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24 de febrero de 2012

DOMINGO 7: PA’L DORADO


Por Josué Domingo Fernández Alvarado


El Carnaval 2012, sin registrar los sucesos de octavita, quedó opacado por  la conmoción en las redes sociales con una inesperada gravedad del Presidente de la República y su viaje a Cuba, relacionados con el  mal que estaría padeciendo. A falta de pruebas ó comunicados médicos pertinentes, la presencia del confesado enfermo “en cadena” fue el recurso para anunciar,  pasadas 72 horas de misterio, que “tengo que operarme otra vez”. Poco antes el Ministro de Información atribuyó los rumores a “la canalla”, y el Presidente de la Asamblea había reportado la “buena salud” del Jefe. No obstante, el suspenso de costumbre continuará, omitida la posibilidad de enmienda mediante vocerías de origen clínico, para que el pueblo reciba  un parte inobjetable sobre la salud del mandatario.
A falta de fuentes reputadas para confrontar diagnósticos y tratamientos, de inmediato aparecieron dudas entre expertos en analizar golpes y contragolpes mediáticos, los cuales atribuirían el asunto a una suerte de ardid semejante a los viejos intercambios de espejitos por pepitas de oro, de la época de “El Dorado”. La manipulación a una publicación de O’Globo,  serviría de oportuna excusa al gobierno en el intento por sacar del debate público el éxito de las elecciones primarias de la Alternativa Democrática. Para otros, se trataría además de una trampa a la gente comprometida del régimen que omitiera claro pesar dejando entrever distanciamientos, en público ó en privado, descubriendo la condición de traidores prematuros, merecedores de ser echados fuera del barco bolivariano
Verdad o mentira lo anterior, el tiempo se encargará de afirmar o negar la hipótesis sobre una Sala Situacional en Miraflores, maquinando espejitos resbalosos para el canje por joyas ocultas en manos de despistados, casi listos para aflojarlas ante el primer anzuelo. En ese ó cualquier otro momento en que se repita el libreto, la estrategia rendiría resultados en la pesca de descuidados que duermen confiados ajenos al peligro en acecho. A los incondicionales también se les premiaría después con la pronta recuperación milagrosa del enfermo por venir, sólo creíble a la reencarnación misma del todopoderoso, y  por lo que se deberá seguir venerándole con mayor fervor todavía.
Sin embargo, hasta los magos excepcionales terminan por cansar cuando remachan igual presentación, porque se agotaron las posibles variaciones en función ininterrumpida y continuada por  trece años y dele.  En el caso de los indios engañados con los espejitos, una vez conscientes de ese  abuso, decidieron cambiar el timo por el mito de “El Dorado”, enviando a los invasores por un camino en el que lograrían satisfacer la ambición por metales y piedras preciosas, si sobrevivieran difícilmente a esa venganza pacífica con idéntica moneda falsa.
Más recientemente, por aquí se comienzan a ver las ganas de muchos por mandar “Pa’l Dorado” a cualquier farsante de espejitos, que vendrían reflejadas en la alta participación de votantes en las elecciones del “Candidato de la Unidad” en zonas pobladas por “dignificados”, así como por favorecidos con subsidios, bonos, artefactos, viviendas y misiones. De allí, el empeño por conocer la identidad de los votantes, para excluirles de los programas de ayuda oficial. Pero, mientras se tenga latente la fuerza del cambio nunca cuajará la mala leche de algunos, que tropezarán de frente con la resistencia ciudadana.

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