Capítulos

29 de enero de 2017

Disculpe el señor Serrat, por Josué D. Fernández (*)



Miles de colas diarias para disputarse lo que quede de alimentos,
medicinas y demás productos esenciales.
En Venezuela se puede comprobar hoy que para vivir “colgado de un barranco,”  no hace falta  “dormir en un pueblo blanco”. Tampoco “dejar la vida” en el Mediterráneo, “tratando de ponerla a salvo”. Desde hace cerca de un quinto de siglo, aquel país visitado por usted de joven en los años setenta y más acá ─aunque poco─, tal vez no lo sepa pero está poblado ahora por mujeres y hombres, niños y ancianos, que sortean como nunca antes su sobrevivencia en cerros y ranchos, o en los barrios de más abajo da igual,  con penurias sin precedentes por escasos e impagables alimentos y ausencia de medicinas, o en las calles con el azote de una delincuencia sin freno. La suerte ha empeorado con la renombrada etiqueta de “Socialismo Siglo XXI”, la cual tal vez haya oído antes.

El único olvido que pasa por estas “callejas” es el de los cabecillas del régimen. El resto escaminar lento bordeando la cañada, donde no crece una flor, ni trashuma un pastor.”

Otra característica particular de la escena caribeña, a diferencia de la de los altos montañosos mediterráneos, es que por aquí nadie se “olvida de llorar”, según el “Observatorio Venezolano de Violencia” (OVV) que estimó (**) para 2016 una tasa de 91,8 muertes violentas por cada cien mil habitantes y un total de 28.479 fallecidos en todo el territorio nacional.” “La violencia se ha incrementado por la ocurrencia de delitos vinculados al hambre como resultado de la imposición de políticas económicas equivocadas que desencadenaron una severa crisis de carestía y escasez de alimentos; el incremento de los linchamientos por la población; y las acciones militares y policiales que emprendió el gobierno nacional con prácticas de dudosa legalidad.”

"Venezuela se ubica en el segundo lugar de los países con mayor violencia letal en el mundo, por detrás de El Salvador, que según las estimaciones del OVV, al igual que en 2015, tendrá una tasa alrededor de los 100 homicidios por cien mil habitantes (el año pasado fue de 103); en tercer lugar se situará Honduras, con una tasa cercana a los 60 homicidios por cien mil habitantes (el año pasado fue de 56)”. De acuerdo con el OVV, al finalizar 2016, Venezuela tendría una tasa de muertes letales 3,6 veces mayor que las de Colombia y Brasil".

Disculpe el señor Serrat, pero el asunto se agrava al encontrar que la riqueza reciente por precios extraordinarios del petróleo  se quedo en pocos bolsillos, muy lejos de los más necesitados. La historia repetida en sucesivos índices de percepción de corrupción de Transparencia Internacional (TI), entre 177 países incluidos en el reporte, Venezuela estaría en el puesto 160, con 20 puntos de 100. De los países latinoamericanos, solo Haití está por detrás de Venezuela, con 19 puntos. Y Somalia, Corea del Norte y Afganistán -con 8 puntos- son considerados los países más corruptos del mundo. Desde que se empezó a publicar el reporte, en 1993, Venezuela siempre ha figurado entre los países considerados más corruptos. Por lo visto, alguien tiene por aquí algo que no le pertenece, y machaca la canción a Santa Rita en son tropical.

Disculpe el señor Serrat, desde este lado del Atlántico le agradeceríamos el inmenso favor de incluir a menudo en sus conciertos, la  excepcional interpretación  que hace usted de la tonada “Sabana” del compositor criollo Simón Díaz (QEPD).  El obsequio podría aderezarlo al principio o al final, contando que la diáspora venezolana recorriendo el mundo, como los españoles durante la dictadura de la mitad del siglo XX, anda en busca del horizonte que le fue saqueado en su tierra, y rechazan el mote despectivo de “sudacas”.  A cualquiera de ellos se le aprieta el corazón... No ver más tu amanecer, ni al cimarrón, ni la mata, ni la garza que levanta. Con el cabresto te dejo, amarrados, mis amores. Gota a gota que te cuente mis penas el tinajero”.







 (**) El informe fue elaborado con datos de fuentes primarias oficiales y con las informaciones de terreno recabadas por grupos de investigación de seis universidades nacionales en los seis Observatorios Regionales de Violencia: la UCAT en San Cristóbal, la UDO en Cumaná, la UCLA en Barquisimeto, la UCAB en Guayana, la ULA en Mérida y la UCV en Caracas.El OVV resalta la censura oficial de información sobre criminalidad y seguridad ciudadana, “ya son trece años en los cuales el Instituto Nacional de Estadística (INE) y el Ministerio para Relaciones Interiores, Justicia y Paz, incumplen con su obligación de entregar a la sociedad la información oficial sobre delitos conocidos por la policía”.
A fin de mejorar la calidad de la información, el OVV solicitó y contó con la asesoría del equipo de Human Rights Data Analysis Group (HRDAG) para certificar los procedimientos empleados.

(*)





22 de enero de 2017

LIBRERÍA DE CIESPAL EN ECUADOR
 INGRESA  EJEMPLARES DE “EVANESCENCIA DE LA IMAGEN CORPORATIVA”

Al  comenzar 2017,  estudiantes y profesionales que así lo deseen podrán encontrar ejemplares de “Evanescencia de la Imagen Corporativa” en la Librería CIESPAL  en Quito, Ecuador,  en su sede de la avenidas Diego De Almagro y Andrade Marín.  La herramienta para abordar problemas de comunicación en las instituciones  es una edición de  la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) de Caracas,  y tiene por autores a Josué  D. Fernández y Carlos Alarico Gómez.
En las fotografías hechas con tal motivo aparece el Coordinador de Publicaciones de CIESPAL, Dr. Pablo Escandón, junto a Josué D. Fenández. Al fondo Milton Sánchez, librero.

A nivel internacional, la edición digital está disponibles igualmente en:





"TRUMPETADAS", por Josué D. Fernández

Sin entrar a considerar sus fundamentos, válidos o no, las huellas predominantes del nuevo presidente de los Estados Unidos están delineadas por polémicas, rencillas, pendencias, quimeras, y cualquier otro nombre que sugiera confrontación hacia adentro o afuera, en el territorio ahora bajo su mandato ejecutivo. Quizás por falta de suficiente potencia inercial, el arranque ya visto se vendría sosteniendo a fuerza de simples golpes de trompeta de advertencia, o “trumpetadas” para hacerle honor al personaje de actualidad con un apropiado neologismo hispano.


En el mejor de los casos, estas trumpetadas carecerían de gran novedad y peligro, al repasar lo escrito hasta el aburrimiento acerca del perro que ladra y no muerde; aunque a su vez podría ser causa de alarma al pensar al contrario en lamentos frescos y antiguos de quienes se recrearon con optimismo en aquel proverbio, y desestimaron  precauciones por creerse  vacunados de rabias irracionales. Pero, en cada continente, en paralelo existe la anécdota inversa del rio que suena y piedras trae.

Sin embargo, un antídoto sólido se hallaría en efecto en naciones libres y democráticas como Estados Unidos por sus contrapesos para frenar arbitrariedades, a diferencia de regímenes personalistas y dictatoriales que anulan a otros poderes públicos como en la Venezuela de hoy. Una referencia histórica encadenada a nuestra tragedia inmediata relata el antiguo precedente del término “pendenciero”, el cual aplica para camorreros y  usurpadores. Se trata de la vida de Enrique II, duque de Baviera, quien pretendió a la fuerza el reino de Alemania en varias ocasiones, secuestró niños, fue despojado de su propio ducado en rebelión que perdió junto con el mando sobre Austria, todo en gordo expediente de sucesivas conspiraciones a finales del siglo X.

Por allá y por acá en esta “tierra de gracia” así bautizada por Cristóbal Colón al reportar su descubrimiento, sobran ejemplos de cómo suelen agravarse los síntomas de pendencieros declarados, a través de sus sostenidos insultos, y provocaciones de conflictos. “Siempre está buscando pelea en lugar de acuerdos”, acotan en la página web definición.de.  Para forzar aterrizajes de los más confiados, a la vez añade que “los pendencieros pueden atacar a otras personas por tener la camiseta de un equipo de fútbol que no es el propio, por escuchar algún tipo de música que no es de su agrado o por evidenciar una ideología que no comparte”.


Apegado a lo sabido o a eventualidades peores, parecería razonable tener en cuenta que alguien con impulso por los actos violentos es muy probable que padezca algún tipo de trastorno antisocial de la conducta y, concretamente, una psicopatía. Las personas con ese perfil padecen un problema psicológico y suponen un peligro para sí mismos y para la sociedad. No significa que todos los pendencieros tengan  trastorno de conducta, a pesar de lo frecuente de actitudes violentas características de alguna patología, según anotan en el espacio digital http://www.definicionabc.com.  Relacionados directamente con la pendencia  se agregarían rasgos adicionales de personalidad tales como irritabilidad,  inestabilidad emocional, ausencia de sentimientos de remordimiento o de culpa.

Para cerrar entre definiciones, finalmente vale mención destacada el origen etimológico del término pendenciero que deriva del latín, concretamente del verbo “pendens, pendentis”, que viene a indicar que algo o alguien “está colgado” o “se encuentra suspendido”. Cuánto tiempo duraría el suspenso es lo que causa mayor angustia, en particular por lo que toca al vecindario venezolano donde pasa de dieciocho años.




 

10 de enero de 2017

¡MEJOR QUE GANAR LA LOTERIA! Trabajar dejaría de ser un castigo.

La globalización y la tecnología están revolucionando el mundo laboral. El experimento que empieza en Finlandia cuestiona el paradigma de trabajar básicamente a cambio de dinero.




La globalización y la tecnología están revolucionando el mundo laboral. El experimento que empieza en finlandia cuestiona el paradigma de trabajar básicamente a cambio de dinero.

 (Publicado en El Comercio de Ecuador, Enero 8 2017, pág. 7, cuerpo Tendencias.)

SI TRABAJAR FUERA OPCIONAL

Los cambios estructurales que provoca la tecnología pueden reducir las opciones laborales
César Augusto Sosa Macroeditor (O)

Es una propuesta para reducir las desigualdades, la pobreza, la falta de oportunidades laborales. También es una forma de minimizar los efectos de la globalización o de compensar a las personas que se quedaron sin trabajo porque no lograron avanzar al ritmo de la tecnología.
Esa propuesta también busca afinar la idea del Estado del Bienestar, donde todo ser humano consigue satisfacer sus necesidades mínimas. Y para alcanzar ese objetivo existe la oferta de entregar una renta básica universal (RBU) a los ciudadanos. La idea no es nueva pero está ganando adeptos alrededor del mundo, sobre todo a medida que aumentan el número de desplazados por el ingreso de la robótica y la inteligencia artificial. 

La renta básica universal es una asignación monetaria incondicional a toda la población solamente por el hecho de existir, de estar viva. Para acceder a ella no se necesita demostrar nada, pues tienen derecho tanto pobres como ricos, trabajadores o desempleados, religiosos o ateos, blancos, negros o amarillos.

Esta propuesta se puso en marcha este mes en Finlandia, a manera de experimento. Ha despertado interés internacional porque se trata del primer país del mundo que ensaya a nivel nacional la posibilidad de conceder una renta básica a sus ciudadanos.

A partir del 1 de enero, en Finlandia, 2 000 personas recibirán en sus cuentas bancarias y durante los próximos dos años, una renta básica de 560 euros, libres de impuestos. Los beneficiarios de este experimento son personas de entre 25 y 58 años, seleccionados aleatoriamente entre 175 000 habitantes de todo el país y que percibían algún tipo de subsidio por desempleo.

Para los responsables de este ensayo, el objetivo principal es modernizar el sistema de seguridad social para beneficiar a los sectores más desfavorecidos. Por eso, al final del experimento, es poco probable que la medida tenga una aplicación generalizada. La razón: dar 560 euros al mes a todos los ciudadanos es demasiado caro para el Estado, dijo a la agencia Efe la responsable jurídica de la Seguridad Social de Finlandia, Marjukka Turunen. Sin embargo, cree posible que pueda aplicarse a ciertos grupos de personas con bajos ingresos.

De hecho, el grupo de expertos que diseñó este ensayo propuso que se extienda a partir de 2019 a otros grupos, como los estudiantes, los trabajadores autónomos y los empleados a tiempo parcial, aunque el Gobierno aún no se ha pronunciado sobre esta posibilidad.

La idea de contar con un ingreso mínimo sin necesidad de trabajar puede generar diversas reacciones en una sociedad. Unos creen que sería el mundo ideal, ya que las personas no tendrían ninguna justificación para hacer lo que realmente quieren, ya que no deben preocuparse de trabajar para llevar el pan a la casa.
Incluso cambiaría algunos conceptos religiosos arraigados, donde el salario o cualquier remuneración está íntimamente relacionado al esfuerzo de las personas: "Te ganarás el pan con el sudor de tu frente...".

En un mundo que camina hacia la automatización del trabajo y donde los robots se encargarían de hacer tareas simples y complejas, es fácil creer que los humanos pueden disponer de más tiempo libre para cumplir todos los deseos postergados de quienes se lamentan de pasar demasiado tiempo en la oficina.

Bajo ese escenario, por ejemplo, las personas podrían pasar más tiempo con su familia, con los amigos, podrían dedicarle más tiempo al deporte, a leer libros o simplemente a ver las estrellas y filosofar.

Para que eso suceda hay que asegurarse que alguien trabaje. Y los robots pueden cumplir perfectamente esa tarea. En la actualidad ya se los encuentra en el mundo laboral, en las fábricas ensambladoras de autos, en los 'call center' y próximamente en los vehículos autónomos, que desplazarán a los taxistas y al mismo Uber.

En Japón, la aseguradora Fukoku Mutual Life ha reemplazado 34 empleados de oficinas por un sistema de inteligencia artificial que calcula los pagos a los asegurados, según una nota del Diario El País de esta semana. Cerca de la mitad de los trabajos en Japón podrán ser realizados por robots en el 2035, señala un informe del Instituto de Investigación Nomura del año pasado.

La renta básica universal parece adelantarse a ese escenario, pero también pudiera mejorar las condiciones laborales en la actualidad. Si toda la gente dispusiera de un salario mínimo, podría elegir no aceptar los trabajos mal remunerados. En un artículo de la revista española MIT Technology, la investigadora del Instituto para el Futuro y el Instituto para la Nueva América en California (EE.UU.) Natalie Foster, dice que nadie tendría que ser adicto al trabajo solo por el temor a no tener nada en caso de dejarlo. Según este punto de vista, aumentarían los sueldos, la igualdad económica y la felicidad.

Pero ese mundo que parece ideal también tiene sus detractores, pues el pago de un salario sin ningún condicionamiento puede fomentar la pereza, la vagancia y sobre todo sería una carga impagable para los Estados.

De eso están conscientes los suizos, quienes el domingo pasado, en un referéndum, rechazaron la propuesta de introducir una renta básica de 2 250 euros mensuales para todos los adultos que vivan en este país.

Un 77% de los votantes dijo no a una iniciativa que nació del propietario de un café en Basilea, Daniel Haeni, quien consiguió poner a votación su propuesta bajo el sistema de democracia directa suizo, generando así un debate sobre el futuro del trabajo en un momento de creciente automatización.

Iniciativas de este tipo se han puesto en marcha en varios países, pero no a escala nacional como en Finlandia.

A partir de este mes empezará un experimento de dos años en Holanda, donde los ciudadanos de Utrecht y otras ciudades cercanas recibirán USD 1 000 al mes.

Asimismo, en la primavera boreal de este año, en Ontario (Canadá), se implementará un plan piloto de renta básica universal que demandará USD 18 millones. Según una publicación de la BBC, Canadá ya ha sido escenario de uno de los experimentos más grandes y ambiciosos en Norteamérica sobre este tema. En 1974 los 10 000 habitantes de una pequeña ciudad de agrícola llamada Dauphin recibieron pagos mensuales incondicionales. El experimento no duró los cuatro años planeados pero cuando analizaron los datos recogidos, encontraron que el resultado era prometedor.

Asimismo, en Alaska, desde 1982, existe una renta básica universal parcial llamada Alaska Permanent Fund. La cantidad que recibe cada uno de sus 700 000 habitantes varía cada año y en el 2016 fue de USD 1 022 mensuales.

El experimento en Finlandia es el más ambicioso de este tipo y pondrá a prueba a sus ciudadanos. Las autoridades quieren comprobar si la renta básica anima a los participantes a buscar trabajo o a emprender, aunque los críticos auguran que la gente se volverá más pasiva por recibir 560 euros gratis todos los meses.