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17 de enero de 2014

DOMINGO 7: VACÍOS



 La triste estampa de la escasez prolongada en lo que va de 2014 en República Bolivariana (“RB”), tal vez representa igualmente la desesperanza ya quinceañera que la origina desde 1999,  y del vacío por falta de un futuro mejor como la tragedia del delincuente juvenil reincidente.  La fecha encuentra a un pueblo entero que padece efectos de armamentos “solo-mata-gente” traídos desde la dictadura castro-comunista-cubana, por agentes infiltrados y usurpadores de la nacionalidad de la cual medran, violentando límites de  pacientes ciudadanos bastante hartos de abusos.

La Isla y su “estado dependiente asociado suramericano”, en busca de un destino común a pesar de las riquezas encontradas en esta colonia, se anudan en la escasez de agua,  luz, pan, azúcar y otros alimentos, medicinas, ropa, papel sanitario, de periódicos, artefactos eléctricos, de divisas para materias primas, repuestos importados, viajes privados, y otras bisuterías del mundo capitalista aunque  de producción masiva en China y Rusia enterrando escrúpulos ideológicos. Sin embargo, “RB” se lleva el trofeo por sus altísimos niveles de criminalidad y hechos violentos en las calles, incomparables con gobiernos anteriores de cualquier época.

Josué Fernández 

El vacío bolivariano resulta palpable hacia adentro en el incansable despilfarro de los ingresos petroleros que generarían mejor calidad de vida en “RB”. Mientras tanto, nuevos ricos del régimen aumentan fortunas en bancos extranjeros, propiedades acumuladas mediante testaferros, y otras aún pendientes del “blanqueo” necesario para disimular el atraco. Paralelamente, el petróleo sale hipotecado a deudores que no sueltan plata sin prenda, y lo revenden fácilmente por fuera con ganancias extras. Para completar el absurdo, son varios los países extranjeros a los que se les regala el petróleo, y provocan más frustración porque sí lo han aprovechado en llevar felicidad a sus pueblos.

La Memoria y Cuenta 2013 -fatalmente vacía- se ganó los aplausos forzados de comparsas tarifadas, en grito tempranero de carnaval negro para opacar el propio día del maestro y de la educación atropellada. El bloqueo contundente al futuro de todos para el beneficio de los vociferados revolucionarios bolivarianos, continuará a cargo exclusivo de “educadores” obligados a transmitir valores decadentes de una ideología fracasada, apoyados en textos adulterados para imponer la moral de mayor conveniencia. El fin sería la justificación de la violencia de las armas y con ella la aceptación de la muerte en el barrio como suceso común; arriesgarse a  las invasiones antes de pasar a ocupar viviendas defectuosas de las que nunca serán propietarios; esperar en largas filas por raciones de alimentos, medicinas y atención asistencial, pero solo a cambio de apoyo a los verdugos manifiestos, bajo la vista vigilante de “comunas” autorizadas de oficio para repartir favores o persecuciones. 
 
La destrucción programada en el “Plan de la Patria” se afianzaría en un peligroso vacío del derecho a la  información, adelantado con el cierre de canales de televisión o la compra “ajuro” de ellos, el acoso a radioemisoras y periódicos con exclusiones del presupuesto publicitario y racionamiento forzado de papel para rotativas y otros insumos. Más recientemente con amenazas represivas a través de un despacho de “redes sociales”, quizás para emparejar con países donde los usuarios no tardan en conseguir la burla a tales intentos. Les alienta la impunidad del apagón de la verdad sobre la enfermedad, agonía y muerte del anterior mandatario, del que ni siquiera se difundió la partida de defunción. Esperan repetir con descaro mentiras similares a la fotografía en cama, acompañado de dos de sus hijas en Cuba, leyendo una edición del periódico  “Granma”, y a la usanza de las “fe de vida” de cualquier secuestrado, como él lo fue a todas luces, hasta el final.  La crueldad también puede ser igualitaria.

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