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12 de agosto de 2017

REÍR POR NO LLORAR

El inquietante enunciado de “Reír por no Llorar” repite la letanía desesperada de la mayoría de la población venezolana, para sobrevivir a la avalancha de disparates que se le vienen encima a cada hora, debido a encadenados intentos del régimen por extender su agonía con emboscadas, represión y medidas dictatoriales. La “Declaración de Lima de  mediados de semana, expresó que Venezuela "ya no es una democracia” -o sea lo opuesto, una tiranía  según el decir criollo-.


Ha sido un nuevo pregón, pero en voz muy  alta,  que se suma a calificadas denuncias de afuera y de adentro.  Resalta igualmente la constante protesta de la legítima fiscal general de la república, Luisa Ortega Díaz,  cuyo cargo ha sido usurpado por mandato
grotesco y acciones tiránicas de una Asamblea Nacional Constituyente nacida del fraude. Para aumentar la ofensa a la ciudadanía, con apoyo militar, de madrugada también ha sido violentado el recinto del palacio federal, donde se reúnen los miembros del poder legislativo, unicameral, electos en votación popular en diciembre de 2015,  y en funciones hasta 2021. Así mismo, en más acciones irrespetuosas y hasta cómicas, en contrabando en baúles de automóviles se trata de colar a funcionarios de origen bastardo; y el recurso de entrar por las ventanas sería arma declarada de encumbrados oficialistas, con descaro,  sin ninguna vergüenza, aún en países extranjeros.  




Acontecimientos repetidos en pocas semanas, los cuales podrían advertir  la urgencia de “Reír por no llorar” de forma voluntaria,  antes de que se haga obligatorio por imposición de tribunales militares o bajo las fuerzas de sus gendarmes.


En esa onda de “reír por no llorar”, a falta de medidas más serias, ya ensayadas de toda clase y sin éxito en los últimos dieciocho años, quizás proceda cambiar de rumbo hacia terapias alternativas aun sin probar, que asomarían por azar en esta fecha de recuerdos de natalicios famosos el 8 de agosto, del venezolano Simón Díaz, compositor del “Caballo Viejo  entre miles de obras musicales; y del 12  del súper célebre mexicano Mario Moreno Cantinflas.

Mientras tanto, la angustia crece igualmente desde la guarida del gobierno con arrebatos de visible demencia ocasionados por disposiciones regulativas del departamento de estado norteamericano, junto a países de la comunidad europea y algunos latinoamericanos.  Están desconcertados ante la congelación en el extranjero de propiedades y abultados depósitos bancarios, anulaciones de visas y hasta expulsión de embajadores.  La ridícula respuesta por los momentos, es la de repartir la famosa réplica de la espada de Bolívar, una valiosa joya convertida en condecoración bolivariana, que ha sido entregada a sanguinarios dictadores, y ahora también en desagravio a nativos repudiados afuera por su vinculación con delitos de estado.

Para suavizar ese rudo panorama de locos inducidos y de los locos contagiados, en esta materia sí aplica la muletilla “de lado y lado”, un refugio podría estar, por ejemplo,  en el canto benévolo a la locura, en poema sobre fantasías mentales incurables, como aparece en YouTube (https://www.youtube.com/watch?v=YHQzmBRwVUk).  Allí,
Cecilia Todd y el propio Simón Díaz, interpretan la tonada escrita al alimón con el poeta mayor Aquiles Nazoa,  titulada “El Loco Juan Carabina”.

Con la ayuda de todos, desde cualquier rincón, habría que evitar que  los venezolanos,  empujados por desalmados opresores, sigan muriendo en las manifestaciones de calles, y caigan vencidos en el oscuro túnel de la supresión de libertades, en la antesala de un manicomio del  tamaño del país entero.

De otro lado, Mario Moreno Cantinflas, quien tendría hoy 106 años, con ojos puestos sobre  miserias colectivas,  dejó dosis de claridad para  horas de desconcierto, que vale repetir, al menos parcialmente… Para ubicarse en el terreno que toca, se preguntó “Tengo una duda: ¿está todo muy caro o es que yo soy pobre?”  (RISAS) Luego pasaría a sentenciar que  “El mundo debería reírse más pero después de haber comido”… (RISAS DE NUEVO)  “El humor es cosa sería y la seriedad es una cosa que hay que tomar con humor”… (RISAS)  “El poder político es simplemente el poder organizado de una clase para oprimir a otra”… (ES UNA TRAGEDIA)  “Yo amo, tú amas, él ama, nosotros amamos, ustedes aman, ellos aman. ¡Ojalá no fuese conjugación sino realidad!”.   


El artículo adosado forma parte de “Experiencias Mayores”, suplemento en el programa “Estamos en el Aire”, a las 4:30 de la tarde, cada sábado, por http://www.radiorumbos670am.com.ve/, en cuya discusión los interesados pueden tomar parte por los teléfonos +58 212 284.04.94 y 285.27.35, o mediante mensajes directos por Twitter, a Josué Fernández, @jodofeal, o aquí en www.comunicadorcorporativo.blogspot.com




  







5 de agosto de 2017

RENUNCIA Y EMPODERAMIENTO FALLIDO



En medio del desconcierto social provocado en Venezuela por distintos agentes, a la par conviven factores  de renuncia natural y de empoderamiento fallido como complementos que se cuelan por rendijas de las mentes de los venezolanos.  Tal es el aturdimiento sin embargo, que quizás resultan de poca relevancia ante el exagerado recrudecimiento de asesinatos, represión desatada, mentiras, insultos, presos políticos tras juicios amañados, a los que se suman repetidos encarcelamientos de los líderes Antonio Ledezma y Leopoldo López;  y consumados arreglos de votaciones con serias sospechas de fraude, en un conjunto ajeno a la Constitución Nacional refrendada en 1999.

Muestra reciente de empoderamiento fallido, derivación del incumplimiento de compromisos confiados y contraídos,  surgiría de la ruptura de raíz de la gestión mediadora que dejaría inconclusa el ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero. La respuesta lógica al regaño público del mandamás criollo, agravado por una pretendida sumisión expresa del español, casi mercenaria entre jefe y subordinado, con reproche por “inconsulto” del comunicado conciliador del 30 de julio.

La descalificación de Rodríguez Zapatero entraría en los cuentos de adultos tratados como si fueran niños de pecho, y sepultaría el recuerdo que se tenía en Venezuela y España de su famosa y digna intervención en Santiago de Chile, casi una década atrás, en la clausura de la “Décimo Séptima Cumbre Iberoamericana”.


En estas latitudes, Rodríguez Zapatero vivía en la mente de muchos como el noble personaje que estuvo al lado del rey Juan Carlos I, en el momento en que se dirigió a  Hugo Chávez, señalándole con la mano, al grito de "¿Por qué no te callas?". Vale recordar que, en el estilo descalificador del difunto Chávez, dejado como testamento de camorrero a su sucesor Maduro, la afrenta que ocasionó el repudio del Rey iba contra el  ex presidente José María Aznar, del que Chávez se mofaba y acusaba de "fascista". La perorata desbordada del que aún es llamado por aduladores como “comandante galáctico, universal y celestial”, o sea Chávez, igualmente culparía a Juan Carlos I de pasividad en 2002, tras su renuncia a la presidencia “bolivariana” según manifiesto de los militares. La paradoja del antes y del ahora, está en que Rodríguez Zapatero habría descendido en estos años  de la cima política de España, al foso  de los colaboracionistas de la última dictadura caribeña, retribuidos tal vez con fondos petroleros de dudosa procedencia.

A propósito de esa renuncia de Hugo Chávez en el 2002, la misma constituiría en realidad un efecto de empoderamiento fallido, de poder perdido al acabar vencido el sujeto por su misma negligencia. Al menos, esa fue la percepción de muchos tras la versión televisada a cargo del general Lucas Enrique Rincón Romero, en la madrugada del 12 de abril, expresando que, cita fiel,  “los miembros del Alto Mando Militar de la República Bolivariana de Venezuela deploran los lamentables acontecimientos sucedidos en la ciudad capital en el día de ayer.  Ante tales hechos, se le solicitó al señor Presidente de la República la renuncia de su cargo, la cual acepto”…

De regreso al asunto del empoderamiento fallido, lo correcto era y es la renuncia,  cuando interna o externamente, se perciben incumplidos los compromisos asignados. Si se le pusiera música, ese episodio posiblemente sonaría como “Fallaste Corazón”, según se le oyó  entre otros al mexicano Antonio Aguilar ( https://www.youtube.com/watch?v=SZC9njtZ5D0 ).  Así sería además, por elemental dignidad, un eventual retiro de estos confines de José Luis Rodríguez Zapatero, después de la desautorización de su método mediador por el lado gubernamental que requirió sus oficios. 

Otra esperada renuncia sería la del propio conductor del régimen bolivariano,  al aumentar evidencias de alteración de resultados de la reciente votación nacional, denunciada hasta por la empresa “Smartmatic”, la cual  es señalada en la calle como el aval de chanchullos electorales anteriores. Dura disidencia manifiesta que disolvería la excusa para legitimar a la fuerza una asamblea nacional constituyente, fuera de la carta magna vigente.
















Ciertamente, el empoderamiento fallido aconseja la renuncia voluntaria o involuntaria  a encargos asumidos, según testimonió en “La Renuncia”  el poeta Andrés Eloy Blanco, el mismo venezolano célebre en el mundo por sus “Angelitos Negros”, recordado oportunamente hoy  a pocos días del 6 de agosto, fecha en que nació en 1896. En dos estrofas de ese poema, Blanco escribió:

“He renunciado a ti. No era posible.
Fueron vapores de la fantasía;
son ficciones que a veces dan a lo inaccesible
una proximidad de lejanía…

He renunciado a ti, y a cada instante
renunciamos un poco de lo que antes quisimos
y al final ¡Cuántas veces el anhelo menguante
pide un pedazo de lo que antes fuimos!



El artículo adosado forma parte de “Experiencias Mayores”, suplemento en el programa “Estamos en el Aire”, a las 4:30 de la tarde, cada sábado, por http://www.radiorumbos670am.com.ve/, en cuya discusión los interesados pueden tomar parte por los teléfonos +58 212 284.04.94 y 285.27.35, o mediante mensajes directos por Twitter, a Josué Fernández, @jodofeal, o aquí en www.comunicadorcorporativo.blogspot.com