Capítulos

29 de enero de 2016

DOMINGO 7: EL BESO DE LA “MATA HARI”


El régimen bolivariano que hace posible la mala suerte de Venezuela tendría su propio pelotón de “auto-fusilamiento”, el cual de muy buenas ganas y hasta risas, desde adentro determinaría en salas situacionales cómo disparar contra ellos mismos cada día, haciéndose los desentendidos.    A pesar del cariño que allí dicen profesar por los pobres, los proyectiles hechos para salvarlos les saldrían por la culata, con saldos consecutivos de rechazos e impopularidad

En lo de mirar con amor y dulzura a su virtual pelotón de fusilamiento, mientras este crece fatalmente con los desaciertos,  los revolucionarios bolivarianos tal vez contemplarían la estampa de la “Mata Hari”,  de quien cuentan que lanzó besos a sus ejecutores en 1917 -tras fallar con su cuerpo desnudo en seducir a sus captores originales-, cuando fue condenada al paredón en Francia, 
acusada de doble espionaje durante la primera guerra mundial.

Para entender el emparentado despropósito de “aquí y ahora”, quizás habría que atribuir gran parte de las pifias a su origen distinto al de estas mentes aleladas locales. Así lo corroborarían los escándalos recientes de corrupción multimillonaria en pagos de mercenarios sociales en dólares y euros por tutelajes comunistas cubanos, y asesorías del “Podemos” español. Los servicios prestados vendrían con la marca de extremismos ideológicos indolentes, en capsulas purgantes para acá, que jamás tragarían por allá.


El salir a la calle de cualquier ciudad venezolana permite comprobar a toda hora las largas colas frente a abastos y supermercados, boticas y farmacias, en desesperado intento por poner mano a la escasa oferta de alimentos y medicinas, a precios que el régimen cambia significativamente de un mes a otro, sufriendo además con salarios que perecen rezagados. Al parecer, ese llamado “beneficio” irritante  para arrepentidos tildados de desagradecidos por hacerles la cruz, partiría de la ignorancia de prédicas bondadosas del español Alfredo Serrano, identificado por Nicolás Maduro como “el Jesucristo de la economía” y “el teórico de la economía cristiana”.

Según el diario “ABC”, Serrano, autor del libro titulado «El pensamiento económico de Hugo Chávez», también asesoraría al nuevo ministro revolucionario Luis Salas, denunciante activo de la saga de la “guerra económica”.  Agotado el tesoro nacional en 17 años de abusos y despilfarros, indigeribles para masas con bolsillos y estómagos vacios, el pecado se perdonaría porque “El fin último de la guerra económica emprendida por la burguesía parásita es la consolidación de las condiciones sociales de reproducción y explotación de los grupos concentrados, transnacionalizados, mafiosos y especulativos sobre la sociedad, lo cual pasa por la derrota del Gobierno, pero también por el aplastamiento de cualquier iniciativa popular y ciudadana de oponérsele”.

Cuesta mucho hacer ver a un ciego que sistemáticamente rehúye y teme a la luz. La situación venezolana tardará lo suyo en ser superada con reposiciones de recetas comunistas que llevan el país a tientas, en la oscuridad de ideas trabadas por moho resistente al paso del tiempo. Mientras tanto, la revolución seguirá repartiendo besos y algo contante y sonante a sus depredadores, con prioridad para los venidos de afuera.



http://venezuelactiva.com/2016/01/28/el-beso-de-la-mata-hari-por-josue-d-fernandez/
http://paper.li/_toquedediana/1380255266  

23 de enero de 2016

DOMINGO 7: “PETARDO, DE LA CALLE A LA OPOSICIÓN”


“Petardo” es un perro recogido de la calle que acompaña a  mineros bolivianos afiliados al Comité Cívico de Potosí (“Comcipo”), a los cuales escolta en marchas y caravanas de la oposición. Es la mascota del rechazo a otra reelección de Evo Morales, quien la pretende con 10 años en el poder mediante una reforma constitucional a través de referéndum, según la práctica de arrebatones antidemocráticos cubano-chavistas ya probados en Venezuela.

El nombre le viene a “Petardo” de su imperturbable tranquilidad aunque truenen cargas de dinamitas, tal y como las que accionan sus nuevos protectores también acostumbrados a explosiones por su naturaleza minera. El perro se ha convertido en una celebridad a la que se le hacen canciones, fotografías al lado de simpatizantes, y cuenta igualmente con la calificación de “símbolo de la lucha de Bolivia”, y cerca de 30 mil seguidores en su perfil “Petardo Presidente” de Facebook.


La gracia del perrito “Petardo” hay a quienes no hace reír y, por supuesto, aparecen  escritos incondicionales a favor de la causa de Morales, para dejar la constancia dialéctica militante, exacerbada con el derrame izquierdoso populista regional,  y gracias a precios altos del petróleo y otras materias primas no renovables en proceso de evanescencia.  En la colección reaccionaria se expresa que “el cuadrúpedo es la máxima representación de la instrumentalización política opositora coreada por la mediática, ahora que al perro le hacen decir No, no es loca la idea de que mañana se manifieste y en el marco de un extraño milagro, hable y pronuncie sus primeras oraciones a favor del imperio y en contra de Evo.  Lo que en el fondo defiende Petardo es la colonia, es la visión conservadora de sus líderes, aquella que no acepta las obras en el departamento potosino, es esa forma de entender el país polarizado y no en la convivencia”.

La novedad canina de manera parecida tiene referencia en Argentina, llevada de la mano, o quizás de la pata, por Mauricio Macri. Él ha dedicado la formalidad presidencial de presentar a “Balcarce” como “el perrito que adoptamos de cachorrito en junio del año pasado y que me acompañó en varios momentos de la campaña presidencial. Desde entonces, se convirtió en "El perrito del PRO", pero también, en un símbolo del respeto que tenemos por los animales”. Allá, “Balca” llego hasta la “Casa Rosada”, y tomó posesión  del sillón del presidente de la república. Cuentan que es el primer perro de la historia argentina que llega a ese lugar.


“De la calle a la oposición” como consigna política se anclaría asimismo en  la mente de la mayoría venezolana llena de pueblo,  la cual despojaría al régimen bolivariano de los favores ilimitados que ostentaba como exclusivos. Ocurrió antes igualmente cuando se tiró a la suerte “lo malo conocido por lo bueno por conocer”. Ahora, más temprano o más tarde, con pocas dudas se repetirá el lema para castigar a quienes rehúyan desde el Ejecutivo a las rectificaciones indispensables para abrir el horizonte nacional a la mayor brevedad, o a los que llegaran a descuidar la encomienda de ampliar caminos y esperanzas desde la nueva Asamblea Nacional.