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1 de noviembre de 2013

DOMINGO 7: Pesado al Cubo



Desde hace tiempo se viene hblando de  pesadas grasas, unas buenas y otras malas, como consecuencia de hábitos de comidas del pasado: “Eres lo que comes”. Por extensión, en la primera clase quizás cabría el inmenso volumen de los luchadores de sumo. Entre las segundas se derramarían, tal vez malolientes, las grasas acumuladas en las comprobadas frustraciones, desengaños y traiciones en cada dirigente de dictadura comunista conocida, y de las cuales aún prolonga estertores el despropósito castrista, expandido a su estado dependiente asociado de la República Bolivariana (“RB”).

Llegada la degeneración del pensamiento ante el fracaso, el fanatismo se acuartelaría ahora con viejos textos comunistas que, en la práctica, imponen lazos fríos llenos de calculadas maniobras para alcanzar y retener el poder a todo costo –incluyendo la esclavitud de los pueblos–. Desaparecerían los cálidos vínculos de afectos que comprometen a  seres humanos, disparando desgracias y desventuras sin mirar a quien se perjudica. Los excesos de pasividad, miedo y conformismo provocarían vista gorda a la persecución de familiares, amigos, y sin excepción posible a los compañeros o camaradas ideológicos, a quienes acosarían hasta la muerte si se les ocurriera desertar de la pandilla.

Josué Fernández Alvarado


Al engaño de la “RB” denominado “Socialismo Siglo XXI” ya dejado de mencionarse así con la muerte de su principal propagandista, se le había caído la piel de mansa ovejita y la pretensión de nuevo producto en 2010. Entonces,  el dictador Fidel Castro con la autoridad de anciano sabio, devolvió el asunto a los principios enunciados por Karl Marx (1818-1883), aclarando que aquel era “El comunismo, el que el propio Marx definió como Comunista”. El pasado de fracasos bajo las dictaduras de banderas rojas en cualquier parte del mundo, a partir de allí también se asumiría solidaria y abiertamente como línea de gobierno despachada a Caracas desde la Cuba de los Castros.

Quedó a la vista que el pasado pesado al cubo de la “RB” tendría mayor prontuario al acreditado y acumulado en terreno patrio, en las insurrecciones alentadas por el castro-comunismo el 4 de Febrero y el 27 de noviembre de 1992, así como en la arremetida de 2002 a la altura de Puente Llaguno, contra una marcha pacífica de ciudadanos. Los hechos delataron igualmente las complicidades en las continuadas invasiones comunistas contra la democracia venezolana, añadiéndose “El Carupanazo” y “El Porteñazo” en 1962, el incidente de Machurucuto en 1967, los reiteradas emboscadas de la guerrilla urbana, el asesinato de policías, los asaltos a bancos y, en 1963, el ataque por sorpresa al tren del Encanto, donde se dio muerte a 5 guardias nacionales, quedando heridos varios civiles que iban de excursión.

La reunificación de un país, llegado el cese comprobado de injusticias promovidas por gente en el poder, la instigación al odio, y el desmantelamiento además de las células armadas para atemorizar y agredir a quienes piensen diferente, sólo cerraría el capítulo definitivo con un pasado que se haya despejado con castigo a los causantes de tantos  delitos, estafas, abusos de lesa humanidad, y sostenida negligencia para gobernar por más de tres quinquenios.  La fórmula de reconciliación sobre una proposición de “pasado pisado”, solo funcionaría en mentes suicidas, al margen de la aleccionadora sentencia "El que la hace, la paga", bastante en desuso y sustituida por la impunidad que acrecienta la ocurrencia de fechorías.  
http://www.eldiariodeguayana.com.ve/opinion.html
http://www.expresionlibre.org.ve/data.php?link=4&expediente=976
 

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