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24 de agosto de 2012

DOMINGO 7: "PARTIR LA COCHINA"


La malintencionada propuesta de “partir la cochina”, como se conoce a la explotación que hace alguien más vivo a otro al que pone a engordar los animales por meses, y después le paga una miseria,  en la República Bolivariana (“RB”) ha llegado al colmo de los colmos. Allí, la oferta se invirtió y es el régimen el que se pasa de tonto y sale voluntariamente a regalar cualquier tesoro del país a aprovechadores cubanos, chinos, rusos, bielorusos, iraníes, brasileros, argentinos, y hasta colombianos, con la condición indispensable de que dejen algunas fotografías con abrazos de “altos panas”.

En el tiempo por venir se sabrá de los escandalosos montos, que probablemente avergonzarán a  los arrepentidos tardíos de adentro y de afuera,  los cuales se pagaron de contado y a plazos para satisfacer vanidades “bolivarianas”. Poco importaría que “La Patria” quedara sin el petroleo que no es renovable, con la quiebra de industrias locales, el cierre de fuentes de empleos, el empobrecimiento de todos y la riqueza fácil para esos extranjeros que tomaron ventaja de la echonería de los creídos “la tapa del frasco”.


 “En Cuba no se fabrica nada”, pero sólo en el renglón de las medicinas, por ejemplo, según cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), a la “RB en 2006 se importaron productos de la Isla por un monto de 10 millones 768 mil 176 dólares. Al cierre de 2011 esa cifra subió hasta los 292 millones 239 mil 142 dólares para alcanzar un crecimiento de DOS MIL SEISCIENTOS TRECE POR CIENTO (2.613%) en cinco años. Tales compras a Cuba serían realizadas exclusivamente por la administración pública, en obsequio a los supremos afectos al Querido Padre Fidel.


“Partir (ó regalar) la cochina” ha resultado todavía más grave cuando se trata de petróleo por el que los aprovechadores siempre elevan apuestas en la subasta de admiraciones al ahora candidato del pasado, a quien se le iba la vida en el afán de verse como líder tercermundista junto a Lula, Dilma, Cristina, ó Juan Manuel Santos, y suponerles sometidos a sus encantamientos. Pero, ya queda casi nada, el ganador absoluto es China,  principal financista, inclusive “a futuro”, de derrochados antojos “bolivarianos”, con la garantía de PDVSA y la entrega de 450 mil barriles diarios hasta quién sabe cuándo.

Con bufanda amarilla en Guayana, al estilo del fallecido guerrillero colombiano “Tirofijo Marulanda”, y reiterando idolatría al “Querido Padre Fidel”, más anciano todavía en sus 86 de hace quince días, el candidato repitiente se pone de lejos en el pasado, y se muestra desubicado sobre las preferencias de la mayoría del pueblo venezolano.  Los votos del 7-0 rescatarán el derecho perdido de  relaciones comerciales y diplomáticas de igual a igual, de ganar-ganar, con cualquiera que garantice precios justos a las riquezas nacionales, y un intercambio equilibrado independiente de compadrajes, credos políticos ó religiosos.


 

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