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29 de mayo de 2014

DOMINGO 7: “No queda nada”

Por dónde miren y busquen, también la misma escasez ya se habría propagado tanto en República Bolivariana (“RB”),  que hasta la imaginación y argucia más elementales estarían desaparecidas del cerebro del  jefe visible de los déspotas, donde una vez estas abundarían apuntaladas por agentes del imperio de Fidel y Raúl Castro.  Sobreviven restos de puro blablá, que apenas alcanzarían hoy para anuncios ridículos, entre los que producen vergüenza ajena, además de los machacados atentados, los referidos a destituciones y elecciones de alcaldes, cada tres meses, quizás como la soga de gratis para poner fin a los excesos bolivarianos de siglo XXI.

A juzgar por las lecciones de San Diego y San Cristóbal, el domingo pasado, de cumplirse la cómica amenaza, cuantas veces fuera necesario el pueblo tomaría desquite de aquellas infelices bravuconadas de encarcelar y destituir a  alcaldes,  solo culpables de reconocer la validez de la protesta estudiantil. El procedimiento cobarde e ilegal aplicado con abusos de fuerzas policiales y judiciales, se sancionaría con palizas electorales en repudio al desconocimiento de la voluntad popular expresada cinco meses atrás, unido a simpatías con la protesta juvenil, y rechazo a jueces prestados a convalidar desafueros de los mandamases.


De la escasez que sufre el pueblo para aliviar consumos básicos -tal epidemia que no discrimina víctimas-, sus verdugos han comenzado así mismo a tragar la peor de las medicinas, cual es la merma del apoyo que les fue brindado anteriormente, y que malgastaron engolosinados sometiendo a  disidentes como principal proyecto de estado. Las derrotas sufridas por el régimen en San Diego y San Cristóbal, a manos de las esposas de los alcaldes presos, fue con número de votos superior a los que obtuvieron originalmente los ganadores, y a la inversa significó ahora un porcentaje bastante menor  para los perdedores de entonces.

Tampoco internacionalmente se registran las  risas de otros tiempos, cuando sobraban celebraciones de las ocurrencias de un  mísero y rebuscado  “Socialismo Siglo XXI”.  Lula Da Silva (Brasil), José Mujica (Uruguay), Rafael Correa (Ecuador), incondicionales de antes, ya han advertido sobre enfermedades graves de la “RB”. Su círculo ampliado  en “Unasur” acaba de rechazar igualmente el retiro de la Convención Americana de Derechos Humanos, que se hizo efectiva el 12 de septiembre de 2013, desanudando después la represión de guardias y policías bolivarianos contra estudiantes, en lo que va de 2014.


 “No queda nada” se  sufre en los huesos de la población,  al aceptar con indignación callada largas colas bajo sol y lluvia, para sobrellevar  la sequía de alimentos y medicinas,  prolongada por meses. De prevalecer las denuncias legítimas de adentro y de afuera, junto a consultas electorales transparentes -las revocatorias por ejemplo-, el destino de los asaltantes de “RB” estaría próximo al exilio voluntario o involuntario. Anclados en el ayer según su talante, en la aliada Argentina de la sucesión Kirchner, posiblemente llorarán el despecho recostados a una rocola, mientras escuchan la letra y música alusiva a su infortunio, cantada aquí por Mirtha, del famoso compositor Francisco Dino López Ramos, fallecido hace treinta años en Buenos Aires.


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