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29 de julio de 2011

DOMINGO 7: PEQUEÑECES

Por Josué Domingo Fernández Alvarado



Si las cosas van saliendo bien durante el recorrido existencial, los humanos de estos tiempos estarían condenados a pasar más años de viejos que de jóvenes, al contar con una esperanza de vida que sobrepasaría los 75. No obstante,  apenas alcanzarían hasta alrededor de los treinta esos atributos naturales de la juventud que permitirían mirarse al espejo y descubrirse tan sobrado, lo máximo, pues, que se podría pensar que el Creador se pasó de la cuenta con uno. Se diría que casi no dejó nada para los demás ni de antes, ni de ahora, y difícilmente se repetiría en el futuro. Después de los 30 comenzaría  el empeño por parecer de menor edad para mantener la fantasía, a cualquier costo, sin descartar el ridículo del que sólo se dan cuenta los demás.

Esas pequeñeces se convierten en noticias cuando los pueblos van palo abajo  y tienen que ocuparse de personajes en altas posiciones públicas a las que se les exige la mayor cordura, porque  se dan casos en que la obstinación por lucir joven se transformaría en un prohibido envejecer para los de más inmadurez, y así pasarían a ser blanco frecuente de comentarios y burlas. Las descalificaciones son peores para aquellos que banalizan la majestad de sus elevados cargos con tintes de cabellos, planchado de arrugas, cirugía de cauchos abdominales, eliminación de papadas, prótesis donde faltan turgencias, lentes intraoculares sustitutos de anteojos convencionales, etc. En tal contexto siempre se halla a alguien que desconfía de reclusiones atribuidas a tratamientos por enfermedades reales, cuando solo esconderían cirugías plásticas y arreglos cosméticos según apreciaciones de los detractores, que corren la bola y siembran incredulidad, en terrenos abonados con conductas sospechosas.
Al diagnóstico de las leyendas negras opuestas a las oficiales se le agregan otros indicios como empeño frustrado de retener bríos de la juventud, malinterpretados como súper poderes, en ataques de impotencia por la realidad del envejecimiento progresivo del cuerpo, ideas y actitudes, cuando se quedan consigo, y se apagan los aplausos de los incondicionales.  Allí sobrevendrían rabias y rabietas porque en el espejo no aparece la imagen de antes, y le seguirían reacciones en forma malcriada, desconsiderada y engreída, evocando al casi infante que se  cree ser. Podrían llegar incluso a romper muebles e infligirse daño a ellos mismos, porque no se ha de cumplir su íntima voluntad.
Quienes han sido testigos de personas que padecen esa distorsión de personalidad, dicen haber visto en ellos una señal adicional de ese  paquete de inmadurez hipertrofiada, en la apropiación del grado de astucia de un impúber. Por tal razón, los enfermos de dicho mal desearían patentar sus genialidades como de  exclusiva autoría,  y al ser inventos inéditos, deberían partir la historia en el  antes y el después de cada una de sus ocurrencias.
En Venezuela, para corroborar la hipótesis anterior, los especialistas andarían investigando de un tiempo para acá sobre el autor o autores de nuevos medios de “dignificación” como los gallineros verticales, los conucos urbanos, la ruta de la empanada, la arepera socialista, el cerdo soberano de PDVSA, etc. o de los  tantos cambios de nombres en dependencias o proyectos oficialistas que no añaden cualidad alguna a los que antes existían con modestas y comprensibles denominaciones, más cerca de las mayorías que reconocen al poco rato esas manipulaciones propagandísticas vacías.
De cualquier forma y en conclusión, que esté registrado, el tema de una renovada juventud  no ha pasado de casos de la ficción como en la película " El curioso caso de Benjamín Button"  (EE.UU. 2008), protagonizada por Brad Pitt,  basada en relato de F. Scott Fitzgerald, de  un hombre que nace con el cuerpo de una persona de 80 años, y en el transcurso del tiempo va rejuveneciendo. En la misma onda se inscribirían  los grupos llamados de manera eufemística de la juventud prolongada, en la jerga de programas de la Alcaldía de Chacao, en el Distrito Capital.   

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