Capítulos

29 de noviembre de 2013

DOMINGO 7: La última Navidad


Hay que comenzar por preguntarse qué ganancias dejaron a las dictaduras comunistas de la Unión Soviética y de Cuba sus prohibiciones de las celebraciones públicas de las Pascuas, desde la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo hasta el día de Reyes inclusive.  Lo que perdura en el recuerdo son  décadas de abuso, en uno y otro sitio, causando heridas profundas en las creencias cristianas de sus pueblos,  y persecuciones a gente inocente, por solo ser diferente a los encumbrados casualmente, y con poder indiscriminado de represión.

Las últimas Navidades de aquellos países vienen al caso ahora en República Bolivariana (“RB”) por los parentescos con el llamado “Comunismo del Siglo XXI” según lo bautizó el propio iluminado Fidel Castro, y las afinidades que se derivan del estatus bolivariano de “Estado Dependiente Asociado” (DEA) de la antigua tiranía del mar Caribe. Aunque el retoño de la fe cristiana logró vencer a aquellas restricciones al día de hoy, en la “RB” se puede temer cualquier retroceso mayor, de acuerdo con las arbitrariedades que se le conocen para imponerse a la fuerza ante la inminente pérdida del respaldo de la mayoría. 


No sería precisamente el respeto a las libertades lo que podría esperarse en “RB”, después de constatar la antesala de las elecciones del 8-D que han revivido y puesto a millón al arrebatón. Se ha cumplido la orden de acoso a tiendas de diversas mercancías bajo la excusa de “inspecciones”, imposición de reducciones de precios, y de ganancias pero no de pérdidas, con el consecuente cierre cantado de negocios pequeños y despidos de empleados, añadidos al desabastecimiento, sin medir previamente esas elementales consecuencias. Todo sería parte de un tsunami “caza-bobos” para descubrir supuestos autores de una “guerra económica”, pero que solo mostraron el pelero de beneficiarios de grandes sumas de divisas que reparte el mismo gobierno a su antojo. 

Un vagón de “Metro -en retroceso y a toda velocidad- tal vez representaría lo que se podría esperar como saldo de los recientes superpoderes a cargo del ejecutivo para entrometerse en distintas materias, tomando en cuenta la muestra anterior. Este “Comunismo del Siglo XXI” sigue sin enterarse de las correcciones políticas del “Glasnost” y de la “Perestroika” que facilitaron a la Unión Soviética el tránsito hacia un mundo de menores regulaciones y mayores derechos, indispensable para su progreso. Tampoco le han instruido sus jefes comunistas cubanos, del porqué de las aperturas insuficientes aunque imperativas en la isla caribeña, si desearan parar sufrimientos de sus habitantes.

Hace nada, la prensa recogió que “El sociólogo alemán Heinz Dieterich, quien acuñó el “Socialismo del siglo XXI” para el proyecto del fallecido presidente venezolano Hugo Chávez, dijo que ve con preocupación el rumbo “caótico” que ha tomado el gobierno del ahora presidente, Nicolás Maduro”... “Maduro no está a la altura de las necesidades que exige el cambio del modelo en estos tiempos”, indicó y dijo que cree que Maduro sufre de falta de “trasfondo cultural” y se equivoca tratando de “vestir con la ropa de Chávez”. En Cuba comunista, la Navidad fue prohibida por decreto gubernamental en 1969. Desde entonces, nunca más se permitió su celebración hasta 1997. De no cambiar las cosas en “RB”, el destino pareciera tristemente predecible. 

http://www.eldiariodeguayana.com.ve/opinion.html


22 de noviembre de 2013

DOMINGO 7: 2014: Año de S. Bárbara

Sin duda que la fiesta de los regalos navideños se adelantó a noviembre, para unos pocos quienes atendieron la orden de dejar los anaqueles vacíos; corrieron a donde había; soportaron empujones; y faltaron al trabajo para hacer colas, aprovechando la excusa de ausencia por enfermedad, debido a la propagación de  los virus mutantes de la irresponsabilidad y del consumismo bárbaro y salvaje del Socialismo o Comunismo Siglo XXI de la República Bolivariana (“RB”).

Como cantaba la Billo’s aquellos ya irán alegres en la navidad que vuelve, mientras muchos otros irán llorando sin comisiones por ventas; millares de trabajadores en la calle despedidos o carentes de plazas extras en la temporada alta del comercio, pero sin nada que vender ni aguinaldos que repartir. Hasta disminuirán los ingresos por impuesto en los bolsillos gobierneros, aunque no les hará mella por el buche petrolero lleno, más los repeles de la corrupción.  Mal augurio para el fin de este año, con alcancías de cochinitos que no engordarán tampoco; y peor para el próximo con adicionales excesos, ya anunciados, contra las fuentes de empleo de medio país, valiéndose de la impunidad de una infortunada ley de superpoderes de destrucción.



Josué Fernández
 


Para los próximos doce meses se vislumbran truenos, relámpagos y rayos, que obligarían a acordarse de S. Bárbara, cada hora, quizás como único y tardío consuelo. Muchos de los que entraron en la rebatiña de los productos baratos -que a la larga saldrán caros-, tal vez derrocharon la plata para hallacas, o estrenos para sustituir ropa y zapatos gastados.  Pasada esa borrachera tendrán que despertar con dedos cruzados porque un apagón no vaya a acabar con aquella dicha; porque alguien reconozca garantías dadas en negocios obligados a cerrar, y que todavía haya servicios técnicos y repuestos en caso de desperfectos; sin contar las facturas de luz más altas.

Acordarse de S. Bárbara resultará mas doloroso para quienes ya perdieron el empleo, y hasta las esperanzas de encontrar otro, después de la primera campaña de noviembre destinada a cazar bobos para las elecciones del 8-D. Peor todavía será la vida de  los despedidos antes del fin de año, y los que seguirán después de Reyes, con las persecuciones decretadas para bloquear funcionamiento de grandes almacenes, pero con igual impacto en pequeños empresarios, que preferirán bajar sus rejas “santamarías”a la opción de ir directo a la quiebra. La desventura alcanzará a hogares enteros, que ya no tendrán los ingresos de quienes sostenían a la familia, y dependerán de llevar franelas rojas a cambio de miseria. 

Los mandamases de “RB” igualmente están confiando en S. Bárbara para marear al pueblo y pasar agachados con sus culpas por el desastre provocado en quince años de desaciertos, haciendo nuevos ricos adentro, a los castro-comunistas y demás compinches de afuera, a costillas del presupuesto nacional, de los estados, de los institutos autónomos, y de las empresas públicas. La invocación bolivariana a S. Bárbara provendría de la forma griega de este nombre. Los griegos primitivos cuando no entendían lo que hablaban los otros pueblos decían "que hablaban bla bla". En efecto, está documentado que la forma inicial del nombre Bárbara era blablaloV (bla-bla-lós), literalmente el que habla bla bla bla. ¡Mientras les llega su merecido castigo!
http://www.eldiariodeguayana.com.ve/opinion/1918-domingo-7-2014-ano-de-s-barbara.html

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