Capítulos

8 de marzo de 2016

DOMINGO 7: CHICAGO-PUERTO CABELLO ‘66


Una inusual jornada pasó inadvertida en la aparentemente impasible Venezuela de 1966, cuando el científico Dr. Humberto Fernández-Morán se trasladó por vía aérea desde su laboratorio de investigador y docente en biofísica de la Universidad de Chicago, a la ciudad de Puerto Cabello, por tan solo 36 horas. Allí, él se encontró con medio centenar de aspirantes a  bachilleres de la república que le confirieron la muy pequeña distinción -dentro de los grandes reconocimientos que llevaba acumulados a esa fecha-, de Padrino de la Promoción en Ciencias del liceo Miguel Peña nocturno.

Por los bloques de ventilación del auditorio del “Miguel Peña”, el terco salitre y el calor también pasaron esa tarde, como siempre, sin hacer excepción alguna por la presencia del famoso venezolano. Lo único fresco entonces, para la gente menos informada, o tal vez aturdida por otros asuntos, quizás sería el remoquete de “Brujo de Pipe” con el que se pretendía descalificar la trayectoria de aquella personalidad, debido a su falta por haber sido ministro de educación por diez días, antes de la caída del régimen de Marcos Pérez Jiménez.

Josué D. Fernández (*)

Venir a Venezuela en 1966 implicaba riesgos, más allá del viajar en avión, derivados de una situación política peligrosa. Ese año, en el país se registró la muerte del político Alirio Ugarte Pelayo, en un suicidio  con sospecha de asesinato. Luego el deceso de Fabricio Ojeda, en su sitio de reclusión, con una cuerda de nylon atada al cuello. Atentados contra el policía Gabriel José Paez, director de la Digepol; y ajusticiamiento con veinte disparos del abogado de esa misma institución Alfredo Seijas, del que se acusó a militantes del “Movimiento de Izquierda Revolucionaria” (MIR). En diciembre, en respuesta a los ataques terroristas de los últimos meses, el Gobierno suspendería temporalmente las garantías constitucionales.

No obstante, al comenzar enero del 66, gracias a útiles servicios de correos que sí existían y funcionaban -a diferencia del veto a los bolivarianos de ahora por deudas en los intercambios internacionales-, una carta certificada enviada desde Puerto Cabello llegó al escritorio de Fernández-Morán, en Chicago. El sobre fue abierto mientras ocurrían manifestaciones raciales en la ciudad, y discursos del pastor bautista Dr. Martín Luther King Jr. Igualmente crecía la expectativa por la anunciada gira de los Beatles, a Estados Unidos, que comenzaría precisamente allí en agosto, en medio de escandalosas declaraciones de John Lennon, para quien ellos eran “más populares que Jesucristo”.


Destacados retazos biográficos del
DR. HUMBERTO FERNANDEZ-MORÁN VILLASMIL
 Se encuentran en:

Humberto Fernández-Morán, anunció a través de telegrama que también alcanzaban a sus destinatarios en ese 1966, que llegaría en la fecha prevista de  octubre para entregar los diplomas a los graduandos. Un auténtico padrino que por nada faltaría al acto de graduación de sus ahijados. El grupo lleno de orgullo ensalzó a esta gloria civil, que el doctor Jaime Requena de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales incluye entre intelectuales nacionales como Vargas, De Venanzi, Razetti, Carbonell o  Gabaldón “por méritos relativos a su práctica profesional en docencia, medicina o salud pública”. Hombres de todos los tiempos más que sobresalientes por encima de pelotones de uniformados armados, estos que abarrotan leyendas por guerras tras el poder, y que son objeto de sumisa veneración anual por prescripción doctrinaria de la cartilla escolar.


En 2016 se cumplen 50 años de la graduación de bachilleres en ciencias del liceo Miguel Peña nocturno. El jueves 17 de Marzo hará 17 años de la muerte del Dr. Humberto Fernández-Morán (Q.E.P.D.) y el pasado 18 de Febrero se sumarían 94 de su nacimiento. Una ofrenda de crisantemos amarillos en su tumba, revivirá el agradecimiento de aquella generación de estudiantes porteños. Renovación del imperecedero afecto de un añadido de parientes lejanos, a la familia que formó el sabio con Anna Browallius y sus dos hijas, María Elena graduada en matemáticas y Verónica graduada en biología.







1 comentario:

  1. uno de los grandes errores de 4ta republica desconocer al mas grande cientifico nacido en esta tierra vendita llamada venezuela los desprecio aque sometieron a este insigne venezolanos que tampoco se equivoco, al aceptar aquella honra que le hizo marcos perez jimenes nombrarlo ministro educacion del mejor gobierno q tenido la republica de venezuela alli estan las estadisticas,cuando el bolivar era la moneda mas fuerte del pleneta,venezuela la envidia de america del sur los grandes hospitales,la grandes autopistas,las mejores escuelas viviendas y pare de contar seguridad personal igualito a esta mierda que llaman 5ta republica saqueada por un demente inescrupuloso

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