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3 de marzo de 2016

DOMINGO 7: OTRA MÚSICA


La propagación de la enfermedad de la idiocia hasta hacerla epidemia popular ha resultado la mayor cosecha ideológica de la revolución bolivariana del siglo XXI. Es bastante conocido que sus cimientos seguirían fraguando en una Venezuela ciertamente aturdida, después de 17 años de ultrajes, a  fuerza de brebajes de comunismo cubano, de militares locales que serían tentados por la corrupción y el narcotráfico, y de despilfarros de extraordinarios ingresos provenientes del petróleo.

El daño a esta fecha se observa por igual en la nueva minoría que aun mantiene esperanzas de salir de abajo con el régimen visiblemente fracasado,  y de la mayoría actual que cuenta algunas fichas entre quienes añoran una imposible restauración de vicios del pasado, atribuidos al  viejo bipartidismo. En la ilusión de esta reposición volvería el “ta’barato dame dos” y el proselitismo  de antaño  del “ponme donde haya”. Pero,  no queda nada de lo uno ni de lo otro.


La letra de la restauración va sonando exclusivamente en música de trasnochados y borrachos. La reconstrucción del país ocupa las partituras del concierto que verdaderamente alegrará los oídos de la población, bulle en  sus mentes y constituye prioridad de generaciones de jóvenes y profesionales mayores que desean regresar a su tierra, o que quieren oportunidades para dejar de pensar en pasaportes y visas para escaparse al extranjero.

La destrucción ya consumada ocupará lustros antes de lograr revertirla. Sin interrupciones por impaciencias desmedidas llevaría al menos igual tiempo al empleado en acabar con la convivencia, la confianza colectiva y los recursos clave, indispensables para sembrar porvenir en cualquier terreno.  La Asamblea Nacional (AN) ganada el 6D apenas comienza esa tarea, en medio de la desfachatez de los reclamos de promesas incumplidas, de parte de los perdedores anidados en el régimen bolivariano.

Con motivo del día de la Juventud, Miguel Ignacio Mendoza, conocido como Nacho,  ratificó las denuncias de los padecimientos de la gente común, utilizando el podio legislativo para proyectarlas a un nivel que sobrepasó los límites del Capitolio Federal. El precedente podría servir para iniciar una saga de voces traídas de más lejos con el propósito de cantar verdades. Ahora es la celebración del Día Internacional de la Mujer que ofrece la ocasión de continuarla con noveles actores en el parlamento.

En el mundo de la música también se halla la pianista venezolana Gabriela Montero, quien interpreta su composición “Expatria”, a menudo en el exterior, para expresar “el llanto y frustración de millones de venezolanos que no tienen la posibilidad de hablar públicamente”. Al diputado Miguel Pizarro, al frente de la comisión correspondiente de la AN, le mencionamos el amplio compendio de  méritos  de Gabriela para ocupar aquí el lugar de oradora por la celebración del 8 de marzo venidero. ¡Hace falta otra música!

fernandez.josue@gmail.com








2 comentarios:

  1. Por supuesto hacen digna a Venezuela. No como otros mercenarios que siembran dudas por su servilismo (léase donde dice dudas...Dudamel)

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  2. Está dicho amigo. Que no lo dudamel el mundo...

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