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13 de febrero de 2016

DOMINGO 7: PROPIETARIO MENOS CERO (-0)


La verdadera novedad es que ya no es novedad alguna la reincidencia en despojos de derechos a los pobladores de República Bolivariana (“RB”), ni motivo de alarma extraordinaria, la reciente negativa oficial a reivindicar con posesión formal y legal a los adjudicatarios de unidades habitacionales de la “Gran Misión Vivienda” (GMV). Noticia hubiese sido que, al contrario, el régimen calcado de la dictadura comunista cubana rompiera aquí la tradición del propietario cero, impuesta allá en la Isla.

Sin embargo, es constatable que el caso  de la “RB” empeora  porque esta sufre del  atropello del mandamás mayor, sus ministros, gobernadores, alcaldes, comandos militares y tropa,  con la orden ventajista de aplicar chantajes y censos compulsivos de apoyos incondicionales, además del castigo a desertores que mal agradezcan la distribución de engaños a los pobres.  Encima de un gran cero sobre la posibilidad de tener algo propio con la “GMV”, adicionales riesgos han corrido muchos por persecuciones de guachimanes armados, en grupos de retaliación llamados “colectivos”.


El engatusamiento predomina en esta política bolivariana, incluyendo el ridículo extremo. La prensa destacó la decisión del presidente Nicolás Maduro de llamar a la ciudadanía a movilizarse contra el proyecto de ley de otorgamiento de títulos de propiedad a beneficiarios de la Misión Vivienda, aprobada en primera instancia por la Asamblea Nacional. El mandatario  la calificó de “ley capitalista”. “Solo con la unión pueblo-gobierno defenderemos el derecho a la vivienda. La Gran Misión Vivienda Venezuela no se privatiza”, manifestó en Twitter.

En “RB” tiene tiempo el sufrimiento por el plan del propietario cero,  que va de prisa hacia la escala negativa de menos cero, con el aliento del recorte persistente de libertades en 17 años de tiranía, y la ausencia de un claro horizonte alterno como el levantado convenientemente por la dictadura comunista cubana, al hacer paces con el imperio norteamericano que, por cierto, no sería ahora tan de derecha. De este lado, con los días se diluye la esperanza de contar con  un firme contrapeso en la Asamblea Nacional en funciones desde principios de enero pasado, debido a arbitrariedades sectarias naturales de esta izquierda singular, convertidas en obstáculos de hecho para impedir la aplicación de la Constitución y las leyes.

La mayoría se encuentra en condiciones de sobrevivencia bastante precarias. Para los más necesitados, todavía sin techo, la propiedad es una quimera prescindible, cuando la población  tiene perdido el acceso a alimentos básicos y medicinas, por altos precios y dificultad para hallarlos por escasez indetenible. De las casas se sale temeroso de asaltos en transporte público, secuestros o asesinatos callejeros después de las 6 de la tarde. La gente en automóviles tampoco estaciona en avenidas de donde se llevan cauchos, baterías y otros repuestos.  De no producirse un cambio, lo que aguarda al país es el seguro tránsito de la escala menos cero  a la menos-menos-cero.   





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