“BOLICHICLE”
Son tantos los abusos del prefijo "boli" en cuanto desmadre lleva la firma de la dictadura venezolana, que es fácil deducir que su ingrediente activo no podría ser otro que el "bolichicle". Ambos resultan un pegoste al poco rato, se quedan desabridos en minutos, sin forma definida al masticarlos, y la gente es más feliz cuando se deshace de ellos y los tira a la basura. La peor característica del “bolichicle” para quienes lo sufren es la de llevarlo pegado en la suela de los zapatos, sin técnica rápida de quitárselo, como ocurre con las tiranías comunistas que invaden naciones distraídas, y luego no hay manera de echarlos por medios convencionales. El “bolichicle” y sus fanáticos son igualmente desabridos al quedarse en simples ejercicios de la lengua, con cortísimo repertorio para disimular la falta de argumentos y la prolongación de la fugaz experiencia mediante desagradables ruidos de mandíbulas. La mayoría de personas se aleja de quienes mastican “bolic...