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23 de marzo de 2016

DOMINGO 7: “MUNDO RARO”


Por lo menos desde el 2000 ya se sabía públicamente en Venezuela, que el narcotráfico se expandía mediante una novedosa elaboración criolla de lumpias alucinógenas –presumiendo su inhalación en el entorno de la misma presidencia ejercida por Hugo Chávez–, según conocida denuncia de Aristóbulo Isturiz. Sin embargo, el asunto no se ahondaría después y el denunciante cerraría  su boca, tal vez por incompatibilidad con altas funciones que le encomendaría el régimen bolivariano, hasta encumbrarlo en la Vicepresidencia de ese país.
Entonces, dieciséis años  de sospechas de desvaríos por dopaje con lumpias, propagados igualmente a otros sectores dirigentes de República Bolivariana (“RB”), ahora mismo estarían dándole piso a aquel Isturiz para catapultarse hacia la culminación de su carrera política. Hay apuestas a que encabezará una transición imperfecta,  y eventualmente sustituirá al presidente Nicolás Maduro, de renunciar éste a su cargo a corto plazo.
En las escenas de esta semana santa, por encima de las acostumbradas procesiones religiosas,  la noticia de primera plana fue la espectacular visita de Barak Obama a Cuba, celebrada por el pueblo que aplaudió sin disimulos su presencia allí. Ciertamente, hoy habría que recordar al cantante británico Damon Albarn, cuando dijo que  “En los sesenta la gente tomaba ácido para hacer el mundo raro. Ahora que el mundo es raro, la gente toma Prozac para hacerlo normal.”

Josué D. Fernández


De la memoria de los años sesenta del mozo Aristóbulo Isturiz quizás le llegó su alusión a las lumpias alucinógenas, cuando todavía ganaba simpatías como sindicalista. No obstante, para completar el dicho de Albarn, por ningún lado a Isturiz se le  ven indicios de que haya pasado al alivio del Prozac como medio para salir de su propio mundo raro, lleno de radicalismos pre-modernos.
De acuerdo con lo que exhala el Vicepresidente actual, él sobrevive  pero como en la canción de Joan Manuel Serrat, sin enterarse de que “Carlos Marx está muerto y enterrado”. La “RB” ha quedado solitaria con su cantaleta comunista pasada de moda, por fuera del nuevo progresismo que  se renueva pactando con el imperio norteamericano, abriendo diálogos con  “cuentapropistas” y “emprendedores” del naciente sector privado cubano.
El evaluar canciones, la del británico nacido en el 68,  o la del catalán del 43 por delante de Isturiz del 46, quedarían  pocas dudas sobre quien entendió mejor  el rumbo que iba tomando el progreso. A los dos últimos, les queda el consuelo de cantar a dúo  el “Mundo Raro”: Y si quieren saber de mi pasado, es preciso decir otra mentira, les diré que llegue de un mundo raro que no sé del dolor, que triunfé en el amor, y que nunca he llorado”. Aunque tendrán que ir con su música a otro sitio, del pasado solo valdría el original de la partida de nacimiento de quien devendría en antecesor del propuesto Isturiz. 









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