VOLTEAR LA TORTILLA, por Josué D. Fernández A (*)

De tantos engaños, para muchos ya no existen esperanzas porque se encuentren las medicinas indispensables para salvar la propia vida, o la de algún familiar o amigo. Tampoco para alimentar lactantes, y para proteger sus cuerpos aun carentes de defensas naturales para sobrevivir al medio ambiente. La gente común y corriente, menores y mayores, mujeres y hombres, todos perciben por los poros una sensación de abandono jamás conocida, y menos anunciada con anticipación en periódico, radio, televisora o libro alguno. Estaríamos resignados a, de tanto contarlo, que las malas noticias simplemente impregnarán de daños hasta los huesos, y no habría antídotos para evitar la víspera esos efectos indeseables. El asunto se ha hecho tan ordinario, que las especies agoreras vienen ganando terreno con sus malos presagios, para posicionar como mensaje la fatalidad inevitable para poblaciones enteras, y en especial para los más pobres, y por lo cual el único recurso a mano es el...