Capítulos

26 de abril de 2013

DOMINGO 7: Círculo Bolivariano



La falta de novedades en discursos y personajes que pretenderán delinear el devenir del país para el período 2013-2019 -bajo reclamo-  revela que sólo tendrían el recurso de girar sobre el  mismo eje de fracasos acumulados desde 1998, hasta regresar al sitio del cual partieron; equivalente a perder esfuerzos dando vueltas como se hicieron famosos los denominados “círculos bolivarianos”, recordados por su accionar terrorista.

El mal presagio se agravaría con los recientes atropellos a servidores públicos, violencia y agresiones a diputados de bancada contraria,  abusos electorales, mentiras, etc., al estilo de aquellos círculos. En tales circunstancias, lamentable además que la machaca bolivariana haya anulado el mensaje unificador y patriótico del libertador Simón Bolívar. Se requeriría de milagros para revertir la tendencia de que cada vez sean menos los que sienten orgullo de ser considerados “bolivarianos”.


La esperanza de una Venezuela mejor sufrirá largo suspenso, mientras se despejan las sospechas de fraude en la ligera ventaja dada al candidato ganador por ahora, bajo el amparo de lecturas ablandadas del sistema en custodia exclusiva del Consejo Nacional Electoral de los últimos catorce años. Las máquinas electrónicas, programación, mayoría de árbitros y previsiones ciudadanas, igualmente responderían al “círculo bolivariano” diseñado y amañado para evitar equivocaciones al dar ventaja a  la parcialidad en el gobierno.

Sin embargo, de ocurrir alguna imperfección de la receta de inventar la trampa y la ley, el procedimiento iría ligado a presiones y chantajes de trabajadores públicos, y a beneficiarios de socorros gubernamentales, debidamente registrados en listas de control. El seguimiento de esas lealtades forzadas se verificaría el día de las elecciones, con la excusa del voto asistido. Ahora, en expediente final del que “pierde pero arrebata”, pasan por alto el respeto debido a derechos humanos, para castigar protestas y disidencias en aumento.

A la “revolución bolivariana” cuna del “socialismo del siglo XXI” le van quedando únicamente círculos viciosos, a la vez que agotan sus escasos cartuchos de legalidad extraídos como paradojas al castro-comunismo, a militares incondicionales, y a civiles rendidos a extranjeros, porque esa chifladura ya choca con el escudo defensivo de más de medio país, y entre oficialistas se discute el posible error cometido ­-al escoger  heredero- por quien reposaría en el “Cuartel de la Montaña”. 

_@jodofeal




19 de abril de 2013

DOMINGO 7: Alucinaciones



Casos de famosas alucinaciones, ligadas a historias de antes y después de la “República Bolivariana” (RB),  tienen títulos como “Camisas Voladoras” imputado a Diógenes Escalante (1945), “Lumpias” de Aristóbulo Isturiz (2000), y más recientemente “Pajarito Chiquitico” como muleta electoral del candidato continuista del pasado 14-A.

En el primero de los títulos el ostensible episodio impidió el daño consiguiente a la república, mientras que el último ha carecido de correctivos en medio de la vista gorda de la mitad del país, que preferiría ignorar el síntoma. Sin embargo, la anécdota sufrirá por mucho tiempo el repudio de la otra mitad  de casi idéntico peso poblacional,  aunque con mucho mayor valor relativo por estar libre de la sentencia “mejor ciego el que no quiere ver”.


Quizás por resaca de alucinaciones frescas, la palabra “mitad” cambió el significado equilibrado de “cada una de las dos partes iguales en que se divide un todo”, por el de “mitad mayoritaria” y “mitad minoritaria”, evidenciando malsanos instintos despóticos del régimen bolivariano 2013-2019 bajo reclamo. El que menos de 2 personas de cada 100 aún no tengan registro a favor del candidato de la Unidad, sólo resultaría creíble con un cotejo fiel de la totalidad de votos reales con cuadernos de electores y actas, aceptado en principio por ambos contendientes pero sospechosamente rechazado para luego rectificar por presiones internas y externas. 

El reconteo de votos como justa exigencia se fundó en pruebas documentadas que empañan la legitimidad del gobernante juramentado. Igualmente obliga al componente militar a demostrar su compromiso con el buen resguardo de las papeletas de votos y material electoral complementario bajo su custodia, previsto así precisamente para efectos de eventuales verificaciones. La protesta de medio país verdadero no cedería sin la comprobación del triunfo del gobierno de manera irrefutable.

Una querella judicial más adelante dependería de jueces que, por encima de alucinaciones, prefieran cerrar puertas de conflictos sociales en vez de agregar otras. El descontento ya es bastante grande por medicinas y productos básicos desaparecidos; devaluación con insoportable subida de precios; paralización de misiones; falta de presupuesto pero siguen los regalos a extranjeros; violencia callejera campante; y disgustos en el propio oficialismo al esfumarse cerca de millón de votos de la herencia de quien fuera dejado hace nada en el “Cuartel de la Montaña”.



_@jodofeal