Capítulos

30 de marzo de 2012

DOMINGO 7: LA PROFECÍA I




En 2012 se cumplieron 35 años de la nominación al premio Oscar de la banda sonora de la película del género de terror sobrenatural “La Profecía” (I), de la que su personaje Damian por bastante tiempo quitó el sueño a muchos de la generación de finales de los 70 y principios de los 80. A los quince años de ese suceso cinematográfico, también en Venezuela se proferiría una profecía recordada en un lacónico“por ahora”, concretada en hechos posteriores percibidos en sus extremas consecuencias como mortal pesadilla para los que padecieron desaparición física tal el caso registrado de Franklin Brito, ó de los que aún sufren persecuciónes prolongadas y enfermedades en cárceles entre los que se cuenta a María Lourdes Afiuni e Iván Simonovis, sus familiares y sus amigos, y un pueblo aturdido de inclemencias.

De pésimo presagio entonces, a la profecía criolla la precedió el asalto de tanques de guerra y estallidos de cañones contra el Palacio Presidencial de Miraflores, coincidentes con metrallas continuadas de grueso calibre contra la residencia “La Casona” habitada por la familia del primer mandatario, obligada ésta a repeler un desproporcionado ataque, empuñando en desventaja las armas de fuego a su alcance, tratando de salvar sus vidas. Peor suerte fue la de los vigilantes de la planta estatal Canal 8, a los cuales se les dió muerte en medio de su sueño de madrugada.

Allí se dejó ver con suficiente claridad la orientación militar subversiva para apoderarse de Venezuela,  perseguiendo el derrumbe del régimen democrático. Sin embargo, a partir de ese momento aparecerían disfraces de notables civiles haciendo cálculos de “río revuelto” en busca de justificaciones, disculpando insólitas muestras de irrresponsabilidad en aquel  “por ahora” referido al fracaso insurgente interpretado por ellos como atenuante del delito cometido, e invocando  sobreseimiento y perdón para los que ganaron sus primeros minutos de triste fama sobre cádaveres de inocentes cruzados en el camino por simple fatalidad.

Ese “por ahora” había sido gestado con emoción exacerbada por el olor a polvora quemada de explosiones inducidas desde el amanecer del 4 de Febrero de 1992, acompañado del sonido muy distante de disparos de proyectiles, en el resguardo de las resistentes paredes del Museo Militar de Caracas, sede del Ministerio de la Defensa de 1941 a 1981.  No sería un arrepentimiento por el uso de balas contra ciudadanos desprevenidos, más bien la amenaza de una reedición que quedaría pendiente, pero aplazada con el triunfo electoral de 1998,  y retomada recientemente como insunuación implicita para quedarse en el poder por encima de cualquier limitación constitucional.

Venezuela deberá remediar otras consecuencias dañinas de aquella profecía del por ahora, patentadas además en antojadizos cambios de nombres del país, de ministerios e instituciones,  moneda, escudo y pabellón; en asociaciones comerciales destructivas de fuentes de empleos nacionales y de la producción de bienes y servicios criollos,  programas para la educación ideológica extremista, falta de medidas fuertes para combatir el delito y la violencia, entrega al dominio de la dictadura cubana,  pagos para la adulación internacional, persecuciones a quienes piensan diferente, y  empeño por dividir al pueblo entre premiados porque aceptan sumisiones y chantajes, y castigados por querer sofocar la asfixia a la igualdad de oportunidades, libertades civicas y derechos humanos.

23 de marzo de 2012

DOMINGO 7: ESTRENO EN 2013






En Venezuela no se aprende de los sucesivos fracasos de los liderazgos excluyentes de un solo hombre, especialmente cuando culminan en el  pedestal de la Presidencia de la República y, de allí en adelante, su mayor utilidad descansaría en la simplificación del foco de adulancia para obtener  cargos públicos, contratos, comisiones, ó  ayuditas del gobierno, y descartar a otros de sus ayudantes que introducen engorrosos trámites. Salvo el recuerdo de la presidencia del Dr. Raúl Leoni (1964-1969), a quien pocos desconocen su condición de bueno, los mandatarios venezolanos de la historia repúblicana provocarían más testimonios de sus errores que de sus aciertos. Ninguno obtendría, sin embargo, la reprobación del desproporcionado desastre de 1998-2012, aparte en la categorìa de extremádamente pésimo.  
La fijación con los liderazgos individuales pasó de moda hace mucho tiempo entre la gente seria y responsable de industrias, servicios y comercio -en manos privadas-, donde verdaderamente dolerían las pérdidas materiales, y por lo que el  éxito, la continuidad de operaciones y la disminución de errores no se confiaría alegremente a un sola persona, sino que más bien se preferiría a un equipo para dejarle a cargo de responsabilidad tan grande. En razón de esos vientos de cambio, ni en la ficción se sobrevalora ya a los “supermanes” por separado, y para 2013 se tiene anunciado el estreno cinematográfico de la “Liga de la Justicia”, en la cual aparecerá el conjunto de héroes unidos para enfrentar un juicio final. Por cierto, nada que ver esa mención con el partido de Julio Borges.

No obstante, como si estuviesemos detenidos en el pasado, lo cierto es que el candidato continuista se basa únicamente en él como gran fortaleza de caudillo autócrata sin competidores cercanos, con el aparente aplauso de la fracción que mantiene apresada  y a donde iría su amor ireemplazable por tratarse del pueblo “bueno” que le apoyaría, sin reparar en sumisiones y chantajes. El complemento de ese amor se entrega en paquetes de melodramas de enfermedades, cariños, besos y canciones, que se proponen igualmente como la única condiciòn para gobernar al país en lo sucesivo.


Lamentablemente,  la trampa anterior ha sido admitida por adversarios del régimen, que  reclaman al elegido candidato de la Alternativa Democrática el uso de maquillajes parecidos a los de su contendor porque le faltan sonrisas, es sumamente parco, y debería agregar elementos emocionales  a sus apariciones pùblicas. El gran problema estribaría en que el comando de campaña de este lado,  se preocupara por un mal remiendo de esa debilidad así percibida, y saliera a competir con desventaja en tal campo.

Para ganar votos contra el desastre autocrático vigente quizás tendría efectividad superior el condenar la rotación de un puesto a otro de idénticos funcionarios incompetentes desde 1998; pero para contrastarlos con nombres y apellidos con sus eventuales reemplazos de 2013 a 2019, en una Liga de la Justicia criolla de reconocidos expertos en sus áreas, y sobrada solvencia moral y democrática. La compañía de éstos al lado al Candidato de la Unidad, seguramente marcaría una enorme diferencia con la improvisación de ahora. Los menos convencidos tienen la opción de quedarse con las archiconocidas caras ministeriales, de los que ya nadie espera ni siquiera una solución pequeña a las dificultades acumuladas, por su falta de dedicación ó de conocimientos para conseguirla.

19 de marzo de 2012


Sale a la luz un artículo inédito de Camus
 censurado en la II Guerra Mundial
Camus: Un periodista libre, tiene que ser necesariamente irónico, aunque sea para defender su cuerpo. Pero la verdad y la libertad son amantes exigentes porque tienen pocos novios.

 “Un periodista libre, en 1939, no desespera y lucha por lo que considera verdadero como si su acción pudiera influir en los eventos”, escribió Albert Camus en un artículo censurado y publicado hoy por primera vez por el diario Le Monde.El texto no vio la luz, como estaba previsto, en Le Soir Républicain el 25 de noviembre de 1939, tres meses después del inicio de la II Guerra Mundial y cuando Camus, redactor jefe de aquel rotativo editado en su Argelia natal, no tenía más que 26 años.
Las autoridades francesas de Argelia decidieron censurarlo y el diario, como hacía siempre que cortaban alguno de sus textos, publicó un hueco en blanco en su lugar.
El artículo es un manifiesto de Camus a favor del periodismo libre en tiempos de guerra, una reacción contra la censura decretada en Francia por ley el 27 de agosto.
Fue encontrado en los Archivos de Ultramar de Aix-en-Provence, donde se recogen las actividades de los censores.
En el manifiesto, Camus reivindica lo que para él son “las condiciones y los medios a través de los cuales, en el seno mismo de la guerra y sus servidumbres, la libertad puede ser, no sólo preservada, sino manifestada”.
Para lograrlo es necesaria “la lucidez, el rechazo, la ironía y la obstinación”, escribe el joven autor, que para entonces ya había publicado L’Envers et l’Endroit (1937) y Noces (1939).
“La lucidez supone la resistencia a las consecuencias del odio y el culto a la fatalidad”, indica el autor de El extranjero, que invita a conocer “las causas” de la guerra y a no publicar “nada que pueda excitar el odio y provocar desesperanza”.
“Un diario independiente da el origen de sus informaciones, ayuda al público a evaluarlas, repudia el relleno de cráneos, suprime las invenciones, palía con comentarios la uniformidad de las informaciones y sirve a la verdad en la medida humana de sus fuerzas”, agrega para justificar el rechazo a la mentira.
Camus considera la ironía como “un arma sin precedentes contra los todopoderosos” porque “una verdad expresada en tono dogmático es censurada nueve de cada diez veces”, mientras que “la misma verdad dicha humorísticamente, sólo lo es cinco de cada diez”.
“Un periodista libre, en 1939, tiene que ser necesariamente irónico, aunque sea para defender su cuerpo. Pero la verdad y la libertad son amantes exigentes porque tienen pocos novios”, asegura.
El escritor destaca también la importancia de la obstinación frente a todos los obstáculos que encuentra el periodista.
“La amenazas, las supresiones, las persecuciones, encuentran generalmente en Francia el efecto contrario al que se proponen”, asegura el escritor, que considera que “por una paradoja curiosa pero evidente” la obstinación “se pone al servicio de la objetividad y la tolerancia”.
Fueron muchos los artículos de Camus que no superaron la censura de una Francia en guerra, tanto en Le Soir Républicain, prohibido en enero de 1940, como en otros diarios.
Pacifista convencido, Camus quiso enrolarse en el Ejército tras el inicio de la guerra, pero su tuberculosis se lo impidió, por lo que se dedicó al periodismo, primero en Alger républicain y más tarde en Le Soir Républicain, que lanzó el 15 de septiembre de 1939 junto con Pascal Pia.
LAVANGUARDIA | @CodigoVenezuela
Publicado: 3:53 PM, 17 de Marzo 2012

16 de marzo de 2012

DOMINGO 7: CUADRATURA DIFÍCIL


Por Josué Domingo Fernández Alvarado



Si se aprendiera desde niño que el ganador se lo lleva todo, el arrebatón sería la forma de vida tratando de cogerse siempre el botín entero en cualquier relación de intercambio con otros. La receta del llamado Socialismo del Siglo XXI así lo observaría, según dictados de su Jefe Comandante para cobrar el triunfo electoral de 1998, poniendo acento en sectarismos radicales e insultos a los venezolanos reacios a doblegarse a inapelables ordenanzas de cuartel. Bajo esos preceptos se ha acaparado la justicia, leyes, contraloría, defensoría, procuraduría, poder electoral, y se ha condicionado a la sumisión previa el acceso a empleos del Estado y beneficios ciudadanos, incluyendo la distribución de fondos del Presupuesto Nacional a gobernaciones y alcaldías que ejercen legítimamente su autonomía.


Esa deliberada ignorancia del otro impuesta oficialmente a/por funcionarios, miembros del cogollo del Partido Socialista Unido  de Venezuela (PSUV) y a algunos altos militares, no obstante ha recaído por igual en contra de disidentes de sus propias filas.  Como probable escarmiento a los que se creían merecedores de impunidad similar a la del Comandante, de allí también han salido condenados a la carcel y víctimas de otras maneras de persecución por desacatar órdenes de un irrefutable autoritarismo.


Los hechos anteriores configurarían la difícil cuadratura de una plataforma simple para la eventual escogencia  de un civil ó militar que haga el quite al proclamado lider insustituible, si lo impusiera el porvenir. Bastante inmanejable resultaría la eventual coyuntura de ese vacío convertido en ausencia temporal o absoluta tanto en la campaña electoral del continuismo como en el mismo regimen si repitiera  hasta completar 19 años –que pareciera imposible–. Dentro de su gente apenas se oculta el cansancio de obedecer como única expresión permitida de lealtad, represando naturales reflejos para pensar, opinar ó actuar libremente. La percepción del final de ese yugo saca a relucir las armas de los herederos del autoritarismo, para definir quien se quedara como reemplazante absoluto del dueño del botín.


De otro lado, el país ha sido testigo de  una reconocida conveniencia a los fines supremos de la Nación, manifestada en la reafirmación una y otra vez  del respaldo irrestricto al ganador de las elecciones primarias de la “Mesa de la Unidad”,  marcando un valioso precedente que costará mucho superar en el oficialismo. Para éstos, el vencedor de una contienda sucesoral no sería tema de una impracticable consulta entre seguidores, sino de la superioridad en recursos del autoritarismo arrancados del abuso de fuerza, ventajismos y zancadillas a los demás aspirantes a suplantar al máximo lider, en plena concordancia con el medio de subsistencia transmitido con ejemplos prácticos por su supremo conductor.


La vía electoral que permitió encumbrar a los actuales gobernantes en 1998 ahora la tienen obstaculizada para dificultar la entrega del poder a través de votaciones limpias carentes de manipulaciones de registros, reglamentos y plazos que disminuyan ventajas. Los aleccionados aspirantes a mantener el autoritarismo de un solo individuo  –para no alterar su formula invecible–, entonces se inclinarían por dirimir diferencias a la usanza del más fuerte, que descartaría posteriores discusiones. Tampoco se confiaría en falsas promesas de cuotas proporcionales porque los derrotados son ignorados, cuando el ganador se lo lleva todo.



9 de marzo de 2012

DOMINGO 7: DAVID & DAVID


Por Josué Domingo Fernández Alvarado


Sobre  jefes de estado y de gobierno achacosos, en los últimos cien años, se halla  un libro titulado “En el poder y en la enfermedad”, publicado en mayo de 2010 en español, y escrito por el médico egresado de Cambridge, David Owen (1), también un veterano polìtico. El texto trata de los padecimientos severos en personajes públicos, por lo que se deriva de estos en  influencias en la toma de decisiones que afectan a los pueblos, en  los peligros de mantener en secreto esas dolencias, así como en la dificultad para destituir a esos dirigentes enfermos.  

Son tres aspectos de fundamental importancia para el porvenir venezolano y en los cuales los interesados podrìan profundizar mediante la lectura de la obra ó en sus numerosas reseñas, comentarios y entrevistas al autor, en fechas recientes, a través de internet.  No obstante, David Owen enfatiza a la par en el síndrome “hybris”, un trastorno común entre los gobernantes que llevan tiempo en el poder, el cual podría resultar peor en consecuencias y daños masivos que las propias enfermedades que afectarían por igual a los demás seres humanos. 

De acuerdo con interpretación recogida por Total News Agency (2)  fueron los griegos los primeros que utilizaron la palabra “hybris” para definir al héroe que lograba la gloria y [de allí viene la palabra] “ebrio” de éxito se empezaba a comportar como un Dios, capaz de cualquier cosa. Neville Chamberlain, Hitler, Margaret Thatcher en sus últimos años, George Bush o Tony Blair son solo algunos de los líderes que han sucumbido al “Hibris”, un problema que no está caracterizado como tal por la medicina, pero que tiene síntomas fácilmente reconocibles, entre los que destacan una exagerada confianza en sí mismos, desprecio por los consejos de quienes les rodean y alejamiento progresivo de la realidad.

Llega un momento en que quienes gobiernan dejan de escuchar, se vuelven imprudentes y toman decisiones por su cuenta, sin consultar, porque piensan que sus ideas son las correctas. Por eso, aunque finalmente se demuestren erróneas, nunca reconocerán la equivocación y seguirán pensando que están en la senda correcta. Como castigo al “hybris” estaría  la “Némesis”, la cual devolvería a la persona a la amarga realidad terrenal tras un serio percance.

En esa onda de poderosos con problemas graves de salud, mucho antes otro David, Rey de Israel, deteriorado físicamente tropieza con el infortunio y ruega por fuerzas a Dios pero no para perdonar sino para hacer pagar a quienes le trastornan en su tormento. Ellos están descritos así en el Salmo 41: 5-9: "Mis enemigos dicen mal de mí, preguntando: ¿Cuándo morirá, y perecerá su nombre? Y si vienen a verme, hablan mentira; su corazón recoge para sí iniquidad, y al salir fuera la divulgan. Reunidos murmuran contra mí todos los que me aborrecen; contra mí piensan mal, diciendo de mí: cosa pestilencial se ha apoderado de él; y el que cayó en cama no volverá a levantarse. Aun el hombre de mi paz, en quien yo confiaba, el que de mi pan comía, alzó contra mí el calcañal."(3)
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(1)   Ministro de Sanidad del Reino Unido (1974-1976) y de Exteriores (1977-1979). Miembro de la Cámara de los Lores, fue también rector de la Universidad de Liverpool.

2 de marzo de 2012

DOMINGO 7: NÁMZUG


Por Josué Domingo Fernández Alvarado


El pasado 28 de Febrero se cumplieron 183 años del nacimiento de Antonio Guzmán Blanco. Era abogado, mas sí triunfó en el rol de militar guerrero y gobernó a Venezuela en directo, por unos 14 años. No obstante, para completar ese período, él llegaría por aclamación al último bienio por una gestión considerada de “prosperidad y progreso”. Así  equipararía en insistencia, pero en su caso con méritos históricos, a quién después en 2012, como nadie antes sin contar dictaduras convencionales, se aferraria al mando  burlando y modificando reglas electorales de una obligatoria alternancia democrática. Tal ocurre a los enfermos de poder, Guzmán se ganó la denominaciòn de “autócrata” aunque matizada con la calificación de “ilustrado”, quizás muy envidiada actualmente.

El ambiente del “Guzmanato” ó “guzmancismo”  (1870-1877, 1879-1884, 1886-1887) ha sido descrito  como de  “un evidente estilo de gobierno autocrático, represivo para con sus adversarios y la oposición, una adulación y alabanza excesiva hacia la figura de Guzmán Blanco, materializada a través de eventos, celebraciones, manifestaciones públicas de reconocimiento y adoración al Ilustre Americano... fueron notorios los cambios de nombres que sufrieron estados, parques y demás lugares, rebautizándolos en su honor y la desmedida construcción de monumentos, estatuas y demás proyectos de infraestructura, todos ellos atribuidos a su persona.(1)

Por otro lado, para una pequeña población nacional de alrededor de 2 millones de habitantes, Guzmán se esmerró en  las creaciónes de una moneda moderna (el Bolívar), del himno nacional, el segundo censo nacional, la Gaceta Oficial, el ferrocarril entre Caracas y La Guaira, la Academia Venezolana de la Lengua, el servicio telefónico entre Caracas y La Guaira, fomento a la agricultura y a la educación (Decreto de Instrucción Pública y Obligatoria de 1870), estímulo al comercio, e importantes obras públicas: el Panteón Nacional, el Palacio Federal Legislativo, Teatro Municipal, el Parque El Calvario, el Templo Masónico de Caracas, la Basílica de Santa Teresa, la Santa Capilla, la estatua ecuestre del Libertador en la Plaza Bolívar, la Plaza El Venezolano así como las fachadas del Palacio de las Academias y el Palacio de la Exhibición, Palacio Arzobispal de Caracas y la Iglesia de San Francisco.(1)

Ciento veinticinco años después, es casi la misma  lista obligada para reconocer al país de no ser por algunas destrucciones notables de los gobiernos siguientes.  A la gestión de Guzmán también se sumó la dotaciòn a Caracas, a finales del Siglo XIX, de cloacas y alcantarillas, aunque mal aconsejado, ordenaría que se utilizara el río Guaire como la vía principal de desagüe de las aguas residuales de la ciudad, siendo este uno de los grandes males que tiene en la actualidad la ciudad capital (1)

No fue ese el único mal que seguirìa vigente hasta hoy: La prosperidad y progreso que se propagarían por todo el país durante la Hegemonía Guzmancista, son comparables a los niveles de corrupción existentes durante el régimen (1). Antes y después parecería dificil darse cuenta a tiempo, aunque Edward Murphy lograría expresarlo en su célebre Ley: “Si hay más de una forma de hacer un trabajo y una de ellas culminará en desastre, alguien lo hará de esa manera”. Pregunten a los venezolanos de estos días por su suerte negativa hasta ahora .

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