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14 de abril de 2016

DOMINGO 7: Guasa “muy ruda”


Una guasa,  pero ruda y cruel, podría ser la mejor explicación de cuanto acontece en República Bolivariana (“RB”). De forma altisonante además, y con estragos profundos causados a la población en el estómago, la salud, la higiene diaria,  la seguridad en calles y hogares, en interrupciones de servicios de agua y luz, en desempleo, en el saqueo del dinero público, etc.

En ausencia de algún logro encomiable que convalide el sentido de la  palabra gobierno, referida a entes responsables, la única función visible del llamado propiamente régimen de “RB” es la que ostenta con prominencia su más alto vociferante. Micrófonos, cámaras de TV, páginas de prensa oficialista, se llenan diariamente de sus insultos, descalificaciones, y burlas, desesperadas, nerviosas y desencajadas, las cuales ya son recogidas por el grueso de las audiencias como proyecciones del mismísimo yo del personaje.

El guión usado  quizás proviene de la dictadura castro-comunista, de la misma pauta de Fidel cuando se refugió en el tono altanero para dirigir proselitistas improperios a los Estados Unidos de América. Los mensajes de ahora, casi iguales, responderían a un formato de espacios en blanco para colocar nombres y propósitos torcidos a cualquier vocero o acción proveniente del mundo libre, que denuncie la actual tragedia venezolana.


Desafiando la antigua enseñanza del bachiller Sansón Carrasco, en El Quijote II 4, sobre  “nunca segundas partes fueron buenas”,  el fallecido cabecilla original de la tropa asaltante bolivariana se arriesgó a plagiar a Fidel en sus desplantes dedicados al imperio enemigo norteamericano, y falleció sin ver el completo ocaso de su popularidad, por su regalada veneración. Así, su testamento expreso fue para encumbrar a quien simplemente le remedara, incluyendo la idolatría fidelista,  bien lejos de atreverse a pensar en hacerle sombra al intrascendente legado de su Socialismos Siglo XXI.

¿Qué resultado aún peor aguardará ahora a quien remeda al difunto antecesor, y a su vez al plagio de Fidel, con base al remake del agotado “bloqueo” reencauchado aquí en “guerra económica”?  La pesadez del conductor suplente ha dejado su suerte a voluntad de unos pocos militares, y de jueces al margen de la Constitución Nacional y las leyes, a falta del respaldo de sucesivas votaciones ventajistas del pasado. Perdida como está por su propio autor la imaginaria “guerra económica” aunque el país sucumbe seriamente en una auténtica y prolongada postguerra, solo las oraciones que se extienden de norte a sur, van quedando como la fe por un mañana mejor.

Nadie en su sano juicio apuesta por una restauración de repúblicas dejadas atrás. El deseo de las mayorías comienza por recuperar la paz para la reconstrucción de valiosos eslabones rotos con familias y amigos de adentro y de afuera, por efecto de reiteradas cizañas. Luego seguirá el indispensable respeto al otro, y el establecimiento de una vía de credibilidad y legalidad para renovar instituciones y retomar la producción de bienes y facilidades desaparecidos. De prolongarse más la guasa bolivariana, creciendo hoy en rudeza y crueldad, quienes la sobrevivan tal vez disfruten del consuelo del que ríe de último y ríe mejor.







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