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25 de enero de 2013

DOMINGO 7: O Colonia o Rochelita Cubana


El mundo conoce de sobra que llevaba, por lo menos veinte años,  la costumbre de visitar a la brava los predios del “Castro-Comunismo-Cubano” (CCC) por parte de altos dirigentes de la “República Bolivariana” (RB). Lo noticioso sería el fin de viajes escondidos a medianoche, tal vez hechos así por ciertos restos de vergüenza. Ahora sobrarían caretas, ante el pretexto de la hospitalización del Presidente Electo Continuista, dada allí por sospechosas preferencias, contraviniendo a especialistas acreditadamente superiores.

El distinguido gestor diplomático –“Comandante Fausto”–, quizás sabría revelar cómo se encadenaría la soberanía del país  a la dictadura de mayor antigüedad en América Latina. Nadie atribuiría la  devoción por Cuba de la máxima dirigencia de “RB”, a los atractivos turísticos del malecón de La Habana, las playas de Varadero, el Tropicana, ó los “mojitos”, el son ó la salsa. Tampoco, aunque bien gozados según fotos risueñas aún con enfermos en estado de máxima gravedad, a  sus privilegios en expropiados pisos exclusivos y suites de hoteles de lujo, o de las mansiones de “El Laguito”, todo de acceso prohibido a los cubanos del pueblo.


  Josué Fernández Alvarado

Memorable para la “RB” es Diciembre de 1994, cuando rezagados y resentidos aplaudieron la opresión y la dictadura como formas preferidas de gobierno, con la intromisión abierta y descarada del tirano Fidel Castro en política nacional. En persona le brindaría “honores de jefe de estado” al militar alzado aquí el 4 de Febrero de 1992, aprovechándose de las libertades de entonces. Las muertes causadas por ese militar golpista se convertirían en gracia con el indulto presidencial de Rafael Caldera, en acción suicida característica de la degeneración reinante por oscuros trueques de los valores requeridos para la preservación de la democracia.

Esponjado como pavo real, el otrora cadete infiltrado en la Academia Militar dispuesto a la traición y a disparar contra la población llegado el caso, respondió el homenaje con la amenaza de repetir asaltos: “Yo no merezco este honor, pero aspiro merecerlo en los días y meses por venir”. Su evidente mentor Fidel Castro le recordaría los méritos que ya acumulaba, incluyendo “10 años educando a soldados venezolanos” en “ideas bolivarianas” adulteradas para reclutar bajo presión y engaño a mansos prospectos encandilados–.

Al salir del closet de disimulos en 2005, Fidel Castro por su parte diría al presidente venezolano, asentado por la prensa, que los dos países eran “una sola nación”. “Con una bandera”, añadió Chávez. A lo que Castro replicó: “Nosotros somos venecubanos”. La dominación se ve y se siente como nunca en cualquier institución de la “RB”, y en millones de dólares sacados al petróleo para despachar diariamente a la Isla. Si no fuera “Coloniaje”, el venezolanismo de “Rochela” como “lugar frecuentado por ellos”, aplicaría para explicar el caso. ¡O las dos cosas! 

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