Capítulos

14 de octubre de 2017

“Sacrificios”

Desde afuera de Venezuela, distintas voces autorizadas recomiendan “Sacrificios” para hoy, porque resulta demasiado raro que pueda existir un país donde se convoca a elecciones oficiales a nivel nacional, y faltando pocas horas para comenzar las votaciones se cambian los locales tradicionales, se reduce el número de mesas, se aleja a las personas de su dirección de habitación, y hasta el último minuto se añaden más condiciones desfavorables, y hasta se trata de confundir al electorado con la forma de seleccionar correctamente  a los candidatos, para propiciar votos nulos entre los que persiguen la plena restauración de reglas claras de convivencia.

En la víspera del propio acto de la votación, las previsiones apresuradas  se manifiestan en diversas acciones, ante el presagio de una dura jornada con retrasos deliberados en la mañana para iniciar el proceso, apagones de las máquinas electrónicas a lo largo del día, extensión injustificada de plazos para crear desconcierto, y actividad extrema de la fábrica de rumores en contra de los ciudadanos que esperan en las  filas para cumplir con su deber de votar. Los pertrechos ciudadanos para superar el reto se cuentan en asientos portátiles, sombrillas para el sol, panecillos rellenos para el hambre, agua para calmar la sed, y mucha paciencia. 


En el 2014, el músico y compositor Neguito Borjas, reunió a Francisco Pacheco y a Iván Pérez Rossi, en un tema gaitero para expresar el deseo de una “Patria Entera”, el cual ahora se renueva votación tras votación, con favorables saldos sucesivos de menos espacios para vivir confinados a dos mitades. A propósito de la importante cita de mañana, de seguida el valioso trío mencionado, con sus famosos acompañantes de “El Gran Coquivacoa”:



El “Sacrificio” es percibido corrientemente como algo muy doloroso, aunque también produce buen sabor cuando llama a acciones como dejar de ver a un país partido en dos mitades, a favor de una patria entera donde caben todos. Con intenciones parecidas se mencionan los sacrificios que ocurren en los deportes de equipos, entre los que seguramente está por verse un catálogo completo durante la temporada venezolana de beisbol profesional, recién inaugurada. 

Entre las jugadas con comentarios especiales de los narradores de los partidos de beisbol, en las diferentes ligas mundiales se escucha con frecuencia de los llamados “Fly de Sacrificio” para anotar carrera, o “toques de sacrificio”, también toque sorpresa para hacer avanzar a un hombre en base. Sin embargo, los bateadores de estos tiempos están formados físicamente para batear lejos, y hasta anticipar los lanzamientos de los “pitchers”, con ayuda de los “coachs”,  y esa táctica se encontraría en desuso. La temporada pasada hubo 1.025 toques de sacrificio en las Mayores, comparado con 1.667 en 2011. El promedio de .21 toques, por partido en 2016 fue el más bajo en la historia del béisbol, según el portal de estadísticas Baseball Reference.

"A muchos managers no les gustaría desperdiciar “outs”, y consideran que el toque es un out desperdiciado", según el coach de primera base de los Filis, Mickey Morandini. Los bateadores intentan poco avanzar corredores mediante toque de bola.

Lo que sí permanece como la gran fiesta de un juego de beisbol, es la algarabía en el estadio cuando la bola se pierde de jonrón, la cual fue bien representada por el poeta, profesor y recordado amigo Jesús Rosas Marcano, en su composición de “Botaste la Bola”, que se convirtió en motivo de baile en la voz de Francisco Pacheco, y el conjunto “Un solo pueblo”:


Otra forma clásica de sacrificio se halla en el juego de ajedrez que, de acuerdo con apuntes leídos a los  especialistas “consiste en un movimiento que entrega una pieza a cambio obtener una ganancia táctica o una compensación posicional de otra forma. Un sacrificio también puede ser un intercambio deliberado de una pieza de ajedrez de más valor por una pieza contraria de menor valor (por ejemplo, una torre por un caballo)”.

Cualquier pieza de ajedrez, excepto el rey, se podría sacrificar. Como los jugadores normalmente intentan mantener sus propias piezas, ofrecer un sacrificio puede ser una sorpresa desagradable para el contrario, poniéndole en dudas y haciéndole gastar mucho tiempo intentando calcular si el sacrificio es válido o no para aceptarlo. El sacrificio de dama o una cadena de piezas añade más sorpresa y tales partidas pueden ser premiadas.

Normalmente el sacrificio inicia una combinación que puede acabar en mate, la ganancia de una pieza o al menos la recuperación de la pieza sacrificada. No obstante, existen sacrificios puramente posicionales, es decir, se sacrifica una pieza por poner nuestras piezas en las mejores casillas del tablero.

El parecido de los sacrificios descritos con situaciones de actualidad lucen bastante más que simple coincidencia...

El artículo adosado forma parte de “Experiencias Mayores”, suplemento en el programa “Estamos en el Aire”, a las 4:30 de la tarde, cada sábado. Breve espacio editorial ligero, con música a propósito del asunto que trata, y  a veces con gotas de humor.  Por http://www.radiorumbos670am.com.ve/, en cuya discusión los interesados pueden tomar parte por los teléfonos +58 212 284.04.94 y 285.27.35, o mediante mensajes directos por Twitter, a Josué Fernández, @jodofeal, o en www.comunicadorcorporativo.blogspot.com






7 de octubre de 2017

“Verdades borrachas”

Las “Verdades borrachas” serían producto de abusos del alcohol -o de drogas peores-,  bastante frecuentes  en un mismo trance cuando la realidad atormenta al individuo, y estalla en su cuerpo.  En efecto, nadie se libra de los riesgos del consumo peligroso de alcohol, ni de borrachos fastidiosos que dirían lo que piensan; si bien por los altos precios del aguardiente en las licorerías venezolanas,  no incluiría a los pobres que se hallarían lejos del lujo de los pecados de la ebriedad, al tratar de evadirse de la falta de comida, medicinas; de que el dinero vale mucho menos de un día para otro, y de que tampoco alcanza para ahogar los despechos.

Cualquiera nota en la calle que la escasez de licores es rara en bares y restaurantes finos, o en estantes o vidrieras con llave para la exhibición de botellas importadas de escocés, champaña, vino, o de los nacionales rones y cervezas, igualmente en las nubes. Es de suponer que el gasto en bebidas alcohólicas, en estos tiempos de hambruna, es con dinero ganado con poco esfuerzo, resultaría barato con divisas “enguacaladas” a diez bolívares por dólar, o por contrabando en aduanas de “boli-puertos” y “boli-aeropuertos” de tránsito libre para  funcionarios revolucionarios de “medio pelo”.

Reconocer a gozones en la rasca bolivariana es fácil porque la borrachera es imposible de ocultar –tampoco el dinero–, a pesar del aguante que dicen tener algunos. Hay demasiadas señales que delatan a los borrachos, y borrachas: voz gangosa, arrastrada y atorada, repetidas impertinencias, hipos, náuseas, echarse encima el líquido, y el desplome final, por los meneos de los “Cuerpos Cobardes”,  según el autor de “La Pea”, escrita por el carupanero Cruz Joaquín Alfonzo Díaz, e imperecedera en la voz de Gualberto Ibarreto:


Entre paréntesis, aunque a veces dan risa, los excesos de alcohol no son asunto de guasa,  y de allí que la Organización Mundial de la Salud, advierte que el mismo “encierra riesgos o consecuencias dañinas” de orden físico, mental o social, cuando sobrepasa los límites recomendados por autoridades sanitarias o los establecidos por la ley. Entre los abusos extremos  constan la  gran amenaza de conductores de automóviles en estado de ebriedad, sumado al daño social como el de mayor preocupación general, debido a que los efectos del alcohol llevan a maltratos a mujeres, niños, adolescentes, adultos jóvenes y mayores, y hasta a pueblos enteros como víctimas de dictaduras en permanente estado de alucinaciones.

Parecido a resacas de fuertes y continuadas intoxicaciones etílicas, en Venezuela se repiten cada dos por tres las comedias de conspiraciones de la oposición, para reírse también a no ser porque a menudo anuncian lamentables aumentos de persecuciones, de presos políticos, y de torturas para arrancar confesiones, o para forzar delaciones de supuestos enemigos. En la semana que termina, se montó una nueva denuncia de plan terrorista de sabotaje de servicios públicos, previos a los comicios electorales de este 15 de octubre, al igual que antes de las elecciones municipales de 2013 y las parlamentarias de 2015. Para el momento de las denuncias viejas y las de ahora, los servicios oficiales de inteligencia no presentaron pruebas, quizás  pendientes de una lista completa para encarcelar a dirigentes opositores de  mayor arraigo popular.

El país ya viene cansado de cuentos malos de borrachos, con sus vértigos y migrañas prolongadas,  a partir de 2002 con los pistoleros de puente “LLaguno”, armados por la tiranía y pillados por la prensa disparando a una manifestación pacífica, para un total de 19 fallecidos, y 114 heridos. El Alto Mando Militar anunció luego la renuncia solicitada al Presidente, y siguió el enredo de novela de un supuesto contra golpe militar para llenar el vacío de poder, y otro contra-contra  para la restitución del renunciado.

De muy poca seriedad esa historia que parece sacada de una espectacular borrachera, justificada además con premio a los agresores de puente “Llaguno”, mientras los agentes que resguardaban a los manifestantes para evitar más muertes y heridos, terminaron en cambio sometidos a largas condenas, por el delito bien documentado, pero de los pistoleros hechos “héroes de la patria”. 
Desde entonces son comunes las sentencias de tribunales, fiscales, servicios de inteligencia, militares, autoridades policiales y carcelarias, a las órdenes del poder central, que dejan boquiabierto al público con sus veredictos, o falta de ello,  que perciben preparados “en ollas” por un descomunal súper-combo,  el cual imitaría el comportamiento de la “banda borracha”, según se escuchaba en ritmo de “Los Tropicales”:

Haciéndose los locos de los daños causados, como es frecuente en los borrachos que nunca se acordarían de su mala conducta, el vicio repetido es el de culpar a la oposición de cuanta cosas se les ocurra, asesinatos en sus filas como la de Danilo Anderson, o hace poco de Robert Serra, invasiones de paramilitares bautizados “paracachitos”,  y de las aun frescas protestas pacíficas, formando un conjunto que termina satanizado tarde y temprano, con calificación de terrorismo y conspiración. 


Bajo la tiranía de la falsedad son miles las familias venezolanas que sufren por la muerte en calabozos de su parientes, de las enfermedades agravadas y por las heridas causadas en prisión, de la privación de libertades y derechos políticos de líderes notables como Leopoldo López y Antonio Ledezma, exilios forzados como los de la Fiscal General Luisa Ortega, o de los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia juramentados en la sede de la Organización de Estados Americanos(OEA), entre otros casos del abultado expediente bolivariano.

 En especie de gigante “Fiesta de Blas”, montada aquí para acosar a la población  que quedó fuera del sarao, el resumen es de “44 % de las autoridades municipales adversas al Ejecutivo que han sido destituidas de sus cargos, están en prisión, tienen orden de aprehensión, prohibición de salida del país, fueron despojados de sus funciones o inhabilitados”.

Desde afuera, Luis Almagro, secretario general de la OEA, informa la certificación de  la última lista de presos políticos en Venezuela, provista por el Foro Penal Venezolano. 487 personas siguen detenidas por razones políticas. 6. 983 individuos continúan n sometidos a procesos penales bajo condenas cautelares. 391 de los presos políticos han sido distribuidos en 16 estados diferentes siendo Zulia (103), Aragua (73) y Distrito Capital (41) los de mayor concentración. El catálogo lo completarían 96 presos políticos que se encuentran bajo arresto domiciliario.

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30 de septiembre de 2017

“Un toque de locura”

Semejante título  parece cuadrar con el desespero de muchos para enfrentar la tortura que empuja a Venezuela hacia un gran asilo de locos, probablemente con la inspiración del fallecido psicópata Edmundo Chirinos, quien fue destacada pieza en la importación del castro comunismo cubano, entre otras de sus dolorosas proezas.  La herencia de Chirinos recoge violaciones y muerte de paciente en su consultorio médico,  y también el entrenamiento de seguidores, quienes dotados de igual cinismo al de su mentor, serían ahora las fichas superiores en el diseño y puesta en práctica de  políticas de esclavización del pueblo, a través del “plan de la patria” de la llamada “revolución bolivariana”.

El recetario de inspiración psiquiátrica más evidente para tratar la rutina de los venezolanos, pasa en principio por imponer la asfixia de los enfermos adultos, adolescentes o niños, por falta de medicamentos; y a escudriñar bolsas de basura para hallar alimentos al alcance general, debido a sus altos precios y escasez.

Los desajustes emocionales cada vez más comunes ante esos cuadros de miseria, quizás guardan triste parecido con los del personaje “María Antonia”, creado por José Ramón Villarroel, “El huracán del Caribe”, y lanzada a la popularidad en el debut de Gualberto Ibarreto:

Del "Elogio de la Locura de Erasmo de Roterdam,
a 500 años de su publicación
Para los que se salvan de aquella terapia de choque, el tratamiento de enloquecimiento inducido tiene varias presentaciones, según el grado de importancia del segmento de la población como obstáculo en los planes de la dictadura.  




A los que dan la cara alegando representación de una resistencia pacífica, la tiranía les marea con diálogos que nunca llegan a producir resultado concreto hacia adentro, a pesar de convocatorias en cadenas de radio y televisión con sonrisas de avisos de crema dental desparecidas, bendiciones de la Santa Sede; de gobiernos acompañantes, aunque en especial de mercenarios simpatizantes, miembros del cártel de opresores ideológicos internacionales. Al final, la banda de enemigos de los pueblos libres, con intromisiones extranjeras añadidas,  cumple el encargo de debilitar a los frágiles liderazgos de opositores locales, quienes entonces se enredan con acciones  y omisiones desarticuladas, al tratar de convencer sobre el por qué mantienen la fe en métodos civilizados, frente a ataques claramente salvajes. El lamentable resultado es la división de opiniones entre unos que ratifican apoyos, y otros que lo retiran,  y ambos coinciden en creer que la razón está de su lado, con desmedidos insultos y descalificaciones, que van y vienen.

Para bloquear caminos remanentes con trampas adicionales para todos los venezolanos democráticos, una nueva versión del juego del gato y el ratón se lanzó simultáneamente desde el laboratorio  para propagar demencia colectiva. Los medio-sanos mentales después del cuento del diálogo, tendrían que tragar de seguida el veneno encapsulado en elecciones de gobernadores de estados,  como mandato de una asamblea nacional constituyente (“ANC”), instalada de forma ilegal, y  tras votaciones fraudulentas, con denuncia calificada de “Smartmatic”, su anterior operador de las máquinas electrónicas. Pero,  con la mayor desvergüenza,  la decisión fue asumida de inmediato por el árbitro electoral, el cual ignoraba convenientemente los plazos de otras consultas previas como el referendo revocatorio del mandato presidencial, o la simultaneidad de las renovaciones de asambleas legislativas, alcaldías y concejos municipales. Con la sangre fresca de estudiantes muertos en protestas callejeras por más de 60 días, los políticos de oposición voltearon esa página rápidamente, y entraron de lleno a buscar cargos públicos que, de ganarse y no repetirse el fraude, correrán el riesgo del desconocimiento de la  “ANC”, como ya figura entre sus amenazas sin ningún tipo de freno, y el completo respaldo del “Tribunal Supremo de Justicia” (TSJ). 

Más golpeados que “pocillo de loco”, los militantes partidistas de oposición, discuten todavía la mejor oferta para el país, porque no es fácil cuando las cosas se repiten y van de mal en peor. Para casos así, no obstante, en un plano distinto pero equivalente,  el compositor español Manuel Alejandro dejó escrito un “toque de locura”, que interpretó el venezolano José Luis Rodríguez “El Puma”.


En busca de acomodos urgentes, en medio de las situaciones que provocan  locura en Venezuela, hay quienes insisten en ir a  votar para demostrar lo ya demostrado de que la tiranía no cuenta con apoyo popular, y además que valdría la pena el poner la mejilla a la siguiente bofetada, con la esperanza de que ese sacrificio tenga  minucioso escrutinio y reconocimiento mundial.

Sería cuestión de reflexionar con cabeza fría para escoger entre esa y una opción diferente de la misma Biblia. En efecto,  en Lucas 6:29 se lee que "Al que te hiera en la mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite la capa, no le niegues tampoco la túnica”.  Sin embargo, en el Sermón de la Montaña, según Mateo 7:6, Jesús advirtió  “No den las cosas sagradas a los perros, no sea que se vuelvan contra ustedes y los hagan pedazos. Y no echen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen.”

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23 de septiembre de 2017

“Gatos en la Oscuridad”

Desde Argentina hasta Estados Unidos, y hacia el este hemisférico en Europa, se regó la noticia en medios particularmente iberoamericanos, impresos y audiovisuales, sobre el “Plan Conejo” anunciado la semana pasada en República Bolivariana, territorio bajo dominio del castro comunismo cubano, por encima de década y media. Entonces, manteniendo la tradición de origen de los discursos charlatanes, para públicos de frentes muy cortas, el “plan conejo” vendría a ser la solución que ofrece el régimen para la falta de alimentos que azota a Venezuela.


Como ha sido revelado y fácil de suponer además, el “plan conejo” no sería otra cosa que sustituir la incapacidad gubernamental para gestionar los alimentos fuera de su alcance y de la población en general, obligando  a los venezolanos a la crianza, sacrificio y consumo masivo de esas especies, hasta ahora simples mascotas infantiles en este país.

De poca advertencia igualmente ha sido, la conocida costumbre de hacer pasar la carne de gatos por la de aquel animalito herbívoro,  que seguramente favorecerá la venta  de pinchos asados pero de felinos callejeros. De la noche a la mañana son menos los gatos que se ven rondando por plazas y edificios, y se dice que han ido a parar desde ya a los frigoríficos, o se hallan escondidos, tal “El Gato en la Oscuridad”, según  el tema que popularizó  el brasilero Roberto Carlos, tras el triunfo en el festival de San Remo, en 1968:



El lado positivo de la trama del “plan conejo”, sería su contribución  por carambola al exterminio de los gatos de la calle,  un problema de salud y ornato público provocado por generosos voluntarios en la siembra de jardines de estos animales en medio de lugares de gran tránsito en la ciudad. Así como se puede ver en los alrededores del edificio “Parque Cristal”, en Caracas,  supuestos protectores de la fauna  abandonan allí a machos y hembras para que sean otros quienes se encarguen de alimentarlos, de limpiar malos olores y excrementos, y de soportar su reproducción  hasta niveles de indeseable y desbordada invasión.  La tendencia se propaga igualmente a las áreas comunes de muchos edificios residenciales, y se hace habitual el dejar a sus crías recién nacidas a las puertas de apartamentos y casas, tratando de imponer la crianza involuntaria de la especie a gente que no comparte esos gustos, y quizás preferirían dejarlas perecer  a merced de la intemperie y de enemigos naturales, en el mismo sitio escogido por los falsos y desalmados bienhechores.

Sin duda, la situación provoca disgustos ciudadanos por la desconsideración de forzar encierros animales, con abusos de los protectores de gatos contra los que no comparten su línea benefactora. Mayor y  mejor impacto tendría la  reorientación de esos esfuerzos a la atención de niños necesitados, concentrados a cualquier hora cerca de panaderías, en todo el territorio nacional.

Por ahora, los encierros de felinos domésticos se mantienen fácilmente visibles como signo añadido de la revolución bolivariana, que venía apenas identificada por la hoz y el martillo que le fue tatuada en la cuna por el castro comunismo cubano.   Sin embargo, en lo que respecta a los gatos, estos se hallarían de susto, por el peligro que representa el “plan conejo”, y de allí que estén en creciente abundancia los que andan escondidos en la oscuridad. Por esos caminos de poca luz,  así mismo se ocultarían  graves episodios de  gatos encerrados, que empiezan a enumerarse en la prensa extranjera a raíz de las sanciones financieras de Estados Unidos a los altos funcionarios  complicados con el manejo transparente de las riquezas públicas venezolanas.





En España ya se habla de los nuevos ricos venezolanos,  que desde allí se enlazan en puente aéreo con sus posesiones en “La Romana” en República Dominicana; mientras que en Norteamérica  ya estarían congelados cientos de millones de dólares sin demostración de proveniencia de loterías o herencias familiares. ¿Cómo lo hacen?...es la pregunta que cabe con la ayuda del tema escrito por el puertorriqueño Raúl Marrero, e interpretado por la orquesta de su paisano Tommy Olivencia, y su cantante Frankie Ruiz:

De acuerdo con una nota leída en el semanario “Quinto Día”, “cada día son más los venezolanos investigados por lavado de dinero en Estados Unidos, y en especial Miami y New York. Las últimas pesquisas concluyeron con el cierre de 52 cuentas en bancos como Wells Fargo, East y City, porque sus propietarios no lograron convencer sobre el origen de los reales. Hay entre los sospechosos ex funcionarios, o familiares de los funcionarios, así como particulares que aparecen como testaferros. En Miami el 50 por ciento de transacciones inmobiliarias de compradores o constructores de inmuebles, enfrentan investigaciones. En Houston, Texas, hay varios procesos abiertos y por abrirse. Hay investigados adicionales en las llamadas Islas del Caribe”.

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16 de septiembre de 2017

CONSERJES DE POSTÍN

Al menos en Venezuela, es casi total la extinción de plazas para nuevos empleados  que se ocupen del cuidado, la custodia, limpieza y llaves de un edificio o establecimiento. En oposición a lo que dice el diccionario de la palabra conserje, el castro-comunismo cubano reinante abolió ese oficio en este país, al cambiar tal denominación a la de un genérico “empleado residencial”. Así, también les asignó a aquellos llamados conserjes de antes un horario de oficina, y quedaron eximidos de cumplir con sus obligaciones tradicionales fuera de esas horas, incluso con pago de sobretiempo, el cual solo procedería por aceptación voluntaria.  De esa forma, los conserjes del pasado delegaron, sin menoscabo de sus antiguas reivindicaciones,  el grueso de responsabilidades a sus empleadores, propietarios de oficinas o apartamentos, pero manteniendo las exigencias de alojamiento, muebles básicos de cocina, pago de servicios de agua, luz, teléfono y otras costosas dotaciones.


Con características parecidas de atraco a la luz del día, también la presidencia de la república bolivariana se agregó el beneficio de la golilla de los conserjes de postín, y ambos ya se han vuelto prácticamente inútiles, innecesarios, y una estafa a la que habría que poner fin. 

Vale prestar atención a otros serios maltratos de la revolución bolivariana, a través de la destrucción de  fuentes de trabajo para los pobres sin estudios, pero dotados ahora de leyes y aumentos salariales continuados que hacen prohibitivo el darles empleo;  limitados además por la falta  de oportunidades en empresas expropiadas;  o por la sustitución de mano de obra por extranjeros a los cuales se le entregan las riquezas nacionales por afiliaciones comunistas.  Un conjunto que se suma a  otras lamentables razones para añadir a la cadena de  “las cosas que me alejan de ti”, de Gian Franco Pagliaro, popularizado por Héctor Cabrera, en los famosos años de protesta de los ‘60 y ‘70.


La eliminación de las conserjerías en la mayoría de condominios privados ha resultado un hecho natural, y hasta fácil, pero al quedar desocupadas únicamente. Entonces se sustituyen por terceros que hacen esas tareas por contrato, a mucho menor costo total, y sin riesgos de denuncias y demandas laborales por maltrato en caso de supuestas violaciones de las prerrogativas otorgadas. Muy difícil eso sí, ha resultado la aplicación de la sustitución de rigor de quien se encuentra al frente de la “conserjería de postín mayor” en el palacio presidencial bolivariano, sin ocuparse de asuntos importantes para el pueblo, a pesar de   sacarle sueldos y viáticos sin control al presupuesto nacional, y solo goza de  prebendas y ningún deber u obligación que cumplir, y mucho menos por la que deba rendir cuenta.


 Al romperse el equilibrio entre los derechos de los patronos y  los de los trabajadores,  con un enmarañado judicial parcializado que se suponía  que protegería a los débiles, el efecto real es que cada vez son más  los que quedan en la calle, a penas con una pequeña ayuda del régimen, que les obliga a  registrarse con cédulas especiales, pagar con adhesiones a manifestaciones pro gobierno,  y demostrar su voto  incondicional en cualquier consulta electoral que pueda darle lustre de apertura a la tiranía.

Paralelamente con el desempleo en los distintos niveles de la clase trabajadora, provocado por la salida de dueños de empresas grandes y pequeñas asfixiadas por medidas ajenas a la elemental rentabilidad de los negocios; ese vacío también se siente en las escuelas universitarias en la especialización de derecho laboral, donde desaparecen las solicitudes de ingreso de estudiantes, porque ellos saben de antemano que ese saber tampoco es indispensable, ante la gran posibilidad de perder todos los juicios que le encomienden, dentro de la interminable guerra contra los emprendimientos privados, que harían grande la economía del país.









Desde luego que, al encontrarse en desuso el derecho laboral, igualmente se puede sospechar que el sentido de justicia desapareció de otros tribunales y de las cortes supremas que atenderían apelaciones a instancias superiores. La carta fundamental del país, o Constitución Nacional se usaría  para barrer  el piso, y simultáneamente se acabaría con el justo imperio del derecho constitucional.

Venezuela ya no tiene recursos válidos para terminar con los abusos en general, y muchos menos con los del “Conserje de Postín Mayor”,  recientemente envalentonado por despropósito de una ilegítima “asamblea nacional constituyente”, surgida de elecciones fraudulentas.  En la onda de la protesta musical al principio del suplemento de hoy, el broche de cierre le toca a “Aleluya”, en la versión del venezolano Alexis “Cherry”  Navarro, fallecido en plena juventud.


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