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23 de marzo de 2012

DOMINGO 7: ESTRENO EN 2013






En Venezuela no se aprende de los sucesivos fracasos de los liderazgos excluyentes de un solo hombre, especialmente cuando culminan en el  pedestal de la Presidencia de la República y, de allí en adelante, su mayor utilidad descansaría en la simplificación del foco de adulancia para obtener  cargos públicos, contratos, comisiones, ó  ayuditas del gobierno, y descartar a otros de sus ayudantes que introducen engorrosos trámites. Salvo el recuerdo de la presidencia del Dr. Raúl Leoni (1964-1969), a quien pocos desconocen su condición de bueno, los mandatarios venezolanos de la historia repúblicana provocarían más testimonios de sus errores que de sus aciertos. Ninguno obtendría, sin embargo, la reprobación del desproporcionado desastre de 1998-2012, aparte en la categorìa de extremádamente pésimo.  
La fijación con los liderazgos individuales pasó de moda hace mucho tiempo entre la gente seria y responsable de industrias, servicios y comercio -en manos privadas-, donde verdaderamente dolerían las pérdidas materiales, y por lo que el  éxito, la continuidad de operaciones y la disminución de errores no se confiaría alegremente a un sola persona, sino que más bien se preferiría a un equipo para dejarle a cargo de responsabilidad tan grande. En razón de esos vientos de cambio, ni en la ficción se sobrevalora ya a los “supermanes” por separado, y para 2013 se tiene anunciado el estreno cinematográfico de la “Liga de la Justicia”, en la cual aparecerá el conjunto de héroes unidos para enfrentar un juicio final. Por cierto, nada que ver esa mención con el partido de Julio Borges.

No obstante, como si estuviesemos detenidos en el pasado, lo cierto es que el candidato continuista se basa únicamente en él como gran fortaleza de caudillo autócrata sin competidores cercanos, con el aparente aplauso de la fracción que mantiene apresada  y a donde iría su amor ireemplazable por tratarse del pueblo “bueno” que le apoyaría, sin reparar en sumisiones y chantajes. El complemento de ese amor se entrega en paquetes de melodramas de enfermedades, cariños, besos y canciones, que se proponen igualmente como la única condiciòn para gobernar al país en lo sucesivo.


Lamentablemente,  la trampa anterior ha sido admitida por adversarios del régimen, que  reclaman al elegido candidato de la Alternativa Democrática el uso de maquillajes parecidos a los de su contendor porque le faltan sonrisas, es sumamente parco, y debería agregar elementos emocionales  a sus apariciones pùblicas. El gran problema estribaría en que el comando de campaña de este lado,  se preocupara por un mal remiendo de esa debilidad así percibida, y saliera a competir con desventaja en tal campo.

Para ganar votos contra el desastre autocrático vigente quizás tendría efectividad superior el condenar la rotación de un puesto a otro de idénticos funcionarios incompetentes desde 1998; pero para contrastarlos con nombres y apellidos con sus eventuales reemplazos de 2013 a 2019, en una Liga de la Justicia criolla de reconocidos expertos en sus áreas, y sobrada solvencia moral y democrática. La compañía de éstos al lado al Candidato de la Unidad, seguramente marcaría una enorme diferencia con la improvisación de ahora. Los menos convencidos tienen la opción de quedarse con las archiconocidas caras ministeriales, de los que ya nadie espera ni siquiera una solución pequeña a las dificultades acumuladas, por su falta de dedicación ó de conocimientos para conseguirla.

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