Capítulos

22 de julio de 2016

IMPORTANTE RECORTE DE PRENSA


La verdad entre la vida y la muerte

El NACIONAL, 21 DE JULIO 2016 

No es fácil que cuarenta obispos se pongan de acuerdo rápidamente para presentar la realidad con toda su crudeza. Siempre parece más fácil y prudente expresarse en principios cristianos generales. Pero cuando la situación es de extrema gravedad y la sordera del poder aterradora, los obispos se sienten obligados a enviar un comunicado tan veraz y desgarrado como es la dura Exhortación episcopal de este mes de julio. Quiero publicar la mayor parte de ella en el espacio disponible para mi artículo con la esperanza de que los lectores encuentren en ella la dura verdad de la actual muerte venezolana y el camino hacia la libertad y vida.


“La escasez y carestía de alimentos, medicinas e insumos hospitalarios nos están llevando al borde de una crisis de seguridad alimentaria y sanitaria, con consecuencias sociales impredecibles. En la vida pública crecen la inseguridad, la impunidad y la represión militar” (…).
“El discurso belicista y agresivo de la dirigencia oficial hace cada día más difícil la vida. La prédica constante de odio, la criminalización y castigo a toda disidencia afectan a la familia y a las relaciones sociales. Frente a esta situación, el acrecentamiento del poder militar es una amenaza a la tranquilidad y a la paz” (…).
“El auge de la delincuencia y de la impunidad entorpece el ordinario quehacer de la gente y provocan, en ciudades o poblaciones grandes o pequeñas, verdaderos toques de queda”.
“Vivimos prácticamente al arbitrio de las autoridades y de los funcionarios públicos, quienes tienden a convertirse en los censores de la vida, del pensamiento y de la actuación de los ciudadanos. Tales actitudes y procedimientos son inaceptables” (…).
“El diálogo sincero y constructivo, el ejercicio de la política en su concepción más noble, como búsqueda del bien común, por más difíciles que parezcan, han de seguir siendo los caminos que debemos transitar. No se puede dialogar si no se reconoce en primer lugar la existencia y la igualdad del otro. Ignorarlo o descalificarlo como interlocutor, cierra toda posibilidad de superar el conflicto”.
“La crisis moral es mayor que la crisis económica y política, porque afecta a toda la población en sus normas de comportamiento. La verdad cede su puesto a la mentira, la transparencia a la corrupción, el diálogo a la intolerancia y la convivencia a la anarquía. La corrupción se ha incrementado en los organismos del Estado y la descomposición moral ha invadido a muchas personas integrantes de instituciones privadas y públicas, civiles y militares, así como a amplios componentes de la sociedad. Un exponente de esta degradación moral es la reventa especulativa de productos, llamada popularmente “bachaqueo”.
“Desconocer la autoridad legítima de la Asamblea Nacional deslegitima a quienes así actúan, porque contradice la voluntad soberana expresada en el voto popular. La división, autonomía y colaboración entre los Poderes es un principio democrático irrenunciable” (…).
“La raíz de los problemas está en la implantación de un proyecto político totalitario, empobrecedor, rentista y centralizador que el Gobierno se empeña en mantener”.
“El Consejo Nacional Electoral tiene la obligación de cuidar el proceso del referéndum revocatorio para que se realice este año. Es un camino democrático, un derecho político contemplado en la Constitución. Impedirlo o retrasarlo con múltiples trabas es una medida absurda, pues pone en peligro la estabilidad política y social del país, con fatales consecuencias para personas, instituciones y bienes”.
“Es de urgente prioridad que el Ejecutivo permita la entrada de medicamentos al país, dada su gran escasez. Para su recepción y distribución, la Iglesia ofrece los servicios e infraestructura de Cáritas, y de otras instancias eclesiales abiertas a la cooperación de otras confesiones religiosas e instituciones privadas. Este servicio no es la solución definitiva, pero sí es una ayuda significativa”.
“Es una necesidad que se abra de manera permanente la frontera colombo-venezolana” (…).
“Aumenta el número de ciudadanos venezolanos recluidos en las cárceles y en distintos lugares de jurisdicción policial, injustamente privados de libertad, muchos de ellos por razones políticas. La gran mayoría se encuentra en condiciones inhumanas y carece del debido proceso. Estas personas, siendo inocentes, deben salir en libertad plena o al menos, deben ser juzgadas en libertad, tal como lo establece el Código Orgánico Procesal Penal”.
“Las angustias y esperanzas del pueblo venezolano son compartidas en estos momentos por numerosas instancias nacionales e internacionales. El gobierno no debe declararlas ajenas a nuestros derechos ni culpar a quienes acuden a ellas legítimamente, denunciando injerencias y aduciendo soberanía e independencia, ya que vivimos en un mundo interconectado y globalizado”(…).
“En el nombre de Jesús que nos manda ‘amarnos unos a otros’ (Jn.13, 34) hacemos un llamado a las autoridades para que frenen el deterioro de la vida de los venezolanos, cualquiera que sea su preferencia política, y para que se detenga la actual espiral de violencia, odio y muerte. Movidos exclusivamente por el bien y la paz de todos los venezolanos, reiteramos el ofrecimiento de nuestros buenos oficios para facilitar el encuentro entre los contrarios y el entendimiento en la búsqueda de soluciones efectivas”.

Los obispos, como los médicos, no pueden ser neutrales entre la vida y la muerte y menos cometer el error de confundir lo uno con lo otro. La liberación y vida de Venezuela necesita reconocer la verdad del dolor generalizado que vivimos los venezolanos.

14 de julio de 2016

RASTREAR LA IMAGEN


“Parte importante de este manual de alto nivel está dedicada a valorar la investigación social como instrumento de partida objetiva para la acción del estratega. Sin un buen diagnóstico no hay un buen tratamiento. Y el diagnóstico de la imagen corporativa, como radar y sonar de navío en movimiento, requiere de atenciones esmeradas tanto en su indicación como en su interpretación.  Evanescencia…” es realmente magistral en estos aspectos”. Antonio Olivieri.



Reside en Many, Luisiana, EE.UU.
Primer Premio del Concurso de Cuentos de El Nacional, 1980
Caracas, Venezuela, agosto de 1980
Premio Nacional de Periodismo (Mención Docencia)
Presidencia de la República de Venezuela, junio de 1987
Premio Municipal de Periodismo
Petare, Miranda, Venezuela. junio de 1987



Podría escribir un largo y emocionante libro sobre este libro. Uno sobre los autores del “Evanescencia de la Imagen Corporativa”.  Josué Fernández y Carlos Alarico Gómez son viejos amigos, compañeros de lucha en el proceso de profesionalización de las Relaciones Públicas y la Comunicación Corporativa en Venezuela, y mi admiración profesional por ellos como extraordinarios colegas sólo es superada por la alegre vivencia de tantos recuerdos anecdóticos. Hemos estado en muchos lugares, realizado operaciones conjuntas, manejado situaciones y charlado amenamente sobre tantos temas, que temo que la energía se agote antes de poder contarlo todo.

                
                 La publicación de “Evanescencia…” bajo las alas académicas de la Universidad Católica Andrés Bello, la casa que me formó y que me acogió como docente por tantos años, me llena de emociones de todo tipo.
                
                 Carlos Alarico y Josué logran condensar en un manual muy bien sistematizado, una materia especializada que hasta hace poco, precisamente por falta de buenos textos de formación y consulta, dependía en sumo grado de fortuitas intuiciones y carismas personales de los pioneros. Pero el desarrollo de la economía y el mundo empresarial ha impuesto necesidades muy claras de institucionalización y protocolización de esta actividad, tan clave en la vida corporativa como cualquier otro aspecto administrativo o de desarrollo estratégico.

                 “Evanescencia…” habrá de convertirse en texto obligatorio de la especialidad de Relaciones Públicas de las escuelas de comunicación social y también de las carreras cortas y medias, además de los postgrados relacionadas con Relaciones Públicas, Comunicación Corporativa, Publicidad Institucional, Periodismo Corporativo y disciplinas conexas.

Aunque su contenido se basa en los ahora profusos resultados de la sistematización del conocimiento de la comunicación social aplicada a las estructuras productivas, comerciales e institucionales, “Evanescencia…” puede también ser una buena guía técnica para todos los interesados en profundizar su formación y actualización en Administración Empresarial, Economía, Gerencia, Políticas Públicas, Recursos Humanos, Psicología Social y los cada vez más complejos campos interconectados.

                 Me agrada la palabra clave del título: evanescencia. Como un artista de las creaciones efímeras, desde el chef de cocina hasta el músico o el actor del teatro, la imagen corporativa no es una pieza arquitectónica perenne construida en el espíritu colectivo. Las percepciones públicas “están siendo”, y hay una dinámica que necesita ser comprendida para saber qué “es” algo en cada momento transitorio.

                 Lo que antes se dejaba a la mayor o menor capacidad de improvisación de un supuesto creador gerencial (gente muy escasa en cualquier mercado porque su calificación dependía de unos evaluadores sedientos pero exigentes), hoy (y así lo muestra esta obra de Fernández y Gómez) está siendo organizado de tal manera que se posibilita la formación de los expertos que cada vez más son requeridos en estos campos.

                 Parte importante de este manual de alto nivel está dedicada a valorar la investigación social como instrumento de partida objetiva para la acción del estratega. Sin un buen diagnóstico no hay un buen tratamiento. Y el diagnóstico de la imagen corporativa, como radar y sonar de navío en movimiento, requiere de atenciones esmeradas tanto en su indicación como en su interpretación. “Evanescencia…” es realmente magistral en estos aspectos.

                 Para evitar los riesgos de sobre-investigar, causar costos innecesarios o perder el valioso tiempo necesario para las acciones prácticas, “Evanescencia…” guía a los interesados por el intrincado mundo de los factores para planear y decidir, y los instrumentos para evaluar.

                 “Evanescencia…” es el esperado texto que desde siempre requirieron los estudiantes que integrarán las futuras generaciones de profesionales del ramo. Lo recomiendo sinceramente desde la perspectiva del profesor de la materia que estuvo muchos años creando lecciones en una incómoda oscuridad que fue siendo llenada por numerosos trabajos y tesis de grado y otros papeles profesionales que tanto las universidades como algunas corporaciones grandes entregaron generosamente al mundo.

                 “Evanescencia…” es también un excelente ejercicio de actualización para los veteranos practicantes de esas lides. Muchos sentirán la satisfacción de haber hecho lo correcto en las historias del ejercicio profesional, y tal vez otros reconocerán en las páginas de “Evanescencia…” la luz que faltaba cuando se trabajaba antes a punta de lógica y experiencia individual.

                 “Evanescencia…”, finalmente, nace con la honestidad de una declaración sobre la transitoriedad y vulnerabilidad de la tan buscada imagen corporativa. Como la significación personal o el prestigio de cualquier asunto valorado por la opinión pública, lo que “está siendo” puede “dejar de ser”, hacerse otra cosa, cambiar completamente, por lo que dejar el asunto en manos de lo incontrolado, al descuido, despreocupadamente, es simplemente un error garrafal de gerencia, de política y de percepción de la realidad.

                 Saludo a los autores de “Evanescencia…” pero fundamentalmente felicito a quienes ahora pueden utilizar, y hasta disfrutar, de un esfuerzo de pensamiento y acción bien organizado. Un libro definitivamente constructivo.

9 de julio de 2016

"PAPEL LITERARIO" de "El Nacional", julio 9, 2016

Viva la luz


Josué Fernández es autor de 'Evanescencia de la Imagen Corporativa',
en tándem con Carlos Alarico Gómez, Publicaciones UCAB, 2016
“La afanosa búsqueda de la verdad auténtica se hacía responsabilidad de las masas, aunque con frecuencia apoyada por ‘formadores de opinión’, los cuales tomaron asiento en medio de las tramas”

JOSUÉ D. FERNÁNDEZ A. 9 DE JULIO 2016 - 

I
La contaminación que va más allá de su derivado ambiental como amenaza al planeta, debido al calentamiento global, se manifiesta al unísono en la hipertrofiada invasión comunicativa, elevando colateralmente la temperatura de nuestros cerebros.

El fenómeno transcurre casi desapercibido, enganchados como vamos a una extensión de la mano, suerte de corvo a lo capitán Garfio, y la vista fija allí en continua y evasiva danza de dedos, supeditados a un mundo distante. Así, la imaginación y la realidad convencionales vendrían rindiéndose a sub-productos enlatados del ciberespacio, los que a su vez condicionarían la visión  y percepción particular, con escasa resistencia posible.

La imaginación que abarca a la imagen, arrastraría a esta última a la  misma celda común. Va quedando atrás la sentencia sobre imágenes que respondían a ideales y fantasías, catalogadas de “aprensión falsa o juicio de algo que no hay en realidad, o no tiene fundamento”, según lo prescribió el diccionario de la Lengua Española en las acepciones al respecto.

II
Con la aparición y desarrollo de los medios modernos de comunicación, sincronizados con el advenimiento de  la sociedad industrial y urbana, al lado despegaría vuelo el oficio de asegurar espacios en ellos para individuos, organizaciones, ideas, productos o servicios.

Los favorecidos supremos ocuparon la cumbre social en menor tiempo, ayudados por encargados de manejar sus apariciones de cobertura mediática. Por décadas, esos servidores asumieron el rol de ilusionistas, capaces de vencer los muros de la visibilidad, inaccesibles a la gente común.

Durante medio siglo al menos, fueron ellos los “creadores de imagen”, dentro de un subyacente y difícil concepto de maquillaje especializado. Pero denuncias de la prensa insurgente y los periodistas de investigación, simultáneamente prorrumpieron como amenazas orientadas a la evanescencia de esa imagen prefabricada. Los escándalos que recibían ampliaciones a la par, acabarían con reputaciones envueltas en papel periódico, ondas radiofónicas o estudios de televisión.

III
Conocer las dos caras de una misma moneda serviría de freno, a la aceptación automática de los comienzos, de los contenidos de mayor interés. La afanosa búsqueda de la verdad auténtica se hacía responsabilidad de las masas, aunque con frecuencia apoyada por “formadores de opinión”, los cuales tomaron asiento en medio de las tramas.

En sentido extendido, el maquillaje comunicativo se convertía en complemento de la función, pero no en la función misma. En ese momento se calzó la etiqueta de “imagen corporativa”, para identificar un catálogo de herramientas, derivadas de encuestas de campo, y trabajos académicos. La figura y el fondo aparecían con nitidez sin precedentes, con la fuerza de la luz de la veracidad, sobre la base de comunicaciones simétricas de ida y vuelta.

La práctica de la comunicación corporativa tendría diversas interpretaciones sin embargo, e incluso todavía se cree en recintos que propician descrédito para la disciplina, como el salvoconducto para saltar omisiones éticas con impunidad. Afortunadamente, al final se viene aceptando que las comunicaciones sistemáticas de un ente ayudan para alcanzar armonía con los otros, pero jamás como sustituto de la transparencia debida del cumplimiento del contrato social.

IV
El último período conocido de evanescencia de la imagen sigue en efervescencia, a partir de la firme tendencia generalizada de desnudar la verdad, virtual, hasta sus íntimos confines, aliviando de paso esfuerzos a la imaginación. Distraídos y ocupados los sentidos en descifrar los mensajes con sonidos, imágenes y acción instantáneos, al alcance inmediato de los dedos, la tarea de no dejar nada a la suposición pareciera fácilmente cumplida.

La comunicación corporativa compendia alegatos pertinentes para reforzar situaciones preventivas de mantenimiento en la memoria colectiva, preferiblemente, o para responder puntualmente a crisis contingentes. Es antídoto al efecto de la convergencia de propicias pesquisas de los receptores, en demandas progresivas de detalles; y la oferta multimedia cortada a la medida en las redes sociales de hoy. La verdad probable de un momento dado trepa tenazmente las fibras del éter circundante inmediato, supliendo la superficie bruñida adecuada que la torna resplandeciente.

Las tácticas y estrategias de las mejores prácticas de la comunicación corporativa para evitar la evanescencia, pivotan inequívocamente en los límites de la claridad comprobable y explicita. La imagen nítida es perceptible únicamente si existe la luz que la separa de la oscuridad, de las bocas de lobos, de las intensas negruras. La imagen desaparece cuando extinguimos el brillo a su alrededor o cuando cerramos los ojos.