Capítulos

9 de marzo de 2012

DOMINGO 7: DAVID & DAVID


Por Josué Domingo Fernández Alvarado


Sobre  jefes de estado y de gobierno achacosos, en los últimos cien años, se halla  un libro titulado “En el poder y en la enfermedad”, publicado en mayo de 2010 en español, y escrito por el médico egresado de Cambridge, David Owen (1), también un veterano polìtico. El texto trata de los padecimientos severos en personajes públicos, por lo que se deriva de estos en  influencias en la toma de decisiones que afectan a los pueblos, en  los peligros de mantener en secreto esas dolencias, así como en la dificultad para destituir a esos dirigentes enfermos.  

Son tres aspectos de fundamental importancia para el porvenir venezolano y en los cuales los interesados podrìan profundizar mediante la lectura de la obra ó en sus numerosas reseñas, comentarios y entrevistas al autor, en fechas recientes, a través de internet.  No obstante, David Owen enfatiza a la par en el síndrome “hybris”, un trastorno común entre los gobernantes que llevan tiempo en el poder, el cual podría resultar peor en consecuencias y daños masivos que las propias enfermedades que afectarían por igual a los demás seres humanos. 

De acuerdo con interpretación recogida por Total News Agency (2)  fueron los griegos los primeros que utilizaron la palabra “hybris” para definir al héroe que lograba la gloria y [de allí viene la palabra] “ebrio” de éxito se empezaba a comportar como un Dios, capaz de cualquier cosa. Neville Chamberlain, Hitler, Margaret Thatcher en sus últimos años, George Bush o Tony Blair son solo algunos de los líderes que han sucumbido al “Hibris”, un problema que no está caracterizado como tal por la medicina, pero que tiene síntomas fácilmente reconocibles, entre los que destacan una exagerada confianza en sí mismos, desprecio por los consejos de quienes les rodean y alejamiento progresivo de la realidad.

Llega un momento en que quienes gobiernan dejan de escuchar, se vuelven imprudentes y toman decisiones por su cuenta, sin consultar, porque piensan que sus ideas son las correctas. Por eso, aunque finalmente se demuestren erróneas, nunca reconocerán la equivocación y seguirán pensando que están en la senda correcta. Como castigo al “hybris” estaría  la “Némesis”, la cual devolvería a la persona a la amarga realidad terrenal tras un serio percance.

En esa onda de poderosos con problemas graves de salud, mucho antes otro David, Rey de Israel, deteriorado físicamente tropieza con el infortunio y ruega por fuerzas a Dios pero no para perdonar sino para hacer pagar a quienes le trastornan en su tormento. Ellos están descritos así en el Salmo 41: 5-9: "Mis enemigos dicen mal de mí, preguntando: ¿Cuándo morirá, y perecerá su nombre? Y si vienen a verme, hablan mentira; su corazón recoge para sí iniquidad, y al salir fuera la divulgan. Reunidos murmuran contra mí todos los que me aborrecen; contra mí piensan mal, diciendo de mí: cosa pestilencial se ha apoderado de él; y el que cayó en cama no volverá a levantarse. Aun el hombre de mi paz, en quien yo confiaba, el que de mi pan comía, alzó contra mí el calcañal."(3)
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(1)   Ministro de Sanidad del Reino Unido (1974-1976) y de Exteriores (1977-1979). Miembro de la Cámara de los Lores, fue también rector de la Universidad de Liverpool.

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