedara, en la aceptación de unas 400 obligaciones
atribuidas por ahora al descomunal fiado chino. En dólares en efectivo,
seiscientos mil barriles DIARIOS de petróleo, a corto plazo creciendo al
millón, desaparecerán como ingresos frescos para el porvenir, y hasta no se
sabe cuándo. Que se haya declarado, se trataría de saldar 40 mil millones de
dólares recibidos hasta ahora, que incluirían en retribución hasta un satélite
con siglas de “RB” para afianzar el imperio chino en el espacio.
En la caza de otras ruinas en
liquidación, el régimen cubano también se añadió a la ronda de negocios chinos
esparcida y afianzada en Latinoamérica
este mes de julio de 2014. El beneplácito
en los dominios de la dictadura de Fidel y Raul Castro, sin importar cuotas de
cesión de soberanía como respaldo de cada compromiso contraído, estuvo referido
a la constatación del olvido de viejas ofensas a los chinos, provocadas desde
allí. En 1978, en Cuba se llamó la “traición de China” a las reformas
económicas de Deng Xiaoping. En Angola y el Congo, los cubanos atacaron con
metralla a las tropas de Holden Roberto y Mobutu Sese Seko, aliados de China.
Del lado de “RB” hay
desesperación oficial por la fuerte frustración popular debido al
desabastecimiento de alimentos y medicinas, aumento general de precios de
bienes y servicios, y desbordamiento de la inseguridad por crecimiento de
acciones delictivas, y represión de las
protestas. Como si de un mal menor se tratara, del pan chino de hoy que además golpeará
con hambre el mañana, se han omitido sus
daños en el empleo de obreros criollos de la construcción a cargo
mayoritariamente de asiáticos, así como su abrumadora presencia en el tendido
de vías ferroviarias, o en la entrega del mercado local a la producción importada de igual origen que agranda
sus fortunas, mientras aumentan los pobres de aquí.

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