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17 de febrero de 2012

DOMINGO 7: BOTÓN


Por Josué Domingo Fernández Alvarado


Después de tantos años en las alturas, con privilegios  inimaginables cuando no se era rico, parece que el vértigo aturde  y el cuerpo se acartona a extremos que hasta se olvida, o es difícil recordar, la sabiduría aprendida en la calle en refranes populares que enseñarían, por ejemplo, que “para muestra basta un botón”.  Tal sería la situación de muchos en el gobierno venezolano, refrendada de nuevo con descalificaciones y sucias dudas sobre la decencia del reciente  proceso de Primarias. A la cabeza se coloca el  Presidente de la Asamblea Nacional cuando, también convencido él de que son nada los últimos trece años de excesos de su Comandante en Jefe y los veinte de su golpe militar contra la democracia, todavía asegura que hay venezolanos que "se equivocan tanto porque desconocen cómo es de verdad el Presidente (de la República) y lo que ocurre dentro de la Fuerza Armada". 

Esa presunción de conocimientos desconocidos para la mayoría y de una inagotable inteligencia superior, habitual en quienes ejercen el poder, les llevaría además a asumir el papel de arrogantes intérpretes de toda la gente -aunque no pasen de hazmerreires según el grueso de la población-. La enfermedad del despiste gubernamental nacería, crecería y se contagiaría en el absurdo de un  llamado “Alo Presidente”,  al que nadie llama en realidad. Allí, al estilo de las cadenas, las horas acumuladas son infinitos monólogos, sin voces que escuchar distintas a la propia, y la consiguiente comunicación  solo con ellos mismos. Una situación que se repite hasta provocar mareos, quedando espacios ociosos para humos subidos, con supuestas adhesiones en aumento tras casa palabra de su astuta inspiración.

Como se trataría de cerrar completamente los oídos incluso al buen juicio,  y a la convivencia ciudadana en democracia, el asunto  arropa a los distintos niveles oficiales a veces con terribles confusiones conducentes a delitos de lesa humanidad, en chascos por reproducir libretos de escenarios donde  civiles son acorralados por soldados armados y paramilitares de refuerzo,  y así preservarían el poder absoluto de tiranos. Para el triste recuerdo de la Nación quedaría la advertencia proferida el pasado 4 de Febrero por el general de división Cliver Alcalá Cordones, al estimar en sus filas el reclutamiento de “12.400 compatriotas revolucionarios, socialistas, antiimperialistas y chavistas".

Mientras se acortan los días del régimen, puesto a la defensiva, esos episodios que dejan boquiabierto a más de medio país seguirán empeorando.  Hoy es bien sabida la sarta de insultos desde la Presidencia, y adicionalmente, la persecución de la identidad de los electores del candidato de la Unidad Democrática, a través de un amparo del TSJ lleno de errores pero causante de un joven fallecido en Maracay.  De ñapa, tampoco faltan intrusos asaltando la tribuna criolla, como Fidel Castro cuidando los fajos de dólares de regalos venezolanos, en plan de  “pitonisa”  recurre al adulante pronóstico de que "no le pueden ganar a Chávez, es absolutamente imposible por muchas cosas que digan y hagan".

Venezuela estaría advertida de sobra de la inexistencia de límites para satisfacer ambiciones de poder, y el reconcomio de gratis. Una antigua referencia en la Biblia reza, en el libro de Mateo 7.16: Por los frutos los conoceréis. Terminando con palabras prestadas de sermón dominical, se dice que “De la misma manera, usted puede conocer el corazón de una persona por las obras que hace. Fuera de la iglesia, el pueblo repite que “Lo que está a la vista no necesita anteojos”.

2 comentarios:

  1. es una puta mierda, como se hace un puto boton?

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    1. Evidente falta de sentido del buen humor y del respeto a los demás. Mal por tí cañete

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