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27 de abril de 2012

DOMINGO 7: “Ofidión”


Por Josué Domingo Fernández Alvarado



 




Siguiendo el libreto de las  muertes interminables de Fidel Castro, desde las salas situacionales cubanas se vendría repitiendo sin originalidad alguna el mismo hilo dramático de una supuesta magna defunción, para ser transmitida ahora en sus enclaves de  la República Bolivariana (RB). Quizás el último lugar del mundo en aceptarles sus bromas macabras  –y hasta las pagarían con sobreprecio petrolero más comisiones–, en intentos por adormercer a una audiencia que viviría atontada con tales artimañas, según cálculos ligeros de dirigentes oficiales.

La reposición al mejor estilo cubano del folletín, folletón, culebra, culebrón, ofidio u ofidión, daría la impresión de haberse iniciado oportunamente con el anuncio de la magna gravedad en los días siguientes al 12 de febrero pasado. Sería el capítulo de estreno en la tentativa de opacar el interés nacional e internacional en el proceso inédito  de la alternativa democrática venezolana, al lograr su primer paso contundente en elecciones primarias y escogencia del candidato de unidad, para enfrentar al continuismo entronizado en “RB”, donde éste sumará catorce años llenos de extremismos.

La oportunidad de la “semana santa” también se aprovecharía en la trama para la representación de un remedo de samaritano pidiendo para si “las espinas del sufrimiento”.  No obstante, en vez de padecimientos evidentes, al cabo de nada se le vería listo para el  regreso de fiesta, en la celebración del “júbilo nacional” al cumplirse una década del retroceso del 13 de Abril de 2002. Pero, el infortunio sí apareció con la desagradable noticia de que las  mimadas “Misiones” de la “RB”,  sopresívamente podrían irse de sus manos al convertirlas en ley de la república precisamente con los votos de opositores,  mas con resentido rechazo de los diputados oficialistas, expresado en malsanas resistencias contrarias a los intereses del pueblo que las desearia eternas.

Peores calamidades asomarían igualmente de repente, en las calificadas como “verdaderas espinas” causantes de serias heridas a funcionarios claves de la “RB”,  por el expediente que ayudaría a instruir su magistrado Eladio Aponte Aponte en la “DEA” norteamericana. Resultarían  implicados en narcotráfico algunos altos jefes de la Fuerza Armada Bolivariana y varios líderes del gobierno. Hasta ahora se trataría únicamente de denuncias  pendientes de documentación verificable, aunque ya disminuirían dudas sobre la agonía de la justicia, la nulidad del debido proceso, la reversión de la carga de la prueba, la siembra de delitos, la creación artificial de culpables tenidos como enemigos del régimen,  la persecución judicial y el encarcelamiento en venganza política. 

Con angustia desmedida, los libretistas del “ofidión” de la magna defunción se agarrarían de  rumores, que nadie desmentiría en tres días, sobre el temido deceso ocasionado por un infarto, precedido de dificultad para caminar solo, la exigencia de una urgente intervención quirúrquica y el desenlace fatal en el quirófano. Hay registro de muchos que lloraron entonces. Seguiría una incitación a comprar provisiones para cubrir una larga inestabilidad por probable golpe militar, de  rebelión de grupos civiles armados, ó de todas las desgracias juntas que  atemorizarían y  harían cerrar  ojos y oídos de la gente, ante la destrución que se agrava en el país. A tiempo, el muchacho de la novela reaparecería jugando bolas criollas. ¡No estaba muerto!  Vienen capítulos nuevos.

23 de abril de 2012

Los 10 Mandamientos de la Comunicación Persuasiva


17/4/2012

Estos mandamientos no poseen el soplo divino de aquel decálogo bíblico…


Lic. Andrés Simón Moreno Arreche
Ex miembro del CNP - Propagandista, mercader de creatividad estratégica y mercenario de la comunicación persuasiva. Firmo como Licenciado, porque tengo una licencia de 3º grado para manejar automotores... Y otra, quizás igual de importante, para manejar la comunicación y manipular a los públicos, expedida por la honorable Universidad Católica Andrés Bello de Caracas.

El antiguo paradigma de la comunicación, el Paradigma de Lasswell ("¿Quién comunica qué, por cuál canal, a quién y con cuál efecto?") se ha modificado con la Teoría de los sistemas abiertos, donde la comunicación es un proceso persuasivo de constante interacción entre todos los actores del proceso de la comunicación y de los diferentes, aunque complementarios entornos. El nuevo paradigma aborda la globalidad de las modernas interrelaciones que conforman nuevas realidades, desdibuja fronteras entre consumidor y anunciante, amplía la comunicación entre ideologías y votantes, y demarca una nueva realidad: Los mercados de votantes o consumidores no están en un territorio, ni en una agrupación política, ni en los anaqueles. ¡Están en la calidad de sus percepciones!
El escenario de la guerra comunicacional es el de la producción en masa de productos estandarizados y propuestas políticas ‘globalizadas’ pero regionalizadas, con producción masiva de mensajes personalizados con promesas creíbles, en el que los consumidores del mensaje son ingrediente vital en la factoría de la oferta persuasiva y el emisor es clave en la auditoría del efecto de la oferta social. Para desarrollar estas batallas persuasivas en los escenarios de las distintas guerras comunicacionales, el emisor y su estratega necesitan conocer, dominar y poner en práctica los 10 Mandamientos de la comunicación persuasiva [1], que son el soporte epistemológico para el desarrollo de las diversas modalidades de guerra comunicacional, uno de los tres emprendimientos comunicacionales en la presente Era de la Persuasión.

I. El Primer Mandamiento establece: Conoce y domina el arte de la guerra persuasiva.
Conocer y más luego dominar el arte de la guerra persuasiva presupone en el iniciado la asunción de un mandato tácito: Amarás a la propaganda sobre las otras formas de la comunicación, pues la propaganda, concebida como una gestión persuasiva e ininterrumpida en el tiempo, tiene por finalidad captar adeptos a tu causa, convertirlos en prosélitos y transformarlos en voceros propaladores de tu mensaje. Vista así, la propaganda es la visión holística de las demás formas –ocultas y evidentes- de la comunicación: La información, la publicidad, las relaciones públicas, las comunicaciones corporativas, etc.) pues las concibe y las resume ya que la propaganda es origen, desarrollo y fin último de cada una de ellas. De este primer mandamiento se deriva la Ley de la Dirección Eficaz.
ENUNCIADO DE LA LEY DE LA DIRECCIÓN EFICAZ:
Aplica las tácticas administrativas y operativas de la comunicación persuasiva.
COROLARIOS:

1º Corolario: .- La planeación de cualquier guerra comunicacional requiere de una planificación administrativa en todas sus etapas.
2º Corolario: .- Los recursos administrativos empeñados en una guerra comunicacional son el talento humano, los medios de comunicación y el financiamiento.

II. El Segundo Mandamiento ordena: Identifica y reconoce el territorio de la batalla opinática.
Al identificar y reconocer los escenarios de cualquier enfrentamiento persuasivo, el estratega acepta a la propaganda un como un sistema de comunicación persuasiva integrado por distintos modos y medios de contacto con audiencias, públicos y clústeres, y que tal proceso se desarrolla simultáneamente en varios escenarios que debe jerarquizar. Del Segundo Mandamiento se deriva la Ley de la Territorialidad.
ENUNCIADO DE LA LEY DE LA TERRITORIALIDAD:
El campo de batalla de los emprendimientos persuasivos está en la mente del público-meta.
COROLARIOS:
1º Corolario: .- La persuasión se activa en la memoria cuando el mensaje se acompaña de contenidos sugestivos, asociados directamente con las necesidades sociales.
2º Corolario: .- El cambio actitudinal esperado se produce cuando se aplican en el mensaje los principios de la influencia sutil.

III. El Tercer Mandamiento dictamina: Evalúa a tu contrincante antes del enfrentamiento.

El objetivo estratégico de la Tercera Ley de la guerra comunicacional es evaluar, una actividad que consiste en valorar permanentemente los factores intervinientes en una situación de conflicto. Para el emprendimiento o la continuación de las batallas de una guerra comunicacional se propone que tal valoración holística debe hacerse siguiendo el método que se utiliza en el análisis vectorial de los estudios estratégicos: terreno, enemigo, medios.
ENUNCIADO DE LA LEY DE LA EVALUACIÓN:
La evaluación del enemigo provee las herramientas para derrotarle.
COROLARIOS:         
1º Corolario: .- Los criterios de evaluación y desempeño propios parten de una descripción de los requisitos de calidad para un resultado persuasivo esperado.

2º Corolario: .- La evaluación del enemigo más efectiva es aquella que involucra despliegue, misiones y medios en los combates comunicacionales.

IV. El Cuarto Mandamiento prescribe: Organiza las batallas para alcanzar objetivos.
Las tres fases fundamentales de cualquier emprendimiento comunicacional son la elección del plan de batalla, el diseño del plan de medios y las maniobras implicadas en el movimiento de las ideas persuasivas hacia y desde la opinión pública, tres fases que se ejecutan sobre la probabilidad cualificada de ganar los combates en orden y con el menor desgaste de tiempo, esfuerzo y recursos.
ENUNCIADO DE LA LEY DE LA ORQUESTACIÓN PERSUASIVA:
La orquestación de batallas con mensajes coherentes supera cualquier inconveniente relacional.
COROLARIOS:

1º Corolario: Cada batalla comunicacional responde a un escenario de la opinión pública y posee su particular punto de ruptura.

2º Corolario: La selección de los medios de cada batalla se supedita al comportamiento de los clústeres en tanto que audiencias.

3º Corolario: - Las maniobras de las masas condicionan los movimientos tácticos de los mensajes persuasivos en los medios de comunicación.

V.        El Quinto Mandamiento previene: Comunica mensajes básicos con lenguaje simple.
La esencia de la guerra comunicacional reside en la comunicación persuasiva, concebida como la comunicación orientada a conseguir que audiencias previamente cualificadas apoyen decisiones que originalmente les son ajenas o desconocidas, y asuman como propias las opiniones del emisor. Cuando un político habla, fomenta la adhesión a su causa si en su mensaje emplea la comunicación persuasiva. Esta comunicación se basa en resaltar la lógica y el positivismo de los argumentos que respaldan la causa, y el fin ulterior no es otro que recibir el apoyo de las audiencias, cambiándoles sus actitudes. La manera más inmediata de cambiar una actitud es a través de la comunicación sugestiva, así lo demuestran las aproximaciones a la persuasión realizadas en el marco de la Psicología Social. De estas consideraciones se deriva la Ley de la Sencillez.
ENUNCIADO DE LA LEY DE LA SENCILLEZ:
“El mensaje más sencillo evade las resistencias, favorece el cambio y perdura más tiempo en el recuerdo.”
COROLARIO DE YALE:           “Las consecuencias psicológicas de los mensajes persuasivos afectan la atención, inciden en la comprensión de la realidad, promueven la aceptación de los contenidos y consolidan la retención del cambio actitudinal hasta convertirlo en un nuevo proceder.”
DERIVACIÓN HEURÍSTICA:    “Las audiencias son persuadidas porque siguen determinadas reglas de decisión que han aprendido por experiencia o por observación.”
BIFURCACIÓN DE PETTY y CACIOPPO: “Cuando las audiencias reciben un mensaje, disponen de dos opciones. Una es la ruta central, (el receptor realiza una evaluación crítica del mensaje, para acceder a una actitud razonada). Otra es, laruta periférica, (el receptor carece de la motivación necesaria o de capacidad para el cambio de actitud que le permita evaluar del mensaje).”

VI. El Sexto Mandamiento dispone: Modela los hechos a tu conveniencia.
La comunicación persuasiva sustenta su efectividad motivadora, inductora y manipuladora tanto en la percepción como en la subcepción, entendida ésta como la posibilidad de que un sujeto reaccione discriminativamente a estímulos débiles, de intensidades fronterizas con los umbrales absolutos pero no inferiores a ellos, que en efecto pueden no ser percibidos conscientemente por él y a los que inapropiadamente se les identifica como percepción subliminar. De este sexto mandamiento se deriva la Ley de la Percepción.
ENUNCIADO DE LA LEY DE LA PERCEPCIÓN:
“En cualquier conflagración opinática, lo que se percibe es más importante que la realidad.”
COROLARIO DE JONES Y NISBETT: “Para persuadir, que es el paso siguiente a la creencia, se necesita una conexión, no sólo con el intelecto sino con la emocionalidad de quienes escuchan ven y leen los mensajes.”

VII. El Séptimo Mandamiento propone: Divide los frentes de tus enemigos.
Cuando se desarrolla una argumentación para convencer a otro, se hace en un determinado contexto que involucra creencias, costumbres y las ideas comunes, además del contexto de las convenciones lingüísticas, que no son otra cosa que el valor semántico de las palabras empleadas. Para minimizar el discurso argumentativo del contrario y afectar la percepción de los públicos, es necesario violentar las condiciones de propiedad y legitimidad de su discurso, dispersando su soporte argumentativo. Para lograrlo se recurre al sesgo cognitivo de las audiencias, uno de los muchos defectos del observador comunes a todos los seres humanos y que han sido identificados en estudios de psicología cognitiva y de la psicología social que incluyen las atribuciones sociales, los errores de memoria, la interpretación estadística etc.   De lo expuesto se deriva la Ley de la Dispersión del Séptimo Mandamiento.
ENUNCIADO DE LA LEY DE LA DISPERSIÓN:
La diversidad simultánea de eventos públicos dispersa la atención de las audiencias, afecta su percepción de la realidad y en consecuencia modifica sus opiniones.
COROLARIOS:

1º Corolario: Cualquier tema que choque con el vórtice de un caos opinático, no se distribuirá uniformemente en la opinión pública.

2º Corolario: Toda campaña persuasiva debe concebirse y diseñarse para que sus contenidos se puedan oponer a la dispersión más desfavorable en la opinión pública.

3º Corolario: La efectividad de la dispersión atencional en la opinión pública es directamente proporcional a la variedad de medios utilizados para alcanzarla.

VIII. El Octavo Mandamiento advierte: Oculta tus estrategias tras una aparente torpeza. 
La ignorancia humana siempre ha sido necesaria, útil y favorable para manejar a las masas. Este aserto es más intenso aún cuando se traslada al escenario estratégico, donde es imprescindible el ocultamiento de las estrategias propias. Para proteger la dirección estratégica de las campañas comunicacionales persuasivas es preciso combinar el ocultamiento con el falseamiento. No todos los estrategas consideran al ocultamiento una mentira; hay quienes reservan este nombre sólo para el acto más notorio del falseamiento, pero sea la asignación semántica que le demos, del ocultamiento de las estrategias se deriva la Ley de la Sorpresa.
ENUNCIADO DE LA LEY DE LA SORPRESA:
La victoria es de quien ataque por la línea menos esperada.
COROLARIO DE SWARMING:
Ataca a un enemigo desde múltiples frentes opináticos para después reagrupar tu posicionamiento en una media verdad.

IX. El Noveno Mandamiento decreta: Confunde cuando no puedas convencer.

En circunstancias caóticas, las masas pierden su sentido de la orientación y tienen pronunciadas dificultades para distinguir entre lo verdadero y lo falso, entre lo bueno y lo malo. La confusión crea la posibilidad de la duda y diluye el poderío de la verdad y por eso las situaciones turbias crean las posibilidades ideales para que los intereses indiferenciados de las masas descoloquen la matriz de la opinión pública ubicada en la mayoría, afecten los intereses de las minorías y consoliden las posiciones de los líderes que insurgen. De esta “pesca en río revuelto” se deriva la Ley de la Disgregación.
ENUNCIADO DE LA LEY DE LA DISGREGACIÓN:
La desinformación y el bloqueo a los medios erosionan la efectividad de los mensajes.

X. El Décimo Mandamiento impone: Doblega la moral de tus enemigos con el desprestigio.
La guerra persuasiva se gana en las batallas comunicacionales cuando se logra doblegar la moral del enemigo y su voluntad de luchar. Este objetivo estratégico tiene particular importancia cuando se desea imponer las cualidades de una idea o de un personaje que inicialmente es fuertemente rechazado. Aquí entra en escena el ‘desprestigio’ como mentís institucional del status; como desarmador de las cualidades éticas y morales inmanentes al
sujeto o a la cosa a doblegar.
En campañas comunicacionales se practica este Décimo Mandamiento con el acoso, el asedio, el acorralamiento de los contrarios, a partir de un hostigamiento sistemático en la Opinión Pública, con el recurso de los medios masivos y alternativos de comunicación de masas. De este atosigamiento continuado se deriva la Ley de la Superioridad.
ENUNCIADO DE LA LEY DE LA SUPERIORIDAD:
Sólo el que lidera la opinión de los públicos tiene la ventaja de afectar la credibilidad de la masa.

Estos mandamientos no poseen el soplo divino de aquel decálogo bíblico que el profeta Moisés recibió directamente de manos de Yahveh, labrado sobre piedras y «escrito con su dedo»; tampoco tienen el mandato omnipotente de las 613 Mitzvot contenidas en La Toráh, ni  las revelaciones de Mahoma contenidas en las 114 azoras del Corán,  pero poseen la validez que le otorgan las experticias en 14 campañas electorales, 16 campañas de identidad corporativa y muchas, muchísimas equivocaciones (salpicadas con algunos aciertos) durante 35 años ininterrumpidos, tiempo durante el cual pude aplicar y comprobar la validez de estos 10 Mandamientos de la comunicación persuasiva.
Para contrarrestar las maniobras persuasivas de Chávez es imperativo que los estrategas comunicacionales de las oposiciones conozcan, dominen y pongan en práctica estos 10 Mandamientos de la comunicación persuasiva.
Sí las campañas proselitistas de las oposiciones no se rigen por este decálogo persuasivo, el ‘por ahora’ de Chávez se puede convertir en un ‘por siempre’ y para evitar esto, quienes sientan el vacío de esta necesidad o simple curiosidad por asomarse al bizarro mundo de la guerra comunicacional pueden contactar al licenciado Jesús Zerpa en Caracas. Él está organizando, con la participación de connotados comunicólogos, sociólogos y analistas políticos una serie de conversatorios y talleres (presenciales y vídeo-conferencias) sobre este tema en la sede de ‘Espacios en blanco’ ubicado en Chacao, Centro Comercial Bello Campo, local 3.
Para más información contáctenle por el telefax 212-261.9925 o por los correos electrónicos: jrzerparojas@gmail.com  y/o contacto@espaciosenblanco.com
[1] Tomado del libro “Teoría de la Guerra Comunicacional, leyes y principios estratégicos” – Andrés Simón Moreno Arreche – Piscis Editorial, Maracaibo Venezuela 2008 / ISBN 978-980-12-4122-5

20 de abril de 2012

DOMINGO 7: Malos Sueños


Por Josué Domingo Fernández Alvarado



Una serie de malos sueños, de naturaleza contagiosa, estaría volviendo locos a funcionarios de la República Bolivariana (RB) y a sus asociados en delitos que cuentan desde contrabandos en maletines repletos de divisas monetarias, subsidios a merodeadores para pagar adulancias,  arreglos ajenos a intereses nacionales sin cubrir exigencias constitucionales además, aguantadores de fondos para “Cubazuela”,  privilegios a narcotraficantes,  favores con sobreprecios, comisiones y peculado de bienes pùblicos, asalto ilimitado a dólares controlados, y hasta violaciones del ordenamiento legal y judicial para sellar con impunidad cualquier fechoría de ese régimen.

Los malos sueños comenzarían a reportarse entre asistentes a  un “kindergarten” –llamado así por sus dueños, en vez de “jardín de infancia” ó  “pre-escolar”, por ataduras al pasado–.  Allí se encontrarían Eliitas, Nicolasito, Mariita, y otros, el día que se tomaría como cosa de muchachos su extraño comportamiento, al término de una clase extraordinaria en domingo, cuando, en vez de irse a tirar piedras en la plaza ó romper vidrios a la escuelita según acostumbraban, en grupo huirían aterrorizados por un cuento en el que aparecía un  “jinete sin cabeza” ó un espanto todavía peor. Como igualmente era habitual, los alumnos no interrumpirían al maestro mientras les hablaba por horas echando sus historias, sin dar chance a nadie, y  sólo recordarían que un tal Imperio encargaría al fantasma, con hacha química en su puño,  la tarea de emprender la guerra biológica e inocular de enfermedades fatales a mandatarios latinoamericanos.  

Esa especie de jinete sin cabeza reaparecería recientemente, quizás como emisario de un imperio distinto, provocando mayor desconcierto porque en la mano del hacha traía la proclama de una fórmula de triunfo, para el caso de que el regimen continuista de la RB se viera imposibilitado de presentar su cara repetida a la reelección indefinida. Las señas ofrecidas del sustituto apuntarían hacia un abogado, también viejo denunciante por televisión, de mayor edad actualmente a la que tenían aquellos de la generación del 28 que tomaron el gobierno venezolano 30 años después, pues éste veterano optaría ahora por cuarta vez al mismo cargo (1973,1978, 1983), a casi 55 años de su aparición al fin de la dictadura perezjimenista.

Pero lo que habría despertado descomunal alegría en el cenáculo del PSUV sería la última predicción, atribuida al mismo fantasma del jinete sin cabeza, que  en el bando opositor quedarían tan desconcertados y vueltos leña con el suplente que defendería el continuismo de la RB el 7 de Octubre, que correrían a desconocer  los resultados de las elecciones primarias celebradas el pasado 12 de Febrero, en las que se escrutó la cifra record mundial de 3.040.449 votos, equivalente al 17% de  la población, y fue escogido un candidato de unidad con el 64,22 % de las preferencias de los electores.  

De regreso al “kindergarten”, los malos sueños no dejarían roncha entre los muchachos que, pocas mañanas después, como si nada, retomaban su normalidad y  se gritaban los unos a los otros por sus apodos de “guón”. Luego añadirían tiempo perdido a escudriñar otros sobrenombres y descalificaciones con los cuales igualar a su  nivel infantil a quienes sí hacen esfuerzos dignos para sostener con su trabajo a aquel país, al que los primeros perjudicarían hondamente con  ineptitudes, negligencias  y desafueros. 

18 de abril de 2012

A contrapelo del análisis-propuesta para el Consejo Nacional de la Comunicación Social de Venezuela


Sigue la visión y comprensión del 'asunto comunicacional', de perspectivas para la libertad de expresión y de opinión, y del  rol que asume del CNP, mi colega  y amigo que,  para esta ocasión, se presenta a sí mismo como:
Lic. Andrés Simón Moreno Arreche

Ex miembro del CNP - Propagandista, mercader de creatividad estratégica y mercenario de la comunicación persuasiva.  Firmo como Licenciado, porque tengo una licencia de 3º grado para manejar automotores... Y otra, quizás igual de importante, para manejar la comunicación y manipular a los públicos, expedida por la honorable Universidad Católica Andrés Bello de Caracas.
1.- Medios, libertad y expresión de la opinión
No me consta, amable lector,  si tú tienes clara y correctamente delimitadas las diferencias y las similitudes entre ‘expresión’, ‘información’ y ‘opinión’, que son tres vocablos relacionados con la ‘comunicación’, que se han popularizado en estos días, y que son ‘un coco’ para reporteros, articulistas y también para el público que tiene acceso a los medios de comunicación... De lo que no me cabe la menor duda es que se trata de tres términos que se confunden en su significado y tal confusión atemoriza, como aquellas ‘tres marías’ a las que nos enfrentábamos en bachillerato: Matemática, química y física.  En este caso, la solución es la misma que nos recomendaban los profesores y nuestros padres: Estudiar para aprender.
Y es que conocer las diferencias es fundamental para definir con exactitud qué queremos significar y a qué se refieren las personas y las instituciones que las utilizan. Vayamos a por el Diccionario de la Lengua Española, en su XXII edición y comencemos por el principio de los aprendizajes: El contraste de los conceptos:
Comunicación. (vocablo femenino que proviene del latín communicatio – önis) Acción y efecto de comunicar o comunicarse. //2. Transmisión de señales mediante un código común al emisor y al receptor.// 6. Papel escrito en que se comunica algo oficialmente. //7. Escrito sobre un tema determinado que el autor presenta //9. Pl. Correos, telégrafos, teléfonos, etc. V. medio de... -, vía de...-
No queda duda: La comunicación es un acto deliberado de transmisión de mensajes; de mensajes orales, escritos, gestuales o abstracto-simbólicos que implícitamente ‘expresan’ y ‘significan’ porque el que comunica y el que recibe el mensaje comparten un código en común: el lenguaje. Hagamos la primera pausa: Cuando decimos que un medio es de comunicación y además afirmamos que esa comunicación es social... ¿Qué se pretende significar con ese término? Precisemos, antes, qué es  social para armar el concepto:
Social. (Del lat. sociälis) Adj. Perteneciente o relativa a la sociedad. // 2. Perteneciente o relativo a una compañía o sociedad, o a los socios o compañeros, aliados o confederados. V. asistente -, beneficiario de la seguridad -, caculo -, capital -, ciencias –es -, clase -, domicilio -, gasto -, insecto -, obra -, persona -, presión -, prestación -, razón -, salario -, seguridad –
Por lo definido, se entiende como ‘comunicación social’ aquel conjunto de mensajes transmitidos de manera oral, escrita, gestual o abstracto-simbólica; que pertenecen a la sociedad en virtud de que quienes comunican y reciben mensajes comparten un lenguaje de códigos comunes. La comunicación es social, pero también es variable por la forma en que se utilicen los códigos; por los medios y los soportes a través de los cuales se colocan esos códigos, y varía de acuerdo con el ‘enfoque’ del contenido (de interés público o privado, de servicio comunitario o corporativo, de objetivos publicitarios o propagandísticos, o una mezcla de todos estos enfoques),  y en directa relación al acceso, abierto o restringido, de la sociedad en relación con los medios o soportes sobre los que se transmite: un acceso que puede ser unidireccional, o bidireccional, en relación directa al grado de apertura o exclusión de las audiencias, no sólo del medio; también de la línea de apertura del programa y de su conducción.
Cuando se regula la actividad de los medios masivos de comunicación social, sean estos públicos o privados, con leyes y normas civiles, mercantiles y penales... ¿Se le pone límites a la libertad de expresión?  En principio no, porque las regulaciones tienen como objetivo final delimitar escenarios, acciones y actores para darle fluidez a los procesos y un marco de legalidad a sus resultados. Además, toda actividad humana (y la comunicación social es la más humana de sus actividades) debe tener normas básicas para regirse de alguna manera por un corpus legal; por algún códice de conducta que determine hasta dónde la información es ‘eso’... Información, y a partir de dónde deja de ser ‘eso’ para convertirse en deformación de los hechos.
Pero un exceso de regulación provoca el efecto contrario al originalmente deseado. La penalización de la información a través de la figura difusa de los ‘delitos mediáticos’ no regula las formas socialmente convenidas para la expresión sino que la criminaliza, y con ello cohíbe a los ciudadanos de expresarse con total libertad. 
Así que ya tenemos un concepto definido: Medios de comunicación no son, única y exclusivamente, aquellos vehículos o soportes públicos o privados, (canales, emisoras, periódicos, etc.) a través de los cuales, y de manera masiva y unidireccional, se transmiten expresiones que tienen significados de información y/o de opinión. También son medios de comunicación aquellos instrumentos ‘no masivos’, como las carteleras, la ‘voz al cuello’ (también conocida en Venezuela como ‘radio-bemba’), los grafitis, la música y todas las otras manifestaciones culturales que requieren de un medio o de un soporte (como el escenario, la tela, los instrumentos musicales, etc.) para expresar, a través de un lenguaje de símbolos comunes, cualquier significado.
¿Y quiénes son comunicadores sociales? Existe una profesión universitaria que toma del colectivo esta denominación para identificar a aquellos profesionistas egresados de un tercer nivel (licenciatura) que se desempeñan profesionalmente en las variadas formas de la comunicación social: Desde la comunicación impresa, a la comunicación comunal, la corporativa, y la persuasiva de la publicidad y la propaganda.  Pero comunicadores sociales somos todos los que en sociedad hacemos uso del lenguaje en sus muchas y variadas manifestaciones, para la expresión de hechos que se consideran noticias, y también para expresar ideas y opiniones.
Expresión. (Del Lat.expressio – önis) f. Especificación, declaración de algo para darlo a entender //2. Palabra o locución //7. Ling. Aquello que en un enunciado ligüístico manifiesta los sentimientos del hablante. // Lig. En algunas corrientes de la fraseología, combinación lexicalizada de palabras que no permite variación morfológica. corporal Técnica practicada por el intérprete para expresar circunstancias de su papel por medio de gestos y movimientos, con independencia de la palabra.
Si llevamos el concepto de ‘expresión’ al terreno de la comunicación social, no hay duda que la ‘libertad de expresión’ es, en esencia, la libertad de pensamiento, que es un derecho a manifestar, defender y propagar las opiniones propias, vale decir, de ‘expresarlas’ a viva voz o por los medios que tenga a su alcance, sin más limitaciones a ese derecho que las que establecen los códigos que regulan la inter relación de los individuos en las sociedades.
La expresión presupone la existencia de libertades básicas y fundamentales para el intercambio de información y de opiniones. Estas libertades están condensadas en la Declaración de los Derechos Humanos que asume a la ‘expresión’ como un derecho inherente a la condición humana. La expresión también requiere del libre y democrático acceso de todos, o de grupos con representación colegiada, a los medios... A todos los medios, sean estos masivos o no, y es por ello que la Libertad ‘es’ de expresión, no de medios. Si la libertad fuera ‘de medios’, todos tendríamos el derecho natural y directo para instalar una emisora de radio en nuestra casa, o el derecho a imprimir ‘nuestro’ periódico.
Visto así, los periodistas y los medios, que nadie niega sean esenciales para dinamizar en las sociedades humanas el flujo de noticias y de opiniones, no son más que instrumentos que activan e intensifican la comunicación de las expresiones, que individual o colectivamente manifiestan los públicos; pero son sólo eso: intermediarios. Terceros entre el suceso y los públicos, un público al que abusadoramente definen como ‘sus’ audiencias, como si la sintonía de un medio radioeléctrico o la lectura de un medio impreso estableciera una situación de dependencia vertical y de dominación entre ellos, en su rol de comunicantes intermediarios, y nosotros como originadores y al mismo tiempo destinatarios de los mensajes expresados.
Pero la libertad de expresión es de todos y no exclusivamente de los medios ni solamente de los reporteros. Todos debemos defenderla evitando que la expresión sea secuestrada y hasta distorsionada por los intermediarios, de cualquier bando o tendencia política, que hacen de la transmisión masiva de noticias, sucesos y opiniones, la promoción propagandística de sus ideologías, con el deliberado propósito de subsumir la verdad y condicionar a su favor la opinión de los públicos.
Lo que se debe promover es la sana existencia de una pluralidad de medios de comunicación social, masivos o no, para la coexistencia en igualdad de oportunidades de muchas opiniones diversas.

2.-  Periodistas vs. Comunicadores
No se trata de un enfrentamiento gremial, pero es una realidad que si bien todo periodista es per se un comunicador, no necesariamente los comunicadores son periodistas. Y en este aparente juego de adjetivos se encuentra un espeso mar de fondo, fangoso y escurridizo, que tanto periodistas como comunicadores no hemos querido cruzar, unos por miedo a hundirnos en él, otros por desidia e indiferencia, los más por comodidad. Son miedos que se desarrollan y subsisten, como Borges decía de las amistades inglesas, “extrañas y prolongadas, de esas que comienzan por excluir la confidencia y terminan por omitir el diálogo.
Y no existe mejor escenario que el actual, en el que se habla de una ‘deslegitimación’ de la Ley del Ejercicio Profesional del Periodista, para dirimir, redefinir, deslindar y hasta coincidir en apreciaciones conceptuales y operativas para ambas actividades, que no sólo permitan la reconfiguración de profesiones afines y complementarias entre sí, sino que también sirva para hacernos crecer dentro de la dinámica de los escenarios presentes.
Pero ¿Qué es un periodista? Vayamos al diccionario y a la Ley del Ejercicio profesional para comenzar por el principio: dirimir, y deslindar ‘qué es’ con lo que ‘no es’. Veamos:
El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española lo define así:
Periodista n. m. y f. “Persona que ejerce el periodismo”. Periodismo n. m. 1. “Profesión de los que escriben en periódicos o revistas, o participan en la redacción de programas informativos radiados o televisados. 2. “Estudios o carrera de periodista.”  
De acuerdo con el Artículo 3 de la vigente Ley del Ejercicio Profesional del Periodismo,
Son funciones propias del periodista en el ejercicio de su profesión la búsqueda, la preparación y la redacción de noticias; la edición gráfica, la ilustración fotográfica, la realización de la entrevista periodística, reportajes y demás trabajos periodísticos, así como su coordinación en los medios de comunicación social impresos, radiofónicos y audiovisuales, agencias informativas, secciones u oficinas de prensa o información de empresas o instituciones públicas o privadas.”
Para reafirmar la actividad reporteril del periodista, el Artículo 8 reza, ad litera,
Artículo 8.- El secreto profesional es derecho y responsabilidad del periodista. Ningún periodista está obligado a revelar la fuente informativa de hechos de los que haya tenido conocimiento en el ejercicio de su profesión.”
La comunicación es otra cosa, más amplia, multifacética, que incluye al periodismo pero lo trasciende. De hecho la comunicación asume al periodismo como una de las manifestaciones de la comunicación social, siendo las otras la comunicación publicitaria, la comunicación institucional, la comunicación comunitaria, y la más ‘pervertida’... La ‘oveja negra’ de la comunicación: La comunicación propagandística, que en sus múltiples vertientes (propaganda electoral, propaganda proselitista, y otras muchas más) asume al periodismo como una de sus muchas herramientas.
Quienes hacen del periodismo una profesión, tienen la potestad de regirse por una Ley de Ejercicio, que contempla responsabilidades y derechos que como vemos, están delimitados por la actividad reporteril de la noticia y del suceso. Tal es el caso de la Ley del Ejercicio profesional del Periodista, de la que se deriva, en el Capítulo II, Artículos 11 al 33, la creación y organización del Colegio Nacional del Periodista.
Pero ¿Dónde quedan contemplados, protegidos y respaldados los que hacen Comunicación Publicitaria? El corpus articulado de la Ley del Ejercicio del Periodista nada dice sobre aspectos esenciales de la actividad del publicista, como ¿De quién es la autoría intelectual de un jingle comercial? ¿Del compositor, del creativo, de la Agencia de Publicidad o del Cliente?... ¿De quién es la responsabilidad de una campaña publicitaria engañosa? ¿Del anunciante que mintió al suministrar información, de los creativos de la agencia o de los medios?
Tampoco dice nada esta Ley acerca de los alcances y obligaciones de la comunicación comunitaria, como tampoco de la Comunicación Corporativa y mucho menos sobre la Comunicación propagandística. Quienes ejercen la propaganda como comunicación (desde los que diseñan estrategias hasta los que aplican las tácticas) necesariamente están fuera del marco del Código de Ética del periodista, pues uno de sus instrumentos es la desinformación, la manipulación de los hechos y la tergiversación, pues el que hace propaganda no está en la búsqueda de la verdad, sino de prosélitos o de votos.
Visto el escenario resulta obligante aceptar que si bien el Colegio Nacional de Periodista (y la Ley que le da soporte) aceptan en su seno a publicistas, relacionistas y a propagandistas, mal puede concebirlos y ampararlos pues las actividades de éstos trascienden y hasta trasgreden la de aquéllos.
Y una última consideración habría de discutirse con amplitud de criterio y noción de globalidad: El hecho de que la formación como egresado de una universidad reconocida por el Colegio, sea no sólo el requisito sine qua non, sino que esa licenciatura actúa como una especie de ‘patente de Corso’, sin la que es posible ingresar al Colegio y ejercer como periodista.

3.- Una Ley innecesaria
Aseguró William Echeverría, cuando fue presidente del Colegio Nacional de Periodistas (CNP), en un interesante artículo publicado en El Universal, con la pluma de Alicia De La Rosa, que...
"no están negados a discutir sobre la actual Ley del Ejercicio del Periodismo, pero en estos momentos no hay condiciones políticas, económicas y jurídicas para hacer un debate equilibrado, tomando en cuenta los alcances que tiene esta ley".
Cuando le escuché no pude evitar hacer mentalmente un ‘flash-back’... Corría el año 1974 y quienes nos formábamos en las aulas universitarias debatíamos con insistencia aquel paso que se estaba dando desde el seno de los reporteros y la A.V.P. (Asociación Venezolana de Periodistas) para colegiar a sus integrantes, una moda que se generalizó entre las tantas actividades profesionales que 'envidiaban' a los médicos, los ingenieros y los abogados, el tener 'una ley' que regulaba sus actividades. Y como añadidura, pretendía colegiar a quienes estaban egresados de una "universidad de reconocido prestigio" y también a quienes nos íbamos a graduar a partir del año 1975, desde que entrara en vigencia la Ley del Ejercicio Profesional del Periodismo", impulsada a sangre y fuego por el excelente periodista y aún mejor profesor Héctor Mujica, a la sazón su primer Presidente.
Decía que existió un debate, al menos en las aulas de la U.C.A.B. de aquellos entonces porque algunos de nosotros orientábamos nuestra carrera hacia otras manifestaciones de la comunicación social, como la Comunicación Audiovisual (Televisión y/o Radio), la Publicidad y las Relaciones Públicas, (Mercadeo, Periodismo Comunitario y otros enfoques no existían como especialidad) y considerábamos que pertenecer a un colegio 'de periodistas', de buscadores de noticias, de reporteros informativos, no representaba aquellos otros quehaceres de la comunicación social. Fuimos muy pocos quienes levantamos nuestra voz de inconformidad y como suele ocurrir en las democracias imperfectas, nuestra oposición fue derrotada y todos a una (como en Fuenteovejuna) aprobaron que nuestra promoción tuviese el pomposo apelativo de "Iª Promoción Colegio Nacional de Periodistas." Mantuve tozudamente mi posición y me gradué 'por secretaría'. No quise pertenecer a esa promoción con nombre oportunista,  y hasta aquí la historia de mi oposición. 
Debo reconocer que graduandos como Gabriel Szepesi, Susana Rotker (+), Norma Rivero (+)  y Armando Mentado me instaron y hasta me llevaron a colegiarme en el 'poderoso' jeep Toyota de Armando, inscripción que hice con 'unos cobres' que me prestó Susana (y que jamás le devolví) y como trámite burocrático, pues de no estar colegiado no podría optar por la prima de profesionalización con mi patrón de entonces... ¡Hasta en eso se inmiscuyó el Colegio Nacional de Periodistas! Estableció desde sus inicios una especie de 'patente-de-corso-comunicacional'. Si no estabas en 'el colegio' no eras profesional, aunque fueras el mejor reportero o el mejor de otras manifestaciones de la comunicación social.  Y sin ese requisito, me quedaba con los 1.750 bolívares de mi sueldo, en vez de disfrutar de los 4.503 bolívares 'de periodista'.
También hubo una especie de 'cacería de brujas' en los años iniciales de 'el colegio'. Duchos y probados reporteros, de esos de verdad verdad,  incansables buscadores de noticias, con sindéresis profesional e impecable estilo y redacción, tuvieron que pasar penurias y hasta exámenes, para probar lo que comprobadamente habían demostrado durante años y años, bien desde la A.V.P. bien desde el ejercicio libre y liberador del reporterismo impreso o radial. Daba vergüenza ajena ver cómo aquellos veteranos de la información, la mayoría mejores periodistas que los que nos graduábamos en esos años, corrían de aquí para allá, buscando cartas de trabajo y constancias de desempeño profesional. La profesionalización, que tanto defiende el actual presidente de 'el colegio' se convirtió entonces, y ahora también, en el más aberrante instrumento del apartheid profesional en la historia de Venezuela. Conocí casos desgarradores, como el de aquel reportero de la Oficina Central de Información (tiempos de CAP I) a quien Alberto Federico Ravel, a la sazón, Director de la OCI, le negó la prima de profesionalización porque el pobre hombre no encontró quién le avalara sus 35 años previos como reportero radial, y tan sólo podía respaldar los pocos años que tenía en la OCI. El amigo (de quien me reservo nombre, pero que todos conocíamos como 'Camarita', el 'Camarita' original, no el otro) murió sin colegiarse y en su lecho de moribundo me confesó que sus mejores años los pasó como reportero radial y miembro activo de la A.V.P. pero que moría 'como periodista'. Otro caso de vergüenza para el colegio' es el de mi amiga Norma Rivero, periodista y reportera de las mejores y colegiada de convicción, quien murió recientemente sin la ayuda ni el soporte financiero de 'el colegio', al que aportó religiosamente sus cuotas, tanto de afiliación como de Monte Pío (desconozco si tiene ese nombre). Al final de sus días fuimos sus compañeros de graduación quienes le respondimos solidariamente. Unos más que otros, pero todos con el corazón en la mano y el alma en vilo por su desaparición física. Como se suele decir por estas tierras zulianas, 'me dio inquina' el colegio. Me provocó 'un arqueo' moral que aún perdura. Y pensar que la noble y buena de Norma murió 'colegiada' me da náuseas.
Pasaron los años y con ellos una pátina de desvergüenza e indolencia cubrió, no sólo las penosas y en muchos casos ruinosas sedes de 'el colegio' en el país, sino también al 'ejercicio profesional' del que tanto se jactan sus integrantes. Más allá de los negociados que realizaron las distintas juntas directivas de 'el colegio', (que jamás se han investigado a fondo hasta hallar y castigar civilmente a los depredadores que causaron terribles daños patrimoniales a sus afiliados) aún obviando su innecesaria presencia en el mundo de la libertad de expresión, hay algo que define y caracteriza a la inmensa mayoría de los comunicadores sociales afiliados en 'el colegio', que ejercen de periodistas (nunca como reporteros...Les da pena el término) a través de los distintos medios de comunicación, tanto privados como públicos: Un pobre manejo del lenguaje.
Basta con leer cualquier periódico (tanto los de circulación nacional como los de cobertura y alcance local) para comprobar el pobrísimo desempeño redaccional de la mayoría de estos profesionales colegiados (Yo los denomino profesionistas de ocasión). Alguna vez conté 1.058 errores en uno de esos periódicos y llamé a mi compañera de estudios universitarios y mejor amiga, Taisa Medina, pero no pude ubicarla. Le envié por MRW los errores, gazapos y 'buotades' redaccionales, debidamente marcados y subrayados en el ejemplar de ese día, pero no sólo no me respondió como lector asiduo que soy de ese diario (no era necesario) sino que tampoco hicieron algo para mejorar la redacción. Días después batieron su propia marca... Nada de qué alegrarse.
Casos similares podría referir aquí de al menos 25 diarios, pero esta nota se convertiría en una interminable letanía que cansaría injustamente al lector, quien estoy seguro ya ha sido 'víctima' y conoce de cerca la pésima redacción de 'los colegiados' que escriben en el diario que usualmente leen . Es que se ha desatado hace años una verdadera 'pandemia de mala praxis redaccional', tanto en los medios impresos como en los audiovisuales, y uno se pregunta ¿Qué ha hecho 'el colegio' antes o ahora, ante esta situación que afecta directamente a la expresión de las ideas? ¿Dónde están las acciones preventivas  - y las correctivas -  que arreglen esto? ¿Cuál es el artículo de la pomposa 'ley del ejercicio del periodismo' que obliga al periodista a expresarse correctamente? Y de haberla implícitamente, ¿Por qué no se aplica?
La 'mala praxis comunicacional' también se observa en el periodismo audiovisual. Los 'colegiados' no saben interrogar a sus entrevistados, porque las más de las veces sus preguntas son un galimatías confuso de sus propias opiniones. Me refiero a esas muchachas y muchachos que les asignan una fuente de noticias y un micrófono en la mano, y ni siquiera investigan a la misma fuente, pues tan sólo se dedican a 'ametrallar' de preguntas incoherentes y más que tácitas al entrevistado. Y uno que está siendo testigo de 'eso' no le queda otra opción que amoscar un gesto de repudio, para volver a decir mentalmente, por enésima vez... "Dios mío ¿Y qué le enseñaron a ese muchacho/a en la universidad?"
Si un ingeniero o un arquitecto no conoce ni domina las reglas matemáticas elementales, no podrá calcular bien, se le derrumbará la construcción, y de acuerdo con la Ley que regula su profesión, tienen responsabilidad civil y penal que está vigente durante muchos años después de levantado el inmueble. Si a un médico, por desconocimiento o por mala praxis, se le muere un paciente, también deberá responder con su patrimonio y con su libertad personal, juicio de por medio. ¿Y qué sucede cuando un periodista 'colegiado' redacta mal o tergiversa una noticia? Hasta ahora, nada. ¿Y si es una noticia económica que por su 'mala praxis' produce un efecto económico desastroso para el país? Nada, amigo lector, no pasa nada. 'El colegiado' o el medio se limitarán a publicar una fe de errata, o en algunos casos, un 'derecho de réplica'. ¿Y las consecuencias que generó la desinformación por mal uso del lenguaje, quién las paga?
Pero en el C.N.P. no se preocupan por eso. Para ellos, lo importante es lo suyo: que la colegiación continúe como una jugosa patente de corso exclusiva para sus colegiados. Nadie más puede, aunque deba, ejercer el reporterismo ni la búsqueda de la información oportuna y veraz. Nadie, sólo ellos, aunque eso signifique que tanto el lenguaje como el desempeño sean cada vez más pobres. Mientras la desinformación por 'mala praxis' redaccional cunde y prolifera por todos los medios de comunicación, con la mirada cómplice y celestina de los dueños...¡y del mismísimo gobierno, que también actúa como patrón, en el C.N.P. se niegan a aceptar esta realidad, tampoco a discutir la modificación in profundis de 'su' Ley de Ejercicio Profesional.... Mucho menos (¡Jamás de los jamases!) a convocar un referéndum entre la sociedad para medir si ésta aprueba el desempeño profesional de sus miembros o si considera inútil o productivo para ella (la sociedad civil) la existencia de 'el colegio' en los actuales términos, en las presentes circunstancias y con la actual Ley de ejercicio. La posición politiquera y alejada de la realidad del C.N.P. está perfectamente definida por su actual presidente, quien le declaró a El Universal:

"Este no es el momento de una reforma (se refirió Echeverría a la Ley del Ejercicio Profesional del Periodista) porque existe en Venezuela una porción del país que quiere imponerle a otra su proyecto político, conformando un cerco legal que vulnera los derechos de los ciudadanos, no tenemos un Parlamento equilibrado; sin embargo, no nos escondemos para dar el debate", Echeverría insistió en que la ley actual debe mantener como principio fundamental la profesionalización. "Ese es un principio irrevocable, que no acepta cambios, porque es estrictamente necesario para ejercer la profesión obtener el título de licenciado en Periodismo. Yo no creo que ningún periodista de ninguna tendencia esté en desacuerdo con la profesionalización".
Si, señor Echeverría, yo también estoy de acuerdo con la 'profesionalización', no sólo del reporterismo sino de la comunicación social en todas sus vertientes e implicaciones, pero esa condición profesional debe revisarse internamente y con estricto juicio, antes que nada, entre los miembros de 'el colegio' que usted preside. La profesionalización de la comunicación comienza por el principio: Por el buen y sano uso del lenguaje. La profesionalización del reporterismo comienza por el principio: Por saber preguntar y saber escuchar. Antes de modificar la actual Ley, habría que provocar una consulta en la sociedad que les lee, les ve y les escucha para preguntarle sobre la pertinencia y el beneficio social de 'el colegio' ¿Se atreve la actual junta directiva de 'el colegio' a someterse al escrutinio público de sus lectores, radioescuchas y tele espectadores, a través de un referéndum?
La expresión de ideas, juicios y pareceres individuales; la búsqueda de la verdad y la comunicación del hecho noticioso que se manifiesta públicamente a viva voz o a través de los medios, debe tener como único límite las normas del Derecho Civil pero, ni se colegia, ni se restringe a una élite universitaria, porque ello atenta contra un initius excelsus de la libertad de expresión, consagrada como un derecho humano.