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2 de noviembre de 2012

DOMINGO 7: INTERESES





Las amañadas disposiciones fraguadas por la mayoría de  “rectores oficialistas” del C.N.E. pero también los “bamboleos” de personajes dizque opositores a la “revolución bolivariana” caben igualmente en ciertas definiciones que ofrecería  la fórmula matemática para el cálculo de Intereses, a partir de la valoración de los montos de Capital y el Tiempo que se estimaría para empeñar ese Capital, así como la Tasa o Rata de interés que se aplicaría a la operación.

En el caso del continuismo que caracteriza a la “Republica Bolivariana”(RB) para cuyo sostenimiento se requerirá el máximo saqueo del Tesoro Nacional, la tasa de interés aplicada por operadores oficialistas rompería parámetros de decencia de cualquier Código de Comercio, porque cuando pareciera que el tiempo ó plazo pactado se ha de extinguir, mediante truculencias éste se prorrogaría sin aviso ni protesto. Para tales desmanes y muchos otros, ellos contarían además con abundantes “tontos útiles” supuestamente democráticos, aunque  de muy bajas expectativas sobre pago de intereses a sus acciones, al ignorar la noción de país como un capital que debería salvaguardarse para beneficio de la población entera, y no solamente para los pocos en el gobierno.


Los intereses bolivarianos son clarísimos para quien tiene en su guardarropa gorras y franelas rojas para toda ocasión, y no se equivocaría jamás llegado el momento de tomar ventaja para su lado, atropellando leyes, escrúpulos y el mínimo respeto que merecen  los demás. La estampa corriente de cómo se asalta el capital propiedad de los ciudadanos sin distinción de colores, se hallaría en el reconocimiento del chantaje como arma de política sucia para apresar a los más pobres, con promesas que pasarían al olvido después de las votaciones.

Pero los intereses por cobrar no existen para algunos desubicados de la “Alternativa Democrática”,  y se malgastan energías en desconocer victorias parciales ó de minimizarlas hasta sembrar desaliento entre quienes defenderían el avance conquistado en el voto popular. Tal vez siguen sin aprender la lección de 2005, cuando los radicales promovieron una abstención del 75% para entregar el poder legislativo al capricho del mandamás, verdaderamente interesado en derribar instituciones públicas donde tuvieran cabida fuerzas ideológicas diferentes a la de su partido único bolivariano de origen conspirativo y militar.

Para aliviar la gravedad del gran problema que atraviesa Venezuela, el 16 de Diciembre  se repite una ocasión para apoyar liderazgos distintos a los impuestos a dedo, y con la vergüenza indispensable para luchar desde gobernaciones por mayor capital de oportunidades que lleven dignidad y confianza al pueblo. Será largo pero no interminable, el camino del buen ejemplo para obligar la retirada del empeño oficial por limitar libertades ciudadanas: de educación, empleo, asistencia social, viviendas, transporte, seguridad y tránsito por las calles. 



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