Capítulos

19 de julio de 2013

DOMINGO 7: Musca Bolivarianense



La “Musca Bolivarianense” o mosca común de  “República Bolivariana” (RB) lleva catorce años haciendo méritos para desbancar al turpial como animal nacional, cuando a los revolucionarios también se les de por esa trascendental modificación, de las pocas pendientes para eliminar por completo la incómoda memoria colectiva. Con razón arguyen quienes elogian ese posible reemplazo, que las aves negro-amarillas ya ni se ven por ningún lado, mientras que las camadas del insecto llenan cielo y tierra sin darse abasto alegrando al “gobierno eficiente de calle”, o las frecuentes conspiraciones súper-secretas con la camarilla castro-comunista-cubana, en medio de festines de hedores que acumulan rastros imperecederos.

Las vergüenzas o pudores por adorar a las moscas, entre revolucionarios solo significarían leves trastornos pequeño-burgueses, insignificantes por demás ante los altos intereses de la patria y los devengados por los patriotas buchones. Así, con el ascenso de la “Musca Bolivarianense” a animal nacional se pretendería una fuerte sacudida internacional, tal ocurrió en 2012, con otra mosca que se hizo famosa. Entonces se bautizó a la  “Scaptia (Plinthina) beyonceae”, en honor a la actriz y cantante norteamericana Beyoncé, gracias al entomólogo Bryan Lessard, de la Organización para la Investigación Industrial y Científica de la Mancomunidad de Australia (CSIRO).



Al igual que la propagación de  moscas detrás de la fetidez de la “RB”, allí cada día se suman páginas al expediente de tufos de los últimos catorce años. Para muchos, la enumeración inocultable, que aguardaría por verdadera justicia imparcial, comenzaría con los desvíos a bolsillos particulares de las ayudas públicas y privadas a damnificados de los deslaves de Vargas, coincidiendo con la hipertrofia del germen de la Asamblea Constituyente, la nueva Constitución Nacional, el desmantelamiento del sistema judicial y principales poderes públicos, y el levantamiento progresivo en paralelo de un sistema para garantizar la impunidad por abusos de su obstinado plan dictatorial y despótico, y la persecución a quienes piensen y actúen diferente al régimen.

De ese malsano origen, abundarían dificultades progresivas para respirar con la indecencia y los golpes al olfato de veredictos oficiales como los de Puente Llaguno, y la condena a inocentes; los despidos petroleros; el asesinato del fiscal Danilo Anderson; la muerte de Franklin Brito; las retaliaciones contra inculpados en la lista Tascón, los ex ministros  Francisco Usón y Raúl Baduel; la inhumana represión aplicada a la jueza María de Lourdes Afiuni. En materia de corrupción, la falta de castigo a responsables del “Pudreval”, a los denunciados por ex-magistrados Luis Velásquez Alvaray y Eladio Aponte,  el silencio sobre blanqueadores afectos al gobierno de capitales de dudosa procedencia en el extranjero o  el más reciente mega hurto al Fondo Chino. El estrangulamiento a la libertad de expresión iniciada con el cierre de RCTV y el acoso a Globovisión, y por último con la escalada en la propiedad de medios libres para torcer sus líneas editoriales. Con saña mayor, la guerra declarada a universidades autónomas,  profesores y estudiantes. Apestosos asimismo, los resultados adulterados del 14-A, la incógnita de la nacionalidad del juramentado a la carrera, y el ocultamiento del acta de defunción para cerrar legalmente el período presidencial anterior.

Todos los pañuelos han resultado insuficientes en “RB” como protectores de narices de cuanto allí huele mal desde 1998. Además, por la aparente tranquilidad y poco rechazo a la invasión continuada de hediondeces, hay científicos serios que temen una contaminación consumada a los acueductos bolivarianos con algún virus que produce el bloqueo de la capacidad del olfato de los allí residentes.  Son grandes las semejanzas con el asesino Jean-Baptiste Grenouille, quien nació entre podredumbres, no despedía  ningún olor y se creía que encarnaba a algún ser sobrenatural. Su historia fue contada en la novela “El Perfume” del escritor alemán Patrick Süskind.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario