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18 de junio de 2011

DOMINGO 7: EL IMPERIO ANTI-VENEZOLANO

Por Josué Domingo Fernández Alvarado



Este gobierno lleva más años en el poder que los que sumaron en conjunto Wolfgang Larrazabal, Edgar Sanabria, Rómulo Betancourt y Raúl Leoni, los cuatro presidentes  del inicio de la democracia después del derrocamiento de la última dictadura militar que había tenido Venezuela hasta entonces.  Tiempo de sobra para dejar muy pocas dudas sobre ese proceder anti-venezolano de los gobernantes de  hoy, con el  que estarían sellando las gestiones de relevancia que hacen  historia y que los calificarían como destructores del pasado, del presente y del futuro del país, en sus doscientos años de nación independiente del antiguo imperio de yugo y dominio español.
Hay que expresar que la nación venezolana está ahora asociada a la Cuba Comunista de Fidel Castro, a la que se le pagarían tributos imperiales además con la administración de  los registros nacionales, el sistema de identificación, la medicina en los barrios, las compras oficiales, el verdadero poder detrás del componente militar, y las relaciones exteriores, entregados total o parcialmente a esas manos extranjeras, en una especie de restauración de los  yugo y dominios abolidos en 1811.
Si fueran menores esas ataduras para retomar caminos de independencia, a la mayoría de venezolanos que  creyó erróneamente que su libertad y soberanía la garantizaba la riqueza petrolera, le ha llegado el triste momento de aceptar que Petróleos de Venezuela ha sido desmantelada y empobrecida durante este mismo período gubernamental,  y es por lo que hay que rogar a la OPEP una y otra vez que no decida bajar precios y aumentar la producción, que aquí apenas se puede sostener en las reducidas cifras actuales por falta de inversiones a tiempo y de técnicos que fueron despedidos incluyendo sus relevos, en acto supremo de insensatez.
La tierra arrasada de no será tampoco para nadie más, se siente de manera similar en otras áreas básicas de la economía: la  agricultura, la ganadería, la industria, el comercio y los servicios, en las cuales se registran ocupaciones y expropiaciones,  persecuciones a los adversarios del gobierno, y un bolívar como moneda que  mantiene paridad controlada y sobrevaluada e impide atravesar puertas de escape a  mercados extranjeros, por  lo costoso que resultarían allí los bienes de procedencia nacional. Ello, sin considerar la imposición de acudir a la alcabala del  SITME (Sistema de Transacciones en Moneda Extranjera), donde las condiciones se cambian a conveniencia unilateral, y los cupos se manejan cual lotería millonaria con muchos quinticos pero  con premios discrecionales.
Lo último ha sido  el creciente oscurecimiento del panorama nacional con sucesivos apagones y racionamientos de luz que surgen de la misma inspiración anti-venezolana de negar las inversiones y la realización de planes  dentro del país, mientras sí se coloca el dinero de aquí en el alumbrado público de Cuba, Nicaragua, Bolivia y Ecuador, entre otras erogaciones caprichosas de iguales destinos geográficos, también dominados por la particular ideología comunista de Fidel Castro.
Con la sequía de inversiones en Venezuela generando abandono de hospitales, de falta de insumos clínicos y un personal médico y paramédico revolucionario graduado a la ligera, entre muchas otras deficiencias,  resulta comprensible que el Presidente se ausente para una operación quirúrgica en la capital neo-imperial de La Habana donde, por lo menos, tendría  la certeza de que no faltaría la electricidad en medio del proceso. La batalla de este bicentenario habrá que darla para derrotar democráticamente al imperio anti-venezolano, el cual amenaza con utilizar cualquier arma para sofocar las ansias de libertad de todos los ciudadanos.



 Josué Fernández

Sin violencia carcelaria ni apagones: HAY QUE LUCHAR CONTRA EL VERDADERO IMPERIO ANTI-VENEZOLANO.



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