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2 de agosto de 2013

DOMINGO 7: Alacranes



Un nuevo caso de ocultamiento deliberado de la verdad, por parte del  castro-comunismo, sería la historia del barco mercante norcoreano "Chong Chon Gang", descubierto por Panamá proveniente de Cuba con un cargamento de material bélico, escondido bajo 10.000 toneladas de azúcar crudo, en sacos de 100 libras cada uno.

El descaro corriente con el que se oculta la información en ese régimen  -y en aquellos que se han convertido en sus domésticos subalternos como el de República Bolivariana (“RB”)-, esta vez llegaría  a una de sus máximas expresiones. Al ser desenmascarado el delito, desde Habana se reveló un pormenorizado sobordo del contrabando con el cual se burlarían leyes extranjeras, y disposiciones de las Naciones Unidas preventivas de transgresiones de lesa humanidad en los territorios de ambos autores de la fechoría.


La oscuridad de la información como principio de estado recientemente había tenido gran demostración internacional, por más de tres meses, a propósito de la hospitalización y desenlace fatales en la vida del presidente de “RB” del lapso 1998-  2013, suceso en el que tuvo mediación y figuración ostensible la dictadura castro-comunista. En otro acontecimiento sin esclarecer totalmente, hace cerca de 40 años, igualmente un presidente, Salvador Allende, en Chile, moriría muy cerca de “anillos de seguridad” de procedencia castro-comunista, de los cuales nunca se tuvo una versión creíblemente documentada de su papel como testigos y protectores de este gobernante. En “Cuba Nostra” del francés Alain Ammar, se encuentran severas acusaciones al respecto.

No obstante, serían casi nulas las lecciones por aprender de esas muertes misteriosas, con tantos años de separación la  una de la otra, de dos de los grandes aliados latinoamericanos que apoyaron y sucumbieron a encantos del comunismo, revisado en “RB” como “Socialismo de Siglo XXI”.  Ahora mismo, ciegos a los riesgos como aquí, Argentina y Bolivia, también demás miembros y simpatizantes “Alba”, muy confiados se rendirían embriagados a la estatal cubana “Albert Ingeniería y Sistemas”, para la confección de cédula electrónica de sus ciudadanos mediante “Datys”: “Una estrategia cubana para extender sus redes de inteligencia en la región”, según el experto Anthony Daquin” en trabajo publicado en “Siete Días” del domingo pasado. Del combo que se retrata con los hermanos Castros, pareciera que Dilma Rousseff en Brasil, donde existen instituciones serias,  se quedaría en solitario al margen de los que  tragarían  cuchillos para sus propias gargantas.

Después de “Chong Chon Gang”, “La República de Cuba reitera su firme e irrevocable compromiso con la paz, el desarme, incluido el desarme nuclear, y el respeto al Derecho Internacional.” Sin embargo, da la impresión que en Panamá, en aquel barco procedente de Cuba, algo les olió a la conocida fábula de La Rana y el Alacrán”, atribuida a Esopo, en la que el segundo animal engatusa al primero para que le ayude a cruzar el lago, con el final de la muerte de ambos por la infeliz “naturaleza” del ponzoñoso arácnido. Para seguir la lucha quedaría el consuelo del complemento de un maestro oriental: "La naturaleza del alacrán, que es picar, no va a cambiar mi naturaleza, que es ayudar".



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