Capítulos

16 de marzo de 2012

DOMINGO 7: CUADRATURA DIFÍCIL


Por Josué Domingo Fernández Alvarado



Si se aprendiera desde niño que el ganador se lo lleva todo, el arrebatón sería la forma de vida tratando de cogerse siempre el botín entero en cualquier relación de intercambio con otros. La receta del llamado Socialismo del Siglo XXI así lo observaría, según dictados de su Jefe Comandante para cobrar el triunfo electoral de 1998, poniendo acento en sectarismos radicales e insultos a los venezolanos reacios a doblegarse a inapelables ordenanzas de cuartel. Bajo esos preceptos se ha acaparado la justicia, leyes, contraloría, defensoría, procuraduría, poder electoral, y se ha condicionado a la sumisión previa el acceso a empleos del Estado y beneficios ciudadanos, incluyendo la distribución de fondos del Presupuesto Nacional a gobernaciones y alcaldías que ejercen legítimamente su autonomía.


Esa deliberada ignorancia del otro impuesta oficialmente a/por funcionarios, miembros del cogollo del Partido Socialista Unido  de Venezuela (PSUV) y a algunos altos militares, no obstante ha recaído por igual en contra de disidentes de sus propias filas.  Como probable escarmiento a los que se creían merecedores de impunidad similar a la del Comandante, de allí también han salido condenados a la carcel y víctimas de otras maneras de persecución por desacatar órdenes de un irrefutable autoritarismo.


Los hechos anteriores configurarían la difícil cuadratura de una plataforma simple para la eventual escogencia  de un civil ó militar que haga el quite al proclamado lider insustituible, si lo impusiera el porvenir. Bastante inmanejable resultaría la eventual coyuntura de ese vacío convertido en ausencia temporal o absoluta tanto en la campaña electoral del continuismo como en el mismo regimen si repitiera  hasta completar 19 años –que pareciera imposible–. Dentro de su gente apenas se oculta el cansancio de obedecer como única expresión permitida de lealtad, represando naturales reflejos para pensar, opinar ó actuar libremente. La percepción del final de ese yugo saca a relucir las armas de los herederos del autoritarismo, para definir quien se quedara como reemplazante absoluto del dueño del botín.


De otro lado, el país ha sido testigo de  una reconocida conveniencia a los fines supremos de la Nación, manifestada en la reafirmación una y otra vez  del respaldo irrestricto al ganador de las elecciones primarias de la “Mesa de la Unidad”,  marcando un valioso precedente que costará mucho superar en el oficialismo. Para éstos, el vencedor de una contienda sucesoral no sería tema de una impracticable consulta entre seguidores, sino de la superioridad en recursos del autoritarismo arrancados del abuso de fuerza, ventajismos y zancadillas a los demás aspirantes a suplantar al máximo lider, en plena concordancia con el medio de subsistencia transmitido con ejemplos prácticos por su supremo conductor.


La vía electoral que permitió encumbrar a los actuales gobernantes en 1998 ahora la tienen obstaculizada para dificultar la entrega del poder a través de votaciones limpias carentes de manipulaciones de registros, reglamentos y plazos que disminuyan ventajas. Los aleccionados aspirantes a mantener el autoritarismo de un solo individuo  –para no alterar su formula invecible–, entonces se inclinarían por dirimir diferencias a la usanza del más fuerte, que descartaría posteriores discusiones. Tampoco se confiaría en falsas promesas de cuotas proporcionales porque los derrotados son ignorados, cuando el ganador se lo lleva todo.



No hay comentarios:

Publicar un comentario