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31 de julio de 2014

DOMINGO 7: AIKIDO



Es un hecho poco discutible la invencibilidad –con o sin fraude– del régimen de República Bolivariana (“RB”). En  lo interno, en cuanto a elecciones desde concejales y alcaldes, pasando por gobernadores, diputados y presidente. En lo externo, en todo tipo de  escaramuza que la involucre, como en el reciente incidente con el Reino de los Países Bajos, o en intromisiones anteriores impunes en Argentina, Honduras, Nicaragua, Ecuador, Perú, México, Colombia y las FARC, la Organización de Estados Americanos, y muchas otras de menor trascendencia, montadas eficazmente sobre chantajes petrolíferos y caros auxilios de la dictadura cubana de los Castro.

Más de quince años de expansión de tal potencia nociva, combatidos infructuosamente  con diferentes métodos en distintos frentes, obligarían a salirse de tácticas convencionales para tratar de arrebatarle algún triunfo que abra grietas de vulnerabilidad, aunque luzcan bastante blindadas,  por ahora. En esa búsqueda de alternativas, quizás merezca un chance el AIKIDO,  arte marcial que implica usar la fuerza de un enemigo contra sí mismo, evitando el chocar fuerza contra fuerza. Justo lo opuesto a la destrucción interna de la alternativa opositora  que, aturdida por K.O.,  perdió el foco de dónde se encuentra su real contrincante.


El AIKIDO siempre representaría acción,  y nunca pasmosa pasividad que significaría caer víctima de sucesivos revolcones o componendas de árbitros, como les ha ocurrido a pusilánimes dirigentes de la Mesa de la Unidad Democrática (“MUD”). Tampoco es rehuir la confrontación esperando milagrosos desgastes, en un acomodo permanente al acoso de delincuentes, escasez y altos precios de bienes y servicios, corrupción y despilfarros oficiales. Menos implicaría condenar vías alternas a su paralización inexplicable, y en la que los riesgos los corren otros, quedando al descubierto vergonzosas cobardías.  Pero, muy importante, el AIKIDO lleva a una lucha que se resolvería entre dos, descartando cayapas colectivas de lado y lado, dejando también por fuera posiciones descaradas de delegación en los demás la resolución de trances propios que incluyen a cada individuo que comparta igual angustia.

De pura suerte el recoger una lacrimógena y devolverla al lugar de origen podría calificar como inspirado en el AIKIDO, porque el pertrecho de gorilas alineados a “RB”  y similares, con frecuencia escala a dimensiones devastadoras de su uso exclusivo, y a veces concluiría en la demolición final del contendor.  Sin embargo,  aunque sí constituye un ejemplo práctico de cómo aprovechar la fuerza del otro,  la pelea contra gente armada a menudo terminaría en derrota de los débiles desarmados, cuya simple fortaleza reside en poner el pecho para enfrentar injusticias.

El AIKIDO inspira al hallazgo de  la fuerza recurrente del adversario, para intentar apoyarse en ella y doblegarle a pesar de pronósticos desfavorables.  La “RB”, gracias a sus títeres muy bien pagados, financia  una plataforma de opinión, de propaganda de la mayor penetración internacional, la cual repite verdades incompletas de triunfos electorales y de la mejor calidad de vida de los pobres bajo su interesada tutela. Los publirreportajes de la “RB” amenazan con penetrar en despistados países, incluso España, manteniendo el discurso que atonta al tercer mundo. Anteriormente faltaban las redes sociales para advertir globalmente y al instante sobre la propagación de mentiras con empaque de credibilidad. Hoy, Twitter, Facebook, ayudan a revelar las miserias que conlleva el “Socialismo del Siglo XXI”.



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