Capítulos

26 de febrero de 2011

DOMINGO 7: MAYORÍA APLASTANTE







En la situación que padecen por igual las dos grandes fracciones en que está divido el país, la mayoría aplastante, la cual ve en un rincón a una elite que acapara beneficios desde hace más de una década, el punto de encuentro de ambas partes estaría reflejado en el chiste ó fábula del tonto, cuya moraleja más difundida es  que "El verdadero hombre inteligente es el que aparenta ser tonto..." Por todos lados habría necesidad de ser mayoría aplastante sin sentir vergüenza.

El mencionado chiste o  fábula cuenta que un grupo de personas se divertía con el tonto del pueblo, un pobre infeliz de poca inteligencia que vivía haciendo pequeños mandados y recibiendo limosnas. Diariamente, llamaban al tonto al bar donde se reunían. Le ofrecían escoger entre dos monedas: una de tamaño grande de 500 y otra de menor tamaño pero de 1.000. Él siempre cogía la más grande y menos valiosa, por lo que era motivo de risas para todos. Un día, alguien que observaba al grupo divertirse con el inocente hombre, lo llamó aparte y le preguntó si todavía no había percibido que la moneda de mayor tamaño valía menos, y éste le respondió:

 - Lo sé señor. No soy tan tonto... Vale la mitad, pero el día que escoja la otra el jueguecito se acaba y no voy a ganar más mi moneda.

En el Paraíso de Tontos en el que hemos decido vivir más del 99% de los venezolanos de hoy, resulta natural que los diputados aprueben sanciones contra ellos mismos, y luego lo celebren. De igual carácter serían los clamores de trabajadores que piden la expropiación de las empresas que les emplean, y de los sindicatos por abandonar sus conquistas, a cambio de entrar en el régimen desmejorado de la Ley Orgánica del Trabajo (LOT).

En una categoría diferente de tontos se hallarían los que se derivan del decir que “el ofrecer y no dar, hace a los tontos alegrar, y una de cuyas manifestaciones recientes quedó plasmada en los vítores al anuncio de que en los próximos seis años se edificarán 2 millones de casas y además que en este mismo 2011 se  entregarían títulos de adjudicación a personas sin techo aun cuando los hogares no estén listos. Las cifras oficiales indican que hasta mediados del 2010 el Gobierno sólo había construido cerca de 300 mil viviendas en estos 11 años de Revolución, y  que, si llegaran a terminarse algún día, nadie tendría título de propiedad definitivo, tal cual ha ocurrido con las tierras expropiadas y redistribuidas a otros pero con simples permisos de ocupación temporal.  

Una ramificación de los tontos anteriores estaría etiquetada con el proverbio árabe según el cual Ofrecer y no dar, es robar,  que caracterizaría los anuncios de la renuncia a poderes habilitantes otorgados por 18 meses por la Asamblea Nacional poco antes de finalizar su período legítimo de actuaciones, para después dar marcha atrás porque los aplausos no se hicieron escuchar antes de la materialización de la oferta que justificara algún regocijo con fundamento.

Con tal precedente, desde ya se toman previsiones de tontos para enfrentar la eventual aparición de un nuevo capítulo de naturaleza similar a la ya expresada, porque después del anuncio del incremento del Impuesto al Valor Agregado (IVA), a principios de este año se le puso retroceso en reunión de Consejo de Ministros,  declarando que “Ni un punto ni dos punto ni nada. Ni este año 2011 y ni en 2012, ni se ve en el horizonte”.

Mientras tanto cada vez es menor el número de venezolanos  despistados, a pesar de sus comprobaciones sistemáticas, repetidas cientos de veces, que su futuro estará determinado por la convicción oficial de que El ofrecer no empobrece, es el dar lo que aniquila. En tal situación el consuelo de muchos se habría cifrado en las posibilidades de los pagarés que tarde o temprano se presentarían al cobro sin aviso ni protesto como final del cuento de que Ofrecer y no dar, es deber y no pagar.



No hay comentarios:

Publicar un comentario