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19 de octubre de 2016

INDIGENCIAS, por Josué D. Fernández (*)

Existen otras indigencias realmente obscenas que merodean al régimen de República Bolivariana (“RB”), y cuyas secuelas serían ciertamente peores a la de  los desposeídos  que sobreviven en basureros, visten de harapos o  duermen tirados en aceras, por falta de medios para alimentarse, para vestirse etc.  Se refieren a las que todavía no tienen registro en diccionarios, pero que sobresalen por ausencia de recursos cerebrales y mentales en pusilánimes actuaciones públicas de funcionarios oficialistas.

La indigencia tal cual la teníamos entendida ha perdido importancia como asunto de la “Suprema Felicidad del Pueblo” -para la propia viceministra-, y ese lugar tal vez se llenaría con su visible carencia de criterio para sugerir y emprender soluciones al problema. Esos síntomas de descomposición del país se podrían ignorar debido a la enfermedad del régimen de menospreciar cuanto sale de sus intereses de perpetuidad, y de allí que la existencia de indigentes “es normal en épocas cercanas al mes de diciembre, por lo cual no debe crear ninguna alerta en la población". 




Tristeza es la que abunda al percatarse de la gravedad de la indigencia, cuando a los casos de adultos se agregan los más vulnerables de niños y adolescentes. En noticia de “El Universal” se recogieron declaraciones de Leonardo Rodríguez, director de la Red de Casas Don Bosco, quien explicó que han alertado de esta situación a la Defensoría del Pueblo sin obtener respuestas. "El Estado pretende invisibilizar el problema. Estamos frente a un caldo de cultivo para las drogas, la explotación sexual y la delincuencia".

La miseria extendida a deficiencias cerebrales y mentales se ha convertido en sello bolivariano, siempre de mezquindad extrema, como contraparte  a todo evento que amenace su totalitarismo comunicacional, y su pretensión de dominio  del pensamiento colectivo supeditado a su línea ideológica castro-comunista. La anomalía se ha repetido con la designación como Cardenal del obispo venezolano Baltazar Porras, en gesto del Vaticano bajo la conducción del Papa Francisco, que extrañamente designa dos de estos máximos prelados con una misa nacionalidad.

A falta de tobo sirve el  micrófono
El regocijo que produjo en los católicos venezolanos esa deferencia,  como corresponde en la cartilla revolucionaria merecía sabotajes desde distintos flancos. Así se emprendieron ataques que requirieron la intervención de la Comisión Episcopal en un comunicado que expresó: “Deploramos y repudiamos la escena triste, y carente de toda ética profesional y de todo sentido de ciudadanía, protagonizada por el diputado a la Asamblea Nacional, el Sr. Hugbel Roa, quien de forma soez y negando la verdad, se expresó públicamente de manera ofensiva y calumniosa contra Mons. Baltazar Porras y contra el Cardenal Jorge Urosa, Arzobispo de Caracas, lo que implica también descalificaciones al Papa Francisco”.

El catálogo revisado de indigencias probablemente encontrará nuevas entradas después de las navidades, cuando también se hará normal el hallar disfraces de indigentes en carnaval, y en todas las festividades sucesivas. Igualmente, las indigencias crecerán con las descalificaciones continuadas que brotan  de forma natural de cerebros y mentes menguados.



Apostilla de Luis Raul Villamizar Baptista (Octubre 24, 2016):

  "Indigencias" solivianta nuestros ánimos. ¿Cómo no hacerlo si existe un régimen (el que acogota nuestro país) que, tal como lo bien expresas, "invisibiliza" los miserables y las miserias que merodean nuestra cotidianidad? Un régimen socialdemócrata, como el de los países nórdicos europeos, o liberal, como el de Estados Unidos, toma en cuenta los índices de indigencia y trata de establecer políticas que la reduzca dramáticamente, pero no trata de esconderla. Sucede en muchos regímenes que viven de la retórica y de la declaración, pero que no producen políticas (de "policy") que impacten a la comunidad. Josué, en consecuencia, manifiesta que un régimen como el de Maduro, que quiere volver invisible cualquier problema que su incapacidad no puede resolver, es un régimen enfermo. Me hace recordar la obra "El Continente Enfermo" de César Zumeta, el famoso pensador positivista venezolano del S.XIX y XX, quien dice que nuestros países latinoamericanos "están enfermos de debilidad ". Tan débiles que el gobierno y su gente es incapaz de ver "las indigencias" que sus políticas (o su omisión de políticas) generan y que traen, metastásicamente, otras indigencias".


Comentarios:


[10/21 8:24 AM]Héctor Maduro Ghersy
Buen día Querido Hermano Josué ...regocijado de vuestra pluma al lado de un sentimiento original en el acontecer de esta tragedia ... Es la antesala helada de la maldad enquistado en lo indeseable, sólo combatible con la Sabiduría del Creador ,la Fuerza de la constancia y la Belleza de la contundencia usada en una sola movida que dará el jaquemate situacional en gestación ...Dios nos ayude . Nada celebro sólo me anima RESISTIR  hasta ver el final de esta indigencia vestida de Poder ...Fuerte abrazo a todos .Salud

[10/21 8:37 AM] Geronimo PANTOJA: Buenos Días Josué un gran saludo para ti y a tu Sra esposa; indudablemente tu artículo además de excelente, refleja una situación deplorable que lamentblemente estamos viviendo y el Edo no toma las acciones correspondientes para  solucionarlo. Un fuerte Abrazo.

[10/21 8:40 AM] Geronimo PANTOJA: Esta  claro y es aunque existan muchos incrédulos CASTRO COMUNISMO PURO.[1





2 comentarios:

  1. Leo con retraso lo que publicas y es noticia viviente; texto e ilustraciones elocuentes. Los veo casi todos los días, aprieto mis dientes y el semáforo me aleja de la escena.

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