Capítulos

14 de noviembre de 2014

DOMINGO 7: Crónica Roja



El régimen de República Bolivariana (“RB”) ciertamente ha logrado el repudio de quienes guardan respeto a normas civilizadas elementales, debido al repetido rompimiento  de marcas extremas en el tercer mundo, pero en los niveles más primitivos. Modificar la hora legal; los símbolos de la patria; violar la independencia de su Banco Central emitiendo billetes y monedas sin  debido respaldo y con escaso poder de compra; pasar por encima de jueces; forzar reelecciones indefinidas; serían solamente  algunas pequeñeces de libertinaje desbordado, comparable a la diversión del gato antes de devorar al ratón atrapado.

Semejante desmadre ocurriría con pasmosa tolerancia general en razón de la ausencia de una oposición vigorosa,  de resistencia organizada,  y del consentimiento formal, hasta los aplausos, de los otros poderes  inermes bajo secuestro con chantajes y amenazas, permitiendo la embestida al armazón de un país independiente forjado por 200 años. La destrucción continuaría con la exclusión  y descalificación de una parte importante de la población como ingrediente crucial para la definición y aplicación de  políticas públicas, y la subordinación al imperio forajido comunista de Raúl y Fidel Castro.


Para terror y dolor de los habitantes de “RB”, a la violación de normas ya mencionada se le agregaría la muerte cotidiana en las calles por acción de delincuentes y permisividad oficial, en arremetida indirecta contra los derechos humanos. Directamente, además del deceso y gravedad de prisioneros por desatención sanitaria oportuna y juicios prolongados adrede, se sumaría la impunidad para castigar a los causantes de 42 muertes entre los participantes en las protestas a principios de año,  seguido con graves y crueles torturas a disidentes, y hasta masacres de sus propios aliados convertidos en colectivos armados con arsenal de procedencia oficial.

Profundizando en el arrase de esa tierra que tuvo una democracia admirada afuera, por años, después del derrocamiento de la dictadura militar de Marcos Pérez Jiménez, los colmos de desafueros han dejado de contarse como hechos aislados, al convertirse en rutina de unos mandantes carentes del respaldo que llegaron a poseer antes de apoyarse en engaños de todo tipo, y el peligroso blindaje con armamentos e infraestructura cedidas a esos llamados “colectivos” enrolados a su militancia. Uno de estos, el “5 de Marzo”, según exclusiva del diario El Nacional, controlaría la antigua sede principal de la Policía Metropolitana, ”con 20.000 metros cuadrados de extensión, una sala situacional con comunicaciones, un patio, la iglesia, auditorio, inspectora general, oficinas, dormitorios de orden público con capacidad para 600 hombres, cajeros electrónicos, área de mantenimiento de construcción, un estacionamiento techado, canchas, comedor, oficinas, parque de armas, un modulo de Barrio Adentro. Es una fortaleza difícil de penetrar, amurallada plenamente”. 

La conocida “Crónica Roja” de la prensa, ha sido superada en un solo lugar y circunstancias por el acumulado de fechorías de la autoría de la “RB”. Desde hace 15 años, para jactancia de su propósito comunista, tanto el color rojo, como la reiterada denominación de “rojo(a), rojito(a)” teñiría sus exabruptos en cualquier orden. Esta columna regresará en Enero de 2015, Dios mediante. Que no falte la buenaventura en las fiestas venideras, y en los meses que siguen.

 
 
 

7 de noviembre de 2014

DOMINGO 7: Abolengo



En el XX y lo que va del XXI, el abolengo criollo habría estado directamente relacionado con bienes de fortuna, acumulados en su mayoría por facilidades de los distintos regímenes asaltantes del país, incluidos los de la República Bolivariana (“RB”). Así, con poco escudriñar se podría encontrar a los ricos favorecidos por Cipriano Castro, Gómez y subsiguientes, los de Pérez Jiménez,  los de la “cuarta”, y los más recientes de Chávez y Maduro. Los métodos siempre serían iguales, testaferros, comisiones, exclusividades de licencias de importación, contratos de obras públicas con sobreprecios, tráfico de influencias, y cualquier otro medio de enriquecimiento ilícito y corrupción para comprar cómplices civiles o militares.

En la pequeña minoría de ese estamento de supremo abolengo no podían faltar los complacientes individuos venidos de la educación, las ciencias y las artes, los cuales calificarían por oportunos servilismos casi siempre bienvenidos por la casta dominante -debido a carencias diversas o cierto lustre indispensable-, o por nexos de sangre o afines  con los primeros. Una docena constituiría la “inocente gente decente”,  con argucia para el ahorro y  el ascenso social, así como al  acceso a  colegios de pago nacionales y extranjeros, donde la descendencia haría “valiosas” amistades. En este rango aguantarían calladitos, y sin meterse en problemas que amenazaran su comodidad.


El abolengo es detectable actualmente por el alto de los muros de sus residencias y las medidas de seguridad para franquearlos,  También por el número de guardaespaldas tras cada miembro del grupo familiar. Igualmente importante, antes y ahora,  es la pertenencia a centros privados muy exclusivos a los que se iría para jactarse de negocios,  posesión de joyas, ropa y accesorios costosos, de lugares visitados en el exterior, mansiones alrededor del mundo, aviones privados o de “Pdvsa”, da igual,  en los que transportarían a familiares y amigos; pero siempre lejos de la chusma envidiosa que chillaría por esas menudencias.

Entre los grupos del viejo abolengo criollo, así como de los renovados por traspasos de mandos presidenciales, nada se hablaría del origen de las morocotas y los pesos guardados en colchones por sus antecesores, ni de las bajas aficiones  de llevar en el bolsillo una carterita de anís, cocuy, miche, o caña blanca. Del chimó mascado, o de la profusión de sus hijos, hermanos, tíos “naturales” al estilo de las tribus primitivas. Esas anécdotas relegadas a simples costumbrismos, encontrarían sustitutos en recuerdos frescos del festín de Nueva York con champaña “Cristal” y devolución de carpacho de truchas, los  “mojitos” durante frecuentes escapadas a playas de Varadero prohibidas al pueblo cubano, y para el abolengo ya consolidado las nostalgias de la riviera y la provenza francesas, Paris y Roma, Lido de Venecia, Marbella, Grecia, Courchevel, Moustique, y Bariloche.

La táctica nunca cambiaría para ricos de hoy o de ayer; colocarse a mucha distancia de la plebe, el vulgo, el proletariado, o el “perraje”, en remedo pobre de grandes magnates, estrellas de cine, y cantantes famosos, como fórmula para disfrutar en paz, ajenos a impertinencias indeseables. Característica común al criollo abolengo rancio de todos los tiempos, creerse por encima de los demás. En la colonia del imperio de Raúl y Fidel, el abolengo ha resultado tan rancio, que su fetidez solo se aproxima con ventaja al mal olor desprendido por toneladas de alimentos podridos, antes de reducir el hambre de los más necesitados.





1 de noviembre de 2014

DOMINGO 7: Mantra



No sería muy aventurado asegurar que al menos un potente conjunto de mantras quedaría, de la visita hecha en 2005 por la ahora familia presidencial de República Bolivariana (“RB”), al hindú Sathya Sai Baba(1926-2011).  Los mantras constituirían un apoyo en la meditación, y en el hinduismo en particular se le consideraría “instrumento del pensamiento”― “oración, ruego, himno de adoración, palabra aplastante, canción”.


Un mantra para cada ocasión sería el legado de Sai Baba para proteger a la última colonia castro comunista del imperio de Raúl y Fidel, según se podría deducir de peroratas recurrentes en  situaciones de apremios del régimen, casi a diario y con frecuencia de más de una vez en las últimas 24 horas, para este trimestre final del 2014.


Para que un mantra funcione, por ejemplo, su efecto comenzaría de adentro hacia afuera al murmurar bajito un caletre o sus variantes cortas, alcanzando la autosugestión, luego un estado catatónico, y finalmente la sustracción de la realidad. Tales eventos se deducirían de la insistencia en ciertas afirmaciones, las cuales se contradecirían a la vista simple de la mayoría actual. Existen evidencias empíricas de conectores con la patología descrita anteriormente, al repetir sin pausas “patria socialismo o vida”, ”venceremos”, “comandante eterno”, derecha golpista”, “el imperio”, “apátridas”,  “burgueses” ,”no pasarán”, “no volverán”, “oligarquía”, quizás dictadas por fantasmas ya desvanecidos después de cincuenta años de su jubilación,  pero de regreso  como silbidos para ahuyentar temores y espantos propios.

El jueves 30 de octubre pasado, gran conmoción ocurriría entre la declinante clientela del régimen de “RB” , al escuchar a su vocero de altura superior una sintomática agresión verbal por la publicación de dos caricaturas, casi sin tomar aire, tales como “Es un periódico de la oligarquía rancia de Valencia”,  “Bandidos, los dueños del periódico el Carabobeño son unos bandidos”, “Esta otra me da indignación, este caricaturista está bajo los oscuros grupo del país, cuando anunció que iba a haber un funeral en la”AN”. “Aprendan a respetar la dignidad de la Fanb, a la Fanb se respeta así como se respeta al pueblo, los repudio, los rechazo, por bandidos”, sentenció..Todo por una aumento salarial desproporcionado para el sector militar −dicen que para curarse en ¿salud? −.

Después de quince años de invocar al pueblo como centro  de sus desvelos, hay quienes aseguran que el verdadero “motivo” lo habría escrito el músico y compositor Ïtalo Pizzolante, cuando cantó “Y me quedo mirándote a ti y encontrándote tantos motivos, que yo concluyo que mi motivo mejor eres tú”. Hoy, el tema  daría fondo a la música que se entona como mantra preferencial en el palacio de  “Miraflores”, al mirar a la silla presidencial y temblar de solo pensar en su eventual pérdida.