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9 de diciembre de 2011

DOMINGO 7: TRIUNFO DEL TERROR

Por Josué Domingo Fernández Alvarado


La tendencia electoral que logre mayor número de miedosos a su favor, de aterrorizados por lo que les dejaría 2012, probablemente resultará ganadora el venidero 7 de Octubre. La perturbación nacional entronizada como régimen en Venezuela, desde hace 13 años, ya habría provocado por igual un gran pánico a seguidores militares activos y civiles con lealtades comprometidas a fuerza de la máxima ideología de la repartición desmedida de ingresos arrebatados al petróleo; pero también con menos retórica, compasión y castigos más fuertes se colocaría en tres y dos a sus declarados opositores.
En el primer caso, de manera indolente, ignorando el costo de las vidas que perecerían en el intento, se llega a insinuar alzamientos de cuarteles e ingobernabilidad si la democracia se volviera a imponer, advirtiendo a las minorías incondicionales que un cambio de rumbo sería la desgracia para militares encumbrados burlando leyes y  reglamentos, a los de riquezas súbitas, a los señalados en casos de corrupción aún impunes, y  a los de estrafalarias adhesiones prohibidas según su juramento de exclusiva fidelidad a Venezuela entera y unida, acorde con la Constitución Nacional vigente.
A los civiles afectos al gobierno, particularmente de las clases sociales desamparadas, se les aplicaría el chantaje de dame tu voto ó perderás  la ñinguita que recibes, como razón de susto por  supuesto peligro representado en la victoria democrática. Los intentos de amenazas y engaños a los pobres no cesan,  porque  ya hay muchos cansados de los cuentos de la lotería de viviendas que no asoman a pesar de los años en refugios temporales de damnificados, tampoco se tragan el de las medicinas y médicos verdaderos en los módulos de Barrio Adentro,  los de madres cuidadoras, comida para escolares, y la de los bonos a los niños de la calle, a las adolescentes con hijos, a los ancianos, y para los que no están en la calle sin trabajo, el del condicional regreso de la indemnización doble por despedidos que pagarían tal vez las empresas públicas, ante la quiebra gradual del sector privado.
Dentro de adicionales políticas que generan terror en forma indiscriminada, mientras lo celebra la macolla oficialista, del lado de los opositores se dicta el ultimátum del continuismo que acentuaría la eliminación de empleos por cierres de otras empresas privadas sin tocar todavía, expropiaciones, ocupaciones de apartamentos, fincas y terrenos, encarecimiento de la vida, devaluación del bolívar, siembra de pruebas falsas que apoyen persecuciones a cualquier sospechoso de disidencia, y el aliño agravante de discursos descalificadores, y hasta obscenos, en cadena de radio y televisión preferiblemente, de boca de funcionarios de nivel alto, medio y bajo.
En las circunstancias del presente venezolano, el triunfo de ese estilo de terrorismo es el único  hecho cierto hasta ahora, antes de las elecciones del 7 de octubre de 2012. Los temores de las dos partes en que se encontraría divido el país tienen en común la fuente que los genera desde el Ejecutivo, como mano tenebrosa multiplicada con idéntica saña  en los demás componentes estatales bajo su control absoluto. Recuperar la confianza de los unos en los otros pasa por desterrar esa fuente de temores, para poder reencontrar a un solo pueblo viviendo en tolerancia bajo las reglas de la democracia, la cual garantizaría la alternancia de la gente en cada nueva elección, sin necesidad de meterle miedo a nadie.


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