Capítulos

28 de febrero de 2013

DOMINGO 7: FLAGRANCIA y REINCIDENCIA



La renuencia a acatar la Constitución y las leyes tal cual fueron originalmente sancionadas describe una maña de los dirigentes de la “República Bolivariana” (RB). No obstante, ahora sería repetición de virtual flagrancia con el ostensible delito de la falta de juramento del Presidente Electo (2013-2019) a la puerta de los sesenta días de vencimiento de la fecha prescrita al efecto, derivada de la prórroga a una persona que pareciera inexistente tanto de palabra como de obra.

Poco asombro en general, según precedentes ya conocidos de menosprecio al orden legítimo como medio de ascenso al poder, violentado  a partir del 4 de febrero  de 1992 y empeorado después con la invertida consigna de “Quien inventó la trampa inventó la Ley”. De allí todo tipo de dictamen que justificaría cualquier clase de reincidencia; pero objetos de censuras y veredictos pendientes en instancias internacionales apegadas a la legalidad, la convivencia y el respeto ciudadano, por encima de complicidades políticas.
Solo en la “RB” se podría echar tierrita al generalizado desapego a las leyes que viene camuflado en partes vacios de novedad sobre el  estado del presidente electo que desacata la obligatoria juramentación. Con excepción del amplio reclamo estudiantil, el grueso de la población, alelada por medios y redes sociales se complace sin hartarse, posponiendo exigencias públicas de atención a la inseguridad y al crimen en las calles, la desaparición de alimentos y medicinas, el aumento de precios y el consecuente estrangulamiento de los pobres, y todavía peor el trato cruel e injusto a presos políticos de muy precaria salud.

Como flagrancia de hecho igualmente calificaría la renuencia a elegir reemplazos de magistrados del Tribunal Supremo en ejercicio irregular, al procurador general de la nación, a los rectores principales del CNE, y los nombramientos de funcionarios pasado Diciembre 8, 2012, encaletados de contrabando en la anticipada continuidad otorgada a quien se mantendría negado a dar muestras irrefutables de sus aptitudes para ejercer del 2013 al 2019. La quiebra del sistema judicial conllevaría el gran peligro del destape de la anarquía, encubriendo a aventureros y mercenarios a la caza de la corriente revuelta del río, para someter a la población venezolana a fuerza de luto y terror. ¡Que Dios lo detenga! 


 

21 de febrero de 2013

DOMINGO 7: Histeria Histórica




 La “República Bolivariana” (RB) produce tales trastornos mentales, que los efectos más graves en las personas son directamente proporcionales a la cercanía en que se encuentran del cogollo. Sin precedentes ha resultado la propagación del paroxismo, en lo interno y en lo externo,  encubriendo la decadencia de un régimen prolongado teatralmente, durante catorce años. La turbación alcanza momentos culminantes en la manipulación indolente de un enfermo como espectáculo central, y  se recurre a escenas de suspenso para elevar el drama de la función.

No obstante, aguardando el juicio sin ventajismos de tarde o temprano, también sigue creciendo el “Expediente de Delitos del Gobierno Bolivariano” instruido con  la violencia sin reparo, la baja en los índices educativos, la construcción defectuosa de viviendas, la permisividad otorgada a sus corruptos, la desaparición de alimentos y medicinas, etc.,  y ahora  la reducción  a la mitad del valor de la moneda del pueblo. De la mayor inclemencia, asimismo, los maltratos a la jueza Afiuni  y al comisario Simonovis, entre los presos políticos llevados a extremos de sufrimiento. El autor principal de ese desastre no podrá lavarse las manos argumentando enfermedad.



En la “RB” solo guardan silencio cómplice del “Expediente de Delitos del Gobierno Bolivariano”, aquellos bien conocidos que son retribuidos con favores obtenidos de abusos de poder y de los ingresos de las ventas petroleras. Sin embargo, el procedimiento ensayado fronteras adentro tiene desvergonzados clientes, ya identificados igualmente, en Argentina, Ecuador, Bolivia, Brasil Colombia, Cuba, Nicaragua, Perú, Uruguay, Unasur, Petrocaribe, y  en la Secretaría General de la OEA. Las excepciones de dignidad nunca serán olvidadas al recobrar Venezuela su nombre singular.

Cuando se escriba fríamente sobre esta especie de histeria continental sin dudas de carácter histórico, los maromeros de mayor audacia quedarán minimizados con las extraordinarias volteretas para explicar los cuentos del candidato enfermo que estaba sano,  el truco de la ausencia temporal, el elegido de sobrevenida acción prolongada según condición caduca de presidente, posteriores juramentaciones a escondidas aún por verse, la usurpación de un triunvirato interino; y las maniobras electorales para cubrir apariencias democráticas y caras de fariseos aquí y allá ocultando afanes dictatoriales, pero “protagónicos y participativos”, los cuales se servirían de los débiles.